Cuando se inicia un proceso de canonización suele mandarse que los restos mortales del Siervo de Dios sean inhumados en un templo. Así se hizo por mandato de la Congregación romana del 14 de junio de 1996, trasladándose los restos de Lolo a la Capilla del Cristo del Perdón en Santa María el día 17 de octubre de 1996.