Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

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Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático de la verdad en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«Habla siempre, Madre Iglesia, y a煤n con energ铆as, que t煤 nunca hieres porque tu voz es dulce e inocente como la de un ni帽o»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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Catequesis del Papa Francisco, 15 de junio de 2016

Continuamos publicando las catequesis que, Su Santidad el Papa Francisco, est谩 impartiendo en este A帽o del Jubileo de la Misericordia. Promoviendo esa Comuni贸n universal que tanto am贸, vivi贸 y nos ense帽贸 a vivir, nuestro querido beato Lolo.

Queridos hermanos y hermanas, 隆buenos d铆as!

Un d铆a Jes煤s, acerc谩ndose a la ciudad de Jeric贸, hizo el milagro de devolver la vista a un ciego que ped铆a limosna junto al camino (cf.聽Lc聽18, 35-43). Hoy queremos centrarnos en el significado de este signo porque nos toca directamente tambi茅n a nosotros. El evangelista Lucas dice que ese ciego estaba sentado junto al camino pidiendo limosna (cf. v. 35). Un ciego en esa 茅poca 鈥攑ero tambi茅n hasta no hace mucho tiempo鈥 no pod铆a m谩s que vivir de limosna. La figura de este ciego representa a muchas personas que, tambi茅n hoy, se ven marginadas a causa de una limitaci贸n f铆sica o de otro tipo. Est谩 separado de la multitud, est谩 all铆 sentado mientras la gente pasa ocupada en sus asuntos, absorta en sus preocupaciones y en muchas cosas... Y la calle, que puede ser un lugar de encuentro, para 茅l en cambio es el lugar de la soledad. Es mucha la gente que pasa... Y 茅l est谩 solo.

Es triste la imagen de un marginado, sobre todo teniendo como escenario la ciudad de Jeric贸, el espl茅ndido y lozano oasis en el desierto. Sabemos que precisamente a Jeric贸 lleg贸 el pueblo de Israel al t茅rmino del largo 茅xodo desde Egipto: esa ciudad representa la puerta de ingreso en la tierra prometida. Recordemos las palabras que Mois茅s pronunci贸 en esa circunstancia: 芦Si hay junto a ti alg煤n pobre de entre tus hermanos, en alguna de las ciudades de tu tierra que el Se帽or tu Dios te da,聽no endurecer谩s tu coraz贸n ni cerrar谩s tu mano聽a tu hermano pobre. Pues聽no faltar谩n pobres en esta tierra; por eso te doy yo este mandamiento: debes abrir tu mano a tu hermano, a aquel de los tuyos que es indigente y pobre en tu tierra禄 (Dt聽15, 7.11). Es fuerte el contraste entre esta recomendaci贸n de la Ley de Dios y la situaci贸n descrita por el Evangelio: mientras que el ciego grita invocando a Jes煤s, la gente lo reprend铆a para hacerle callar, como si no tuviese derecho de hablar. No tienen compasi贸n de 茅l, es m谩s, les molestan sus gritos. Cu谩ntas veces nosotros, cuando vemos mucha gente en la calle 鈥攇ente necesitada, enferma, que no tiene para comer鈥 sentimos que nos molestan. Cu谩ntas veces, cuando nos encontramos ante muchos refugiados e inmigrantes, sentimos que nos molestan. Es una tentaci贸n que todos nosotros tenemos. Todos, 隆tambi茅n yo! Es por esto que la Palabra de Dios nos pone en guardia record谩ndonos que la indiferencia y la hostilidad convierten en ciegos y sordos, impiden ver a los hermanos y no permiten reconocer en ellos al Se帽or. Indiferencia y hostilidad. Y a veces esta indiferencia y hostilidad llegan a ser incluso agresi贸n e insulto: 芦隆Sacad de aqu铆 a todos estos!禄, 芦隆ubicadlos en otra parte!禄. Esta agresi贸n es lo que hac铆a la gente cuando el ciego gritaba: 芦Pero t煤 sal de aqu铆, no hables, no grites禄.

Notamos un detalle interesante. El evangelista dice que alguien de la multitud explic贸 al ciego el motivo de toda esa gente diciendo: 芦Pasa Jes煤s, el Nazareno禄 (v. 37). El paso de Jes煤s est谩 indicado con el mismo verbo que en el libro del 脡xodo se usa para hablar del paso del 谩ngel exterminador que salva a los israelitas en la tierra de Egipto (cf.聽Ex聽12, 23). Es el 芦paso禄 de la pascua, el inicio de la liberaci贸n: cuando pasa Jes煤s, siempre hay liberaci贸n, siempre hay salvaci贸n. As铆, pues, al ciego, es como si le anunciasen聽su pascua. Sin dejarse atemorizar, el ciego grita m谩s de una vez a Jes煤s reconoci茅ndolo como el Hijo de David, el Mes铆as esperado que, seg煤n el profeta Isa铆as, abrir铆a los ojos a los ciegos (cf.聽Is聽35, 5). A diferencia de la multitud, este ciego ve con los ojos de la fe. Gracias a ella su s煤plica tiene una poderosa eficacia. En efecto, al escucharlo, 芦Jes煤s se detuvo, y mand贸 que se lo trajeran禄 (v. 40). Obrando as铆 Jes煤s聽quita al ciego del borde del camino y lo pone en el centro聽de la atenci贸n de sus disc铆pulos y de la multitud. Pensemos tambi茅n nosotros, cuando hemos estado en situaciones complicadas, incluso en situaciones de pecado, c贸mo fue precisamente Jes煤s a tomarnos de la mano y a quitarnos del borde del camino y donarnos la salvaci贸n. Se realiza as铆 un doble paso. Primero: la gente hab铆a anunciado una buena noticia al ciego, pero no quer铆an saber nada con 茅l; ahora Jes煤s obliga a todos a tomar conciencia que el buen anuncio implica poner en el centro del propio camino a aquel que hab铆a sido excluido del mismo. Segundo: a su vez, el ciego no ve铆a, pero su fe le abre la senda de la salvaci贸n, y 茅l se encuentra en medio de los que hab铆an bajado a la calle para ver a Jes煤s. Hermanos y hermanas,聽el paso del Se帽or es un encuentro de misericordia que une a todos en torno a 脡l para permitirnos reconocer a quien tiene necesidad de ayuda y de consuelo. Incluso por nuestra vida pasa Jes煤s; y cuando pasa Jes煤s, y me doy cuenta de ello, es una invitaci贸n a acercarme a 脡l, a ser m谩s bueno, a ser un mejor cristiano, a seguir a Jes煤s.

Jes煤s se dirige al ciego y le pregunta: 芦驴Qu茅 quieres que te haga?禄 (v. 41). Estas palabras de Jes煤s son impresionantes: el Hijo de Dios ahora est谩 ante el ciego como un humilde siervo. 脡l, Jes煤s, Dios, dice: 芦驴Qu茅 quieres que te haga? 驴C贸mo quieres que te sirva?禄. Dios se hace siervo del hombre pecador. Y el ciego ya no responde a Jes煤s llam谩ndolo 芦Hijo de David禄, sino 芦Se帽or禄, el t铆tulo que la Iglesia desde los inicios aplica a Jes煤s Resucitado. El ciego pide poder ver de nuevo y su deseo es atendido: 芦Recobra la vista, tu fe te ha salvado禄 (v. 42). 脡l mostr贸 su fe invocando a Jes煤s y queriendo encontrarse con 脡l de todos los modos posibles, y esto le dio como don la salvaci贸n. Gracias a la fe ahora puede ver y, sobre todo, se siente amado por Jes煤s. Por ello el relato termina diciendo que el ciego 芦lo segu铆a glorificando a Dios禄 (v. 43):聽se convierte en disc铆pulo. De mendigo a disc铆pulo, tambi茅n este es nuestro camino: todos nosotros somos mendigos, todos. Siempre tenemos necesidad de salvaci贸n. Y todos nosotros, todos los d铆as, debemos dar este paso: de mendigos a disc铆pulos. Y as铆, el ciego se pone en camino siguiendo al Se帽or y entrando a formar parte de su comunidad. Aquel a quien quer铆an hacer callar, ahora testimonia a gran voz su encuentro con Jes煤s de Nazaret, y 芦todo el pueblo, al verlo, alab贸 a Dios禄 (v. 43). Tiene lugar un segundo milagro: lo que sucedi贸 al ciego聽hace que, al final, tambi茅n la gente vea. La misma luz ilumina a todos congreg谩ndolos en la oraci贸n de alabanza. As铆 Jes煤s derrama su misericordia sobre todos aquellos con los que se encuentra: los llama, hace que se acerquen a 脡l, los reune, los cura y los ilumina, creando un pueblo nuevo que celebra las maravillas de su amor misericordioso. Dej茅monos tambi茅n nosotros llamar por Jes煤s, y dej茅monos curar por Jes煤s, perdonar por Jes煤s, y sig谩moslo alabando a Dios. Que as铆 sea.


Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa帽ola, en particular a los grupos provenientes de Espa帽a y Latinoam茅rica. Que Cristo, en el que brilla la fuerza de la misericordia de Dios, ilumine y sane tambi茅n nuestros corazones, para que aprendamos a estar atentos a las necesidades de nuestros hermanos y celebremos las maravillas de su amor misericordioso. Muchas gracias.

Artículo original en este enlace
www.vatican.va, 15/06/2016