En puertas ya del Dies Natalis de nuestro querido beato Manuel Lozano Garrido, queremos compartir y brindar, con todos vosotros, los siguientes deseos de Lolo de ETERNIDAD, de FE y de ESPERANZA.

Deseos recogidos entre las páginas finales de su libro Dios habla todos los días, el primero de sus libros-diario (desde el 4 abril 1959 al 31 diciembre 1959). A lo largo del cual, Lolo esponja su espíritu con la oración que ilumina todos los momentos dolorosos o tranquilos de su vida.

Señor hoy apenas si deseo otra cosa que apurar extremadamente la fe y vivir rabiosamente la esperanza. Tu figura, tu palabra, tus consejos, tu quehacer y tu palpitación, los miro con ansia y los araño en el corazón para que se queden grabados para siempre.

Presiento que ya he de seguir con cielos grises, como emborrizado de nubes lentas. Echaré a andar las ansias y los pensamientos y por todos sitios no habrá sino un ángulo de desolación. Leeré el periódico y quedaré aplastado por los enredos de los intereses y las pasiones. Yo mismo seré tentado por el desaliento de un nivel siempre fijo en el corazón, sin bravuras generosas.

Incluso vendrás a mí y en la entraña habrá una luz mortecina, como de lamparilla de cuarto de enfermo. Gritaré tu nombre y el «toooo» del eco se me encrespará como una voz de desolación. He de soñar con verte, me moriré de no verte, y Tú seguirás amurallado por los siete velos, siempre escondido e inasequible, como la moneda que se nos perdió en la calle oscura.

Manuel Lozano Garrido,
Dios habla todos los días

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