Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

Fundación Beato Manuel Lozano Garrido
Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«Dios tiene un sólo apellido que es Amor, siempre Amor, nada más que Amor»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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Premios Lolo de Periodismo Joven

Laura M. Otón, IX Premio Lolo de Periodismo Joven Irene Pozo Hernández, VIII Premio Lolo de Periodismo Joven José Beltrán Aragoneses, VII Premio Lolo de Periodismo Joven Cristina Sánchez Aguilar, VI Premio Lolo de Periodismo Joven Laura Daniele, V Premio Lolo de Periodismo Joven Samuel Gutiérrez, IV Premio Lolo de Periodismo Joven Pedro J. Rodríguez, III Premio Lolo de Periodismo Joven Pablo J. Ginés, II Premio Lolo de Periodismo Joven María Gómez Fernández, I Premio Lolo de Periodismo Joven
Segunda edición del libro inédito del beato Lolo

También Dios sopla en la frente (Al pie de la tapia, 7ª entrega)

Con motivo del año de la Vida Consagrada que estamos viviendo durante 2015 (y parte de 2016), queremos compartir este homenaje de Lolo a las religiosas. "Al pie de la tapia" es la recopilación de una serie de artículos escritos por el beato Manuel Lozano Garrido, en la revista Orate, que editaba la Pontificia Unión misional del clero, para las religiosas. Y que semanalmente publicaremos para todos vosotros.

Todos los artículos de este libro están editados por generosidad del Monasterio de Carmelitas Descalzas de Jaén. Os dejamos con la 7ª entrega...

Escrito por Manuel Lozano Garrido en 1963

Portada del libro Al pie de la tapia
Este libro fue generosamente editado por el Monasterio de las Carmelitas Descalzas de Jaén. La Fundación Lolo lo distribuye gratuitamente con el único cargo de los portes del envío (más el donativo que los interesados quieran aportar).

Si está interesado en adquirirlo, puede solicitarlo al teléfono (+34) 953692408 o al email amigoslolos@telefonica.net

Hermanas:

Os invito a asistir con la imaginación a una conferencia que se celebra en la Academia de Ciencias de Bilbao. La sala la llena un público enteramente profesional, que va siguiendo la disertación con todo interés, hasta con apasionamiento. La voz que habla va asentando eficaces conclusiones, sacadas de larga y profunda experiencia. El tema gravita sobre la cirugía y se avala casi con cuatro mil intervenciones del bisturí. La voz que sale del estrado tiene un acento agudo, casi musical. Porque quien habla es una mujer. Incluso si os acercáis, os daréis cuenta que ella no viste al modo habitual de la calle, porque también es religiosa.

La Madre Carmen Rivas es médico y ejercita su profesión en la erizada y desconcertante zona misionera del Congo. Doctor único, el título y la competencia profesional los viene derramando sobre una población que oscila al rededor de las 200.000 almas. Por su centro de asistencia pasan anualmente unos 30.000 enfermos, y raro es el día que no asiste a una docena de alumbramientos. Los colegas de Bilbao la van a proveer, por suscripción, de un aparato de Rayos X valorado en 250.000 pesetas, pero hasta ahora Madre Carmen ha tenido que venir extremando heroicamente su conciencia para que no se quiebre el hilo de la vida de tantas criaturas de piel morena y labios prominentes.

Os confieso que me gusta abordar el tema de la inteligencia dentro de la generosidad para con Dios. Para decirle que sí a Él nos hacemos, a veces, cristianos de rompecabezas, con el importante, pero no único, pedazo de nuestro ser que es el corazón puesto a su servicio. Decía Pío XII que "una atmósfera divina envuelve todo, penetra todo", y también así la inteligencia esta nimbada por esa impalpable lluvia de gloria. Cuando Dios sopló sobre la figura modelada por sus manos, lo hizo con un aliento de fuego. Desde entonces, las brasas tienen su sitio en el corazón, pero por donde entra y sale la luz es por la inteligencia. La puerta del amor está en la frente. Por eso decía Séneca: "Elige primero; después, ama". El amor de Dios es como el rayo de luz que pasa por la ventana. Todas las partículas del aire se caldean en su tibieza, pero también se ilumi-nan con su claridad.

Ahora, en las relaciones sociales, se recrimina mucho y con razón, ese escándalo de un cristianismo de Iglesia que no se lleva también al trabajo, la casa y las gentes. En ocasiones, consagrarse a Dios se ha entendido un arrinconar todo libro que sea ajeno al Breviario. Y no: el dedo de Dios, señala, a todo el hombre o a toda la mujer. Vosotras, que le sentisteis bien seguro sobre vuestra vida, decid si cuando alzasteis la mirada no notabais a la vez chisporroteando en la propia frente, como una inmensa rueda de afilador. Los velos de novicia se prenden de la cabeza, donde está Dios hecho sueño y recuerdo, luz y conocimiento, resolución y entrega, para luego bajar y cubrir la inmaculada coronación de los sentimientos y el cuerpo. Después viene ese caminar paso a paso por esa carretera que conduce a Dios, que es el cumplimiento de los deberes, los ejercicios de mortificación y obediencia, ese ir pasando lentamente el corazón hasta la orilla de la felicidad que es la renuncia por amor; pero de Dios nos llenamos también trabajando su figura, profundizando en su conocimiento. Ramilletes de criterios y sentimientos son el mejor homenaje a Dios cuando llega la noche.

En el mundo hay muchas criaturas que visten un hábito religioso. Unas cuidan de ese cirio de oro que son las palabras que desde el corazón se izan al cielo; otras consumen la leve tiza de los párvulos o la más complicada de los logaritmos universitarios; bastantes se visten de blanco para secar lagrimas y cerrar cicatrices. Por las calles van también gentes que, con corbata o rebeca, viven el más alto sentido de la fraternidad cristiana. Unos y otros tienen el lazo común del amor.

Si; "a quien se da, Dios se da". Cada alma que vibra y se sale de sí hacia los demás vive una segunda Encarnación. La caridad actúa en nosotros como esos satélites que ahora se utilizan para la televisión. El amor nos lanza a la órbita de Dios, y ya en su círculo, retransmitimos a todas las criaturas la imagen y el conocimiento de Dios que recibimos.
Pero Dios, no es sólo cordialidad, sino también belleza. Nos duele confesar que, por desgracia, y con más frecuencia de la debida, hemos tenido un celo dañino de Dios. El Ser supremo que nos ha tocado llevar en vilo por el mundo, lo hemos paseado en alcanfor, como una planta de vivero que pueda ser dañada por la luz del mediodía. Como a las reliquias de los santos, nos ha dado miedo pasear algo más que no sea el corazón. Al acercarse al microscopio, la cátedra o el aparato científico, Dios se ha encontrado con esa aduana de los guardabarreras católicos, las vírgenes necias de día que alardean de fe. Abajo el miedo; ¿no veis, amigos, como Dios alza la cara y aguanta sin parpadear la luz conjunta de todos los soles del universo?

Cada penicilina o cada hormona que se descubre es una estrofa del gran "Te Deum" que canta toda la naturaleza. No hay ni un solo investigador que no haya temblado de emoción al asomarse a la obra creadora. Todos los sabios rezan sobre los pupitres. Y es que como decía Claudel, "por donde quiera que extienda mis manos, siempre nado en el esplendor de Dios".

Pese a los católicos de reata, la Iglesia ha cumplido una labor civilizadora que no admite comparaciones. Un hombre de actualidad y tan poco sospechoso como Nkumah, el presidente de Ghana, ha confesado: "Se ha dicho que yo era responsable del despertar de este continente. No es verdad: los verdaderos responsables son los misioneros". Ese egoísmo que cierra los bolsillos con cremallera y el temor a la civilización de los creyentes de reata, por panes iguales, se empeñan en que esa caridad de la fe que es el
apostolado lleve un sambenito de panecillos, sellos y ropas usadas. Hablamos, aunque poco, de la Iglesia del Silencio, pero no caemos en esos grilletes que abrochamos nosotros mismos a las muñecas de los evangelizadores con la cicatería y la imagen dulzona del apóstol.

La Universidad de la amistad brinda sus becas en Moscú a los estudiantes de los países en evolución y nosotros nos contentamos con las quince pesetas de un bautizo. Cada día entran cientos de televisores en hogares y centros católicos y muy pocas veces llega un pulmón de acero a una aldea o unos Rayos X a un hospital de misiones. ¿,En qué Evangelio se ha escrito que el "Id y enseñad" solo se debe entender por la cartilla de párvulos?

El Dios que dais y a quien os dais, transmitidlo, Hermanas, en toda su riqueza. Que el pan que deis a repartir cada día, se cueza con el fermento de vuestra mente y la llama de vuestro corazón. La campana que repica cada mañana os llama también al trabajo del conocimiento. Dad gloria a Dios cultivando el jardín de vuestras ideas; que el sudor florezca sobre los libros de estudio. No mutiléis la obra del Espíritu Santo haciéndole ascos al don de sabiduría. Empapaos de luces; llenaos de verdades; caminad con sed de curiosidad por la senda de los años, incluso llegad al borde de la muerte con el ansia de aprender por amor; dejad que la bola de luz divina rebote en vuestra alma para que, a la caída, el mundo se haga un semillero de antorchas.

Atinad a conocer la luz que hay más allá de la venda o el pinchazo de la inyección. Una herida que se cura es también un corazón que se cicatriza, pero una bomba de cobalto que se maneja con agilidad puede ser también el principio de un tumor de incredulidad que se quema por la caridad de las manos que manipulan. La Madre Carmen Rivas podría dar un buen testimonio.

Vuestro siempre,
Manuel Lozano Garrido

Beato Manuel Lozano Garrido, 24/06/2015