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- Beato Manuel Lozano Garrido -
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Segunda edición del libro inédito del beato Lolo

El Beato Manuel Lozano Garrido, 'peregrino' en Tierra Santa

Peregrinación de 'amigos de Lolo' a Tierra Santa. 22-27 febrero 2012.

Hace unos meses, desde la Asociación de amigos del Beato Manuel Lozano Garrido, se lanzó la idea de una peregrinación de “amigos de Lolo” a Tierra Santa. Las plazas se ofrecieron ‘limitadas’ para que así el grupo pudiera disfrutar de más facilidad en los traslados y reuniones de un lugar a otro de aquellos ‘santos lugares’ en que vivió Jesús. Al fin han sido 33, (un número muy simbólico), los que hemos acudido a esa peregrinación.

No me detengo a narrar las emociones de todos los peregrinos en cada pueblo de allí. Ni siquiera la ruta de 7 días, de contra reloj, para llegar a todo. Entre los peregrinos íbamos D. Carlos Martínez, el vice postulador de la Causa, y un servidor: Rafael Higueras.

Comienzo por recordar una Misa en la ‘Cueva del Prendimiento’: Nos ofrecieron un grupo de sacerdotes chilenos concelebrar allí con ellos. Iban unos 70 peregrinos, que conocían a D. Francisco Calleja -que fue párroco de S. José de Linares, y ahora también reside en Linares- de sus años en aquella nación. Al concluir la Misa les hablamos de Lolo, y Carlos  -que siempre llevaba en su mochila estampas y folletos de Lolo- les repartió  a todos.

Pero, sin agotar cada uno de los lugares donde leíamos textos de sus escritos (sobre la Virgen, sobre la Eucaristía, sobre el dolor ofrecido, sobre la Navidad…), sí quiero recordar tres momentos: en el lago de Tiberiades, en el Monte de las Bienaventuranzas y en la capilla bajo la Roca de la Crucifixión.

En la tranquilidad del lago, recordamos aquella noche de Lolo, durante sus meses en el frente de guerra: bajó desde las Alpujarras a Motril y pasó una noche con los pescadores en el mar. Luego Lolo escribió un libro (“Las estrellas se ven de noche”) y contaba a su amigo Juan Sánchez Caballero qué había sido para él aquella noche recordando al Maestro, que llamaba a sus discípulos allí para ser “pescadores de hombres”: los afanes apostólicos de Lolo en aquellos años jóvenes, casi un adolescente aún…

Cuando llegamos a Monte de las Bienaventuranzas… Ya en los finales de su vida nuestro Beato escribió “Reportajes desde la cumbre”. ¿Lo recordáis? Lolo pone su pluma como  herramienta para que Jesús, el Maestro, nos repita, dictándole a él,  una explicación de cada una de esas Bienaventuranzas.

Y en la capilla bajo la Roca de la Crucifixión (era el momento final de nuestra peregrinación); allí leímos: Hoy, Señor, yo también ante Ti, con una mano de buena rapiña. Estás solo, tremendamente abandonado, como Tú mismo lo dices (“Padre mío, ¿por qué me has abandonado?”); sin guardaespaldas, y lo que yo haga, sea lo que sea, ha de quedar también impune. Seguro que,  si me acerco y te robo… nadie me lleva a la Comisaría. Y, mira…: lo primero que hago es aprovechar la oportunidad y hacerme de tu corazón… (Las Golondrinas nunca saben la hora, pág. 223). Allí nosotros, en aquel lugar santísimo donde Cristo estuvo crucificado, también queríamos robarle el corazón a Jesús… O como Lolo dice en otro lugar: Un préstamo: déjame tu corazón… para hacer bueno ese deber de amarte a tu medida  (Las golondrinas… pág. 196).

Habíamos llegado allí, al Calvario, recorriendo el Via crucis, leyendo las estaciones con textos escritos por Lolo. Y unas horas antes de comenzar este recuerdo del camino de la Cruz, habíamos estado en la iglesia donde estuvo la casa de Caifás  (San Pedro in galli cantu, ‘donde cantó el gallo’); de allí ya iba a salir condenado Jesús por el sanedrín;  allí recordamos la vida del Beato Manuel Lozano, que fue un camino de dolor de 28 años. Por eso, para que el Señor nos dé fuerzas en nuestro particular Vía crucis, allí veneramos y besamos la reliquia de Lolo.

Seguíamos los pasos de Jesús en su nacimiento, vida y pasión y resurrección; pero queríamos que, en esa peregrinación, el Beato Lolo nos acompañara con su ejemplo y con sus palabras. Y a fe que notamos su  presencia y ayuda.

Rafael Higueras Álamo, 29/02/2012