Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

Fundación Beato Manuel Lozano Garrido
Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«Hablar en los periódicos de todo, con lealtad y valor, es purificar la necesidad que existe en todos los hombres de conocerse entre sí y expresarse en su afán de verdad»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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Segunda edición del libro inédito del beato Lolo

SS. Benedicto XVI narra la vida de Manuel Lozano Garrido

Se ha recibido el texto original del "Breve pontificio": texto en latín, encuadernado en pergamino, todo él manuscrito, en que el propio Benedicto XVI narra la vida de Manuel Lozano Garrido.
Esperamos ofrecer un reportaje de tal documento, auténtica joya. Ahora anticipamos la traducción completa del texto:

Al Venerable Siervo de Dios Manuel Lozano Garrido

se le concede la dignidad de los BEATOS.

 

Para perpetua memoria de ello.

 

BENEDICTO XVI

 

Induimini Dominum nostrum Jesum Christum

(Rom. 13,14)

El Venerable Siervo de Dios Manuel Lozano Garrido, “Lolo”, tomó como propósito de su vida, en los largos años de su parálisis, el deseo de imitar a Cristo. Con palabras hermosas expresaba esta esperanza metida en él ya desde los 15 años. Por eso en sus escritos, con hondura mística, piensa con frecuencia en Jesucristo, pidiéndole trasplantar o cambiar o robarle el corazón al mismo Cristo Crucificado.

Manuel Lozano Garrido nació el día 9 de Agosto de 1920, en Linares, ciudad industrial y minera de la provincia y diócesis de Jaén. Allí mismo fue bautizado el 5 de Septiembre siguiente en la parroquia de Santa María. Pertenecía a una familia numerosa, pues era el quinto entre los siete hermanos. El padre murió cuando Manuel tenía 6 años. Por ello la vida de esta familia numerosa comienza a sufrir reveses económicos: de tal manera que el abuelo materno acoge en su casa a su hija Lucía Garrido Garrido con los siete hijos de ella.

Los años de vida familiar marcan una formación cristiana profunda y sólida en todos los hermanos. Con gozo emocionado recordará luego el Venerable Manuel Lozano Garrido los aniversarios de su primera comunión, recibida el 9 de Mayo de 1929. Cursa sus estudios primarios en el colegio de los Padres Escolapios de Linares; inició en Baeza el Bachillerato que luego concluirá en Linares.

De sus años de adolescente es necesario señalar dos fechas: el 20 de Mayo de 1930 recibió la confirmación de manos del Obispo de Jaén, el Siervo de Dios Manuel Basulto, entonces Obispo de Jaén; y el 14 de Junio de 1931 ingresó en el aspirantado de la Juventud de Acción Católica.

El Venerable Manuel Lozano Garrido supo vivir con ilusión el lema de la Acción Católica: ‘Piedad, Estudio y Acción’; aquellos años de su formación y de oración en la Acción Católica le proporcionaron un ideal y un sentido de la vida que por ello, sin duda, encontró fortaleza cristiana para vivir después con alegría y apostólicamente sus muchos años de enfermedad y ceguera.

En 1936, a los 16 años de edad, comenzó la persecución religiosa en España. El mismo día en que él cumplía los 16 años, fue asesinado su hermano.  Manuel fue designado, por el único sacerdote que quedó en Linares, para repartir la comunión eucarística clandestinamente, desempeñando este ministerio como un “nuevo Tarsicio”;  por ello fue apresado y llevado a la cárcel. Allí pasó la noche del Jueves Santo de 1937, adorando a Jesús Sacramentado, en la hostia consagrada, que su hermana Lucía  -todavía niña-  le pasó oculto en un ramo de flores.

Movilizado al frente de guerra con apenas 17 años, manifestó con valentía su fe y no cesó en su afán apostólico aún en medio de las difíciles circunstancias antirreligiosas de los campamentos de guerra, que se viven en tales circunstancias.

Concluida la contienda civil española (1936-1939), trabajó en un comercio para ayudar a la familia, y al mismo tiempo estudiaba para concluir el bachillerato. Obtuvo también el título de Maestro. En esos años de la postguerra (1939-1942) se entregó de lleno a la Acción Católica, dando catequesis, visitando  a los presos; viajando como propagandista de la Acción Católica para fundar centros de ella en los pueblos de la comarca. Cultivó su vocación de periodista con sus primeros artículos publicados en la prensa y sus frecuentes emisiones religiosas en la emisora de radio. De modo profético veía la importancia de estos Medios de comunicación social.

Llamado de nuevo a la milicia, en Madrid, allí le aparecieron los primeros síntomas de su parálisis que avanzó muy rápida y se diagnosticó muy pronto como incurable y progresiva. Durante 28 años tuvo inmovilidad total, soportando dolores continuos y al final, por nueve años, también estuvo ciego. Esta etapa de su vida no le quitó su alegría contagiosa y su permanente sonrisa. Vivió esta nueva etapa  como algo ordinario, como si fuera normal, aquella enfermedad tan terrible, dolorosa y prolongada. Entonces intensificó su oración, y  expresaba sus sentimientos en muchas páginas de hondura mística, esparcidas en sus 9 libros y en innumerables artículos de prensa. El Venerable Siervo de Dios, inmóvil total en su sillón de ruedas, fundó la obra pía “Sinaí”, esto es, grupos de oración y de dolor ofrecidos a Dios por monasterios y por enfermos incurables que interceden por los periodistas. Escribió “La oración por los periodistas”, y “El decálogo del periodista”, código magnífico que puede guiar de modo limpio y evangélico a estos profesionales de la Palabra.

Su pequeña habitación donde vivía, oraba, sufría y trabajaba, era al mismo tiempo el lugar donde él ejerció un apostolado continuo entre innumerables enfermos a los que conocía y atendía por correo y por teléfono. Hasta aquella pequeña habitación se acercaron muchos jóvenes y amigos a pedir y recibir aliento y consejo de él.

Recibía la Eucaristía diariamente. Puesto que era miembro de la Pía Unión de los discípulos de S. Juan algunas veces se celebraba la Santa Misa en su casa. La primera vez que se celebró pidió que se colocara debajo de la mesa de altar su máquina de escribir  para que así el tronco de la Cruz se clave en el teclado y eche allí mismo sus raíces.

Peregrinando a Lourdes le ofreció a la Virgen María su alegría. A Ella le pidió que nos dé santos a manojillos. Su pasión por la Iglesia la pudo vivir y fomentar  en los años del Concilio Vaticano II, manifestando de modo visible su emoción cuando reflexionaba el Concilio sobre el Apostolado seglar o sobre la vocación universal a la santidad.

Su trabajo como escritor y periodista lo realizaba hasta el final de su vida, de tal modo que, cuando quedó ciego, registraba su voz dictando al magnetófono.

Por su fama de santidad después de su muerte, que ocurrió en Linares el día 3 de Noviembre de 1971, el Obispo de Jaén instruyó el Proceso de Beatificación y Canonización del Siervo de Dios entre los años 1994-1996. El Congreso Peculiar de Consultores Teólogos, el día 17 de Noviembre de 2006, y también los  Padres Cardenales y Obispos reunidos en  Sesión Ordinaria del día 2 de Octubre de 2007 emitieron su parecer favorable sobre la heroicidad de sus virtudes.  Y así Nos Mismos autorizamos el día 17 de Diciembre de 2007 a la Congregación para las Causas de los Santos para que se emitiera el correspondiente decreto.

Observado cuanto se dispone en el derecho, se examinó la curación de un niño que fue considerada como inexplicable científicamente en la sesión del Consejo Médico celebrada el día 17 de Enero de 2008. Los Consultores Teólogos, en la sesión del Congreso Peculiar del día 15 de Febrero de 2008, y también los Padres Cardenales y Obispos en la Sesión Ordinaria del 29 de Septiembre de 2009 confirmaron su parecer acerca de la intercesión del Venerable Siervo de Dios Manuel Lozano Garrido en esta curación, y Nos Mismos concedimos el día 19 de Diciembre de 2009 a la Congregación para las Causas de los Santos que emitiera el correspondiente decreto. El 11 de Junio de 2010 Nos establecimos que el rito de la Beatificación pudiera celebrarse en Linares el día 12 de junio de 2010.

Hoy, por tanto, por Nuestro mandato, el Venerable Hermano Ángel Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, ha leído el texto de las Letras Apostólicas con las que Nos inscribimos al Venerable Siervo de Dios en el número de los Beatos.

Nos mismos, acogiendo los votos de Nuestro Hermano Ramón del Hoyo López, Obispo de Jaén, y de otros muchos Hermanos en el Episcopado, así como gran cantidad de fieles cristianos; habiendo consultado a la Congregación de las Causas de los Santos, con Nuestra autoridad Apostólica establecemos que el Venerable Siervo de Dios MANUEL LOZANO GARRIDO, laico, que ejercitó un apostolado infatigable, que sobrellevó su parálisis y ceguera con ánimo sereno y alegre, que propagó las verdades evangélicas como escritor y periodista y que ayudó en la fe a otros mediante su oración, su amor a la Eucaristía y su filial devoción a la Virgen María, de ahora en adelante sea llamado con el nombre de BEATO, y que su fiesta pueda celebrarse todos los años, en los lugares y formas establecidos, el día 3 de Noviembre, día en que nació para el cielo.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Este varón preclaro mostró su progreso espiritual y su amor a Cristo y a su Iglesia, y dio insigne testimonio de piedad. Mientras contemplamos su vida, somos incitados a una imitación del Salvador de modo más intenso y se nos invita a la santidad y a trabajar por conseguir la perfección de nuestro propio estado.

Lo que establecemos en estas Letras queremos que sea firme ahora y para siempre, sin que obste nada en contrario.

Dado en Roma, junto a San Pedro, bajo el anillo del Pescador, el día 12 del  mes de Junio,  del año del Señor 2010, sexto de Nuestro Pontificado.

www.amigosdelolo.com, 12/06/2012