Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

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Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
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- Beato Manuel Lozano Garrido. Bien venido, amor (852) -
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La familia, otro tema en la pluma del Beato Manuel Lozano

Otro tema en la pluma del Beato Manuel Lozano: La familia.

La cr贸nica que 茅l hace de una familia de su mismo pueblo; de unos padres y unos hijos que 茅l mismo, Lolo, conoce; son sus amigos. 驴Escribe de ellos apasionadamente? No. S贸lo cuenta una realidad que 茅l, como cualquier otro pod铆a ver. Presentar una familia as铆 no es algo de mirar al pasado. Al contrario: es mirar al futuro.

Y ofrecer ese texto de una oraci贸n de 鈥淟a madre numerosa鈥, es sembrar alegr铆a y esperanza. Con la ilusi贸n de que al leerla muchas madres, sientan el gozo de mirar a sus hijos ofreci茅ndolos a Dios: como Santa Mar铆a hizo en el templo de Jerusal茅n con si Hijo Jes煤s.

Rafael Higueras 脕lamo
(Postulador de la causa de Canonizaci贸n de Lolo)

Oraci贸n de la Madre numerosa

Manuel Lozano Garrido
Vida Nueva, n潞 343,聽 24 noviembre 1962

T煤, Se帽or, 驴c贸mo me ves, teni茅ndote que rezar siempre, mientras voy remendando calcetines, vigilo la olla expr茅s o pago cuentas de colegios y zapateros? De verdad que me gustar铆a hacerlo de rodillas, serenamente, con el velo de encaje a la cabeza y un rosario de n谩car entre las manos.

Luego, adem谩s, esta preocupaci贸n de que todo lo que tenga que contarte lleve dentro la simiente de un problema: que Ramoncal empieza a ir con las chicas y pienso que a veces me huye la mirada; que a Adolfo se le escapa el sentido de responsabilidad para con los libros; que Mari Carmen empieza a ser una tenaz mosquita de espejo; que se hace peligroso el llanto de Roberto; que ahora el padre suda como nunca en el despacho para ganar nuestro gigantesco pan de cada d铆a. Pero a ver, 驴qu茅 otra cara quieres que te ponga que esta seria de cruz gravitante que T煤 mismo has sembrado sobre la ancha maternidad?

Las mujeres de anillo viejo no pueden hablarte m谩s que con ese peso de un 谩rbol crecido y ub茅rrimo sobre las espaldas o con el lento paso de v铆a crucis de unos hombros que aguantan, y cierta madurez en el ramaje de las ilusiones. Es la verdad y la digo, pero en seguida te ruego que me mires a los ojos cuando asocio las palabras 鈥渕adre鈥 y 鈥渃ruz鈥. F铆jate si no hay en ellas el mismo estallido de primavera que en el 鈥渟i鈥 de mis relaciones, que en la ma帽ana nupcial o que en el anuncio del primer hijo. Como T煤, las madres acabamos vistiendo de p煤rpura y llevando corona de espinas, pero apenas si importa cuando es el perpetuo azahar del amor el que nos nimba la frente y la santa t煤nica de la felicidad, la que cuelga desde los hombros. Cuando a nosotras se nos anuncia la maternidad, nuestro vientre se hace denso y tira hacia los ladrillos; son los senderos de las ra铆ces. Los dos nos identificamos en el peso del mismo ciclo de fecundidad. Que ellos se pongan lejos y miren ahora a tu tronco, con sus dos mil a帽os de fant谩sticas cosechas. Que se fijen tambi茅n en mi bosque, con sus expertos reto帽os. Claro que los 谩rboles verdes necesitan de fr铆os, huracanes, filos de popa y violento crecer en derecho, pero por dentro se mueve y canta una savia de vida que se llama felicidad.聽La Redenci贸n, como el trajinar por los hijos, tiene la alegre promesa de un vivero.聽 A tu Gracia y a mi maternidad les tocan milagrear las heridas en amor.

Hay a quien le defrauda que la ilusi贸n se monde de su c谩scara de vestido de domingo, farolillos y perfume tumultuoso de la juventud, pero yo me quedo con el buen gusto entre los dientes de una pulpa madura y nutritiva. Bendito seas, Se帽or, por tantas manzanas como cuelgas de mi 谩rbol. Cada noche hago cuentas y me rezuma por los labios la miel de la bienaventuranza de cada d铆a. Hoy es el tono serio con que el primog茅nito se esfuerza para el聽 codo a codo con nuestra responsabilidad; o la ternura con que Maribel se inclina sobre el聽 鈥渕ois茅s鈥 del hermanito; ayer, la bondad que mana de Jos茅 Fernando; un d铆a y otro, los desprendimientos de todos, sus delicadezas, sus cortes铆as, el limpio acariciar de sus ojos; o su fragancia de almas, todo eso que acercan los hijos hasta el mantel de mi coraz贸n, como trozos de esa hogaza espiritual que T煤 le amasas cada d铆a.

FATIGADA y todo, 驴qu茅 otra cosa puede decirte una madre m谩s que 鈥済racias鈥? Gracias por tanto sillares de mujer fuerte y por esos dulces manantiales que nacen de lo hondo. Gracias por esa tu misma mirada a mis hijos (que a煤n no siembran), que a los p谩jaros y los lirios del campo. Gracias por este n煤mero sin fin de antorchas que han nacido y nacer谩n de mi lumbre. Y gracias tambi茅n, Se帽or, por esa moneda tuya de oro que depositas en cada coraz贸n y que ellos, te lo prometo, han de trabajar y crecer holgadamente en el buen af谩n聽 del amor por Ti en las criaturas.


Ha dado seis hijos a 贸rdenes misioneras

El mismo d铆a, uno dijo聽la primera聽misa聽y otra profes贸. La familia entera se dedic贸 a聽la Acci贸n聽Cat贸lica.

Manuel Lozano Garrido
Signo, n潞 796, 16 de abril 1955

En el noviciado de Misioneras de B茅rriz se ha celebrado una profesi贸n religiosa. La nueva profesa pertenece a una familia numerosa, la de聽Mendoza Negrillo, en la que se han reiterado las vocaciones, y que por entero ha estado consagrada a聽la Acci贸n Cat贸lica, figurando entre sus dirigentes. La profesa misma hace la sexta entrega de un ciclo de siete hermanos en el que, salvo el mayor, constituido en jefe de hogar, todos han ingresado en 贸rdenes misioneras, los tres varones en聽la Compa帽铆a聽de Jes煤s y ellas tres en las Mercedarias Misioneras de B茅rriz.

El acto ha constituido una destacada efem茅rides, por coincidir la primera misa del padre Juan de Dios, el mayor de los hermanos religiosos, venido ex profeso de Lovaina (B茅lgica), y reunir por primera vez, despu茅s de muchos a帽os a todos los familiares (algunos llegados de lugares como Centroam茅rica), que de nuevo han de iniciar una dispersi贸n en la que ahora est谩 incluido el destino misionero en las Islas Carolinas.

D铆as antes empezaron ya a llegar a B茅rriz todos los familiares. Las Mercedarias hab铆an reunido previamente a las dos religiosas y a la profesa. Por su parte, la Compa帽铆a de Jes煤s hizo venir de Quito y Salamanca, respectivamente, a los padres Jos茅 Ignacio y Jes煤s, y de Lovaina, al padre Juan de Dios, que acababa de recibir la ordenaci贸n sacerdotal.

El retiro preliminar fue dado a la religiosa por el misacantano, y la fiesta definitiva tuvo un cuadro de sencillez, como asimismo la primera misa del nuevo sacerdote, que por imperativos del ceremonial hubo de cumplirse como un acto m谩s de la profesi贸n.

El voto fue tomado por el hermano, auxiliado por los otros dos. Entre la comunidad figuraban sus dos hermanas, y en sitio preferente la madre segu铆a con emoci贸n visible la liturgia del acto. Despu茅s dir铆a: 芦Ha sido el acto m谩s feliz de mi vida. 驴Qu茅 quieres, Se帽or, a cambio de esta felicidad?禄 El deseo de Cristo lleg贸 pronto: la general de las Mercedarias manifest贸 la necesidad de enviar a las Islas Carolinas como misionera a la hija mayor. Ha sido 茅sta una ofrenda m谩s que el cielo debe haber contabilizado.

De esta referencia, tal vez nazca una pregunta: 驴qui茅n es esta familia Mendoza de tan impresionantes coincidencias? Hela aqu铆.聽

DOS MAESTROS SE CASAN

Cuando hubo de constituirse聽elmatrimonio Mendoza-Negrillo, gozaba de cierto pre谩mbulo docente y tuvo un destino de tal. Maestros ambos por vocaci贸n, cristianos y brillantemente capacitados, encontraron en la labor pedag贸gica circunstancias para sembrar la palabra de Cristo, y a ellas se entregaron con fe y entusiasmo.

De聽don Ram贸n Mendoza聽dice ya algo que por su labor educativa se le nombraba hijo predilecto de la ciudad natal 鈥揃eg铆jar- y que en una calle luzca su nombre. Fijada su residencia en Linares, aqu铆 cumpli贸 hasta su muerte, ocurrida pocos a帽os hace, la heroica tarea de un magisterio ejercido a conciencia, de cuyos frutos se han nutrido todos los estamentos sociales. Oficinas, talleres y centros de estudio recibieron muchachos suyos con una preparaci贸n b谩sica a la que se un铆a cierta educaci贸n y una s贸lida piedad. Todo infundido con m茅todos persuasivos, en los que nunca tuvo nada que hacer el 芦la letra con sangre entra禄. Pero si al maestro preocupaba el futuro vocacional de los pr贸ximos hombres, mucho m谩s le urg铆a la continuidad de su obra religiosa, que hall贸 en聽la A.聽C., a la que encamin贸 generaciones enteras de escolares que incluso llegaron a ejercer la presidencia.

Pero no queda a la zaga de vida de聽do帽a Ana Negrillo, su ejemplar compa帽era. Todo lo dicho del esposo tiene, en lo femenino, similar aplicaci贸n. A帽adamos que, por especiales circunstancias, ha podido llevar adelante la empresa de generosidad que juntamente iniciaran. Ahora, esta mujer, de una sencillez impresionante, apenas tiene ya qu茅 ofrecer a Dios, a煤n incluida su propia actividad, consagrada a la oraci贸n y al apostolado. Entre sus manos s贸lo quedan las cuentas del rosario, que desgrana lentamente, mientras su coraz贸n acaricia esa otra sarta de hijos misioneros esparcidos desde el Ecuador a Ocean铆a. El gesto es bello, pero 驴verdad que es duro? S贸lo ella lo sabe. Por eso dec铆a, comentando las l谩grimas del d铆a de la profesi贸n:聽芦Hijos: hab茅is o铆do muchas cosas, pero nunca que el coraz贸n deje de cumplir sus funciones禄.聽Con lo que daba a entender su natural dolor de madre; pero lo que no sabr谩 explicar nunca es por qu茅聽 su boca aflora sonrisas que no abandona ni cuando la oraci贸n coarta la frase. Sus labios, como los de Adela Kam铆n, siempre, siempre sonr铆en.

Y es que en esta fecundidad religiosa no pudo ella nunca ni so帽ar. Porque, como el otro Luis Mart铆n, ilusionado con una vida religiosa que Dios no aceptaba, para darle en cambio un pu帽ado de hijas consagradas y la santidad de una de ellas con el nombre de Teresa de Lisieux, do帽a Ana Negrillo hab铆a ansiado en su juventud las angosturas claustrales; pero el Se帽or demor贸 aquel deseo, que hoy ha cuajado en esta gavilla de seis vocaciones.

Apenas cuando pasen unos meses, el rito de la jubilaci贸n va a sellar la ingente labor educativa de esta mujer. Para entonces -se dice- acaricia la ilusi贸n de buscar una ciudad equidistante de los conventos en que habitan sus hijos. Eso s铆, su residencia ha de tener la proximidad de un sagrario, donde viva en comunidad de esp铆ritu con los suyos y dialogando con Aquel a quien entreg贸 mucho m谩s que la existencia.

DE TAL PALO...

Con padres as铆 no puede sorprender lo que digamos de unos hijos, cuya educaci贸n y ense帽anza llevaron personalmente.

Sumariamente: Ellas tres se bastaron para infundir a un Centro muy importante de chicas temperatura y esp铆ritu misional. Y esto es una sola faceta de sus m煤ltiples actividades. La menor, por ejemplo, cumpli贸 con las adolescentes una misi贸n para la que no existen calificativos. En la edad de las crisis y las sorpresas, supo calar, con cari帽o y simpat铆a en los corazones, gan谩ndolos a la confianza. 隆De cu谩ntos peligros no librar铆a con sus consejos!

Fue an谩logo lo que entre aspirantes hicieron sus hermanos Jes煤s y Jos茅 Ignacio. 隆Qu茅 estupenda aquella Secci贸n de Piedad que llevaba el primero con pu帽ados de chavales comulgando a diario y con capillas atiborradas en retiros y ejercicios!

En el Centro en que naci贸 la decuria, Jos茅 Ignacio ha sido uno de los hombres que m谩s llenaron la funci贸n, ideal del instructor. Haci茅ndose un 鈥減eque鈥 m谩s, Cristo supo de muchos chicos, en la edad de la generosidad, ganados por 茅l.

Juan de Dios, que es el que ahora celebr贸 su primera misa, dej贸 una huella imborrable como vocal de Peregrinaci贸n y en el apostolado radiof贸nico. De su Centro llev贸 a Zaragoza m谩s peregrinos que el resto de la di贸cesis juntamente. Y con un esp铆ritu a prueba.

Ha sido, pues, 茅sta una familia 铆ntegramente dedicada a聽la Acci贸n聽Cat贸lica. Hasta聽el 煤nico hijo seglar fue fundador de un Centro castrense.

Lolo, periodista Santo
(Blog de ReligionEnLibertad.com)
www.amigosdelolo.com, 26/02/2012