Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

Fundación Beato Manuel Lozano Garrido
Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«Con el amor pasa como con las flores, que sólo valen las que son de verdad»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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Segunda edición del libro inédito del beato Lolo

Lolo, el Santo de la Alegría

El próximo doce de junio la Iglesia de Jaén va celebrar un acontecimiento histórico. Se trata de la beatificación de un linarense que vivió en grado extraordinario las virtudes cristianas: Manuel Lozano Garrido, más conocido popularmente como Lolo. Son varias las dimensiones de la personalidad de este cristiano que vivió con radicalidad su fe en el Señor.

Hablamos de un seglar, de un cristiano de «a pie», que dentro del movimiento de la Acción Católica canalizó todo su compromiso evangelizador. Hablamos de un periodista que a través de sus numerosos libros, artículos y colaboraciones con distintos medios, irradió valores humanos y cristianos. Hablamos de un paralítico que supo vivir el dolor de su discapacidad con una alegría sorprendente. Hablamos de un ciego que enseñó a muchos a ver lo verdadero más allá de las apariencias. En definitiva, hablamos de un hombre que nos ha dejado un testimonio de vida admirable.

Hace unos días, hablaba con un periodista que trabaja en una televisión y que se había acercado a la hermana de Lolo, Luci, para realizar un reportaje sobre su hermano. Ha sido tal el impacto de lo que Luci le contó sobre Lolo que me confesaba que ejemplos como los de este hombre son los que hay que difundir a través de los medios porque merecen ser destacados. Y no sólo a nivel cristiano. Lolo, con su alegría en el sufrimiento, con el amor a la verdad de sus escritos, con su carácter afable y acogedor es para todos, creyentes o no, un testimonio edificante. Y, me decía muy convencido este periodista que, aunque él no era «muy de Iglesia», por supuesto que estaría presente en la misa de la beatificación.

En una reciente entrevista, Luci, la hermana de Manuel Lozano Garrido, la persona que mejor ha conocido al nuevo beato porque estuvo muy cerca de él, destacaba de su personalidad un rasgo fundamental: la alegría. Y hasta incluso confesaba que lo que más le gusta de todas las cosas que dicen de su hermano es que lo llamen «el santo de la alegría».

Luci afirma que Lolo, con el sufrimiento de su parálisis que le acompañó buena parte de su vida, «tenía momentos malos al acostarlo y levantarlo, porque tenía muchos dolores, pero normalmente no se quejaba. No decía nada. Era un buen amigo y siempre tenía consejos para todo el mundo».

Estas palabras de Luci son el  mejor reflejo de un hombre que no se dejó amedrentar por el dolor, que no se hundió en la desesperación de su enfermedad, sino que supo encarar la vida desde la alegría que procede de la confianza en Dios. Y por eso, me siguen sorprendiendo esas fotos en blanco y negro de Lolo con una sonrisa esbozada en su rostro a pesar de tener su cuerpo anclado en el sillón de ruedas.

La penosa enfermedad que mantuvo a Lolo más de veinticinco años paralítico no pudo nunca quitar de su rostro esa sonrisa que era la mejor manifestación de su condición de hijo de Dios. Lolo dio siempre testimonio de su fe, purificada en el dolor, con una profunda alegría. Podría parecer una paradoja, pero tratándose de un creyente como Lolo no lo es: él siempre tuvo una actitud alegre y jovial en su trato con todos. Y ese testimonio admirable fue el que atrajo a tantas y tantas personas a su casa en busca de consejo y orientación.

En el decreto de Santa Sede que declara la heroicidad de la vida y las virtudes de Lolo, como un magnífico resumen de su vida, aparece una cita del Evangelio de San Juan: «vuestra alegría no os la quitará nadie». Y a Lolo no se la quitó ni el flagelo del dolor ni la oscuridad de la ceguera. Esta alegría permanente y contagiosa es la mejor carta de presentación de este hombre ejemplar que llegaba a identificar alegría y cristianismo. Él mismo afirmó que «el cristianismo es, ante todo, una operación de alegría». ¡Cuánto tenemos que aprender de nuestro próximo beato para poner más alegría en nuestras vidas!

Antonio Garrido de la Torre, 08/06/2010