Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

Fundación Beato Manuel Lozano Garrido
Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«La Creación no es más que una iniciativa de diálogo del corazón de Dios, sin otro móvil que la generosidad»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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Premios Lolo de Periodismo Joven

Laura M. Otón, IX Premio Lolo de Periodismo Joven Irene Pozo Hernández, VIII Premio Lolo de Periodismo Joven José Beltrán Aragoneses, VII Premio Lolo de Periodismo Joven Cristina Sánchez Aguilar, VI Premio Lolo de Periodismo Joven Laura Daniele, V Premio Lolo de Periodismo Joven Samuel Gutiérrez, IV Premio Lolo de Periodismo Joven Pedro J. Rodríguez, III Premio Lolo de Periodismo Joven Pablo J. Ginés, II Premio Lolo de Periodismo Joven María Gómez Fernández, I Premio Lolo de Periodismo Joven
Segunda edición del libro inédito del beato Lolo

Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo: Dies natalis

Conocemos, por nuestra fe, que cuando uno de nuestros hermanos muere y tiene ganada una buena fama de santidad, es más que probable que acabe subiendo a los altares. Es decir, que según lo visto a lo largo de una vida tal hermano nuestro ha merecido y, así ganado, le sean abiertas las puertas del Cielo.
cartel Dies Natalis del beato Lolo

Podemos, según lo hasta aquí dicho, entender que el Beato Manuel Lozano Garrido, conocido como “Lolo”, tenía bien ganada su entrada en la Vida Eterna. Y, así, el día que murió, un 3 de noviembre de 1971, fue su verdadero Dies natalis, nació en tal día para la Bienaventuranza.

Pues bien, nuestro Beato hace decir a Dios, en sus “Reportajes desde la cumbre”, lo siguiente:

“Si dispusierais tan sólo de un minuto, Yo lo utilizaría para preguntaros: ¿’creéis, de verdad, que la vida entera se encierra tan sólo en unos kilómetros alrededor vuestro? ¿No tiene también vuestro corazón una antena de largo alcance para las grandes aspiraciones’?

¡Oh!, no temáis, que no vengo a regañaros. Mi queja tiene más de ternura y de esperanza en vosotros que de reproche, pero registro con la mirada y acuso sueños de utilitarios y veraneos, mas no figura. Sé que, en ocasiones, mi nombre queda hueco en vuestros labios por la urgencia del producto que representáis o la voz del jefe que manda. Pero me escuece que la hora definitiva os venga a abrir un día el corazón, para sólo encontrar fichas, saldos y proyectos industriales.

Más que dolerme, sufro en vuestro vacío y me crucifico en ese algo peor que es un hueco que se rebota de incredulidad o la soledad que se crispa por la blasfemia.”

Ilustración del beato Lolo en su encuentro con el Padre, por Blanca Aguilar

Y es aquel creyente que, desde su ventana, cuando aun veía, era consciente del transcurrir de la vida y se daba cuenta de que no le era necesario andar por ella como lo hacía cualquiera, era un verdadero apóstol quieto que, sin poder (al final de su vida) siquiera ver, fecundó el corazón de muchos de los que lo conocían y, a través de sus libros y escritos, de muchos otros que, a lo largo del tiempo, hemos llenado nuestro corazón con palabras tan santas y con sílabas tan bien puestas en orden a la salvación particular y personal.

Fundación Beato Manuel Lozano Garrido

Lolo murió para nacer. Por eso, nació entonces, aquel 3 de noviembre, como quien se ha pasado la vida atendiendo el espíritu ajeno para colmarlo de dicha. Y era como si al dar un paso, nada más que un paso, entre la vida y la otra vida, la eterna, todo hubiese cambiado para que sus merecimientos cobraran efectividad de cara a su propia salvación y, de paso, colaborara con aquellos que, desde entonces, pudieran dirigirse a tan esclarecido fiel católico.

Ciertamente, Manuel Lozano Garrido, aquel que supo encarar una enfermedad con una dignidad espiritual propia de los grandes en la fe católica, al morir perpetuó (hizo perpetua queremos decir) una pasión ya mostrada a lo largo de su vida: el amor a Dios y a su santa Iglesia católica. Y es que, tanto una realidad como otra fueron los pilares sobre los que construyó una existencia ejemplar y digna de ser llamada propia de un hijo de Dios que sabe lo que eso significa.

Hoy recordamos, pues, el día en el que el Beato Lolo fue llamado por Dios. Y es que, con toda seguridad, el Creador quería tener muy cerca a quien nunca se había arredrado ante lo que le pasaba y había puesto muy buena cara y mejor corazón a tantas asechanzas físicas. A cambio de eso supo tener una fuerza de espíritu que ya querríamos muchos más dados a la tibieza en tal sentido.

Gracias, Lolo, por haber sido como fuiste; gracias, sobre todo, Dios nuestro, por haber hecho que lo fuera. 

Artículo original en este enlace
Este artículo ha sido incorporado al Dossier de prensa digital que pusimos en marcha el pasado 05/09/2012, celebrando el Aniversario de bautismo de Lolo.

Puedes consultar dicho Dossier desde este enlace.
Eleuterio Fernández Guzmán, 03/11/2016