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El Concilio Vaticano II, historia pequeña del día a día en el aula conciliar

El porqué de la dedicatoria de este libro
al Beato Manuel Lozano Garrido

(Extracto de la introducción del libro "Concilio Vaticano II:
Historia pequeña del día a día en el aula conciliar")

El 11 octubre 2011, coincidiendo con la fecha del inicio del Vaticano II (11 octubre 1962), Benedicto XVI publicó la Carta Apostólica «Porta fidei», convocando un año de la fe, precisamente porque se cumplen 50 años del inicio de ese acontecimiento tan singular y tan grande de la Historia reciente de la Iglesia: El Concilio Vaticano II.

La lectura de esa Carta Apostólica y el motivo de ella en su coincidencia cronológica (50 años del Vaticano II) me hizo recordar aquellos años de mi sacerdocio, entonces recién estrenado, y a la vez las muchas tardes sentado junto al sillón de ruedas de Lolo, del Beato Manuel Lozano Garrido.

José Luis Martín Descalzo junto al Cardenal Cicognani
El Cardenal Cicognani, secretario de Estado del Vaticano, en la inauguración de la sala de Prensa del Concilio Vaticano II. A su lado, José Luis Martín Descalzo, enviado especial en Roma de La Gaceta del Norte.

Martín Descalzo tuvo el buen acuerdo de remitir al ahora Beato Lolo cada día un ejemplar de La Gaceta del Norte, donde él escribía sus crónicas desde Roma, para que Lolo siguiera el día a día de aquella primavera de la Iglesia. ¡Cuántas horas, cuántas tardes pasé allí sentado con Lolo, leyendo y releyendo aquellas crónicas! Y cuántas tertulias en mesa redonda con José Luis Martín Descalzo en la casa de Lolo en aquellos cuatro años (1962-1965).

Uno de los testigos del Proceso de Canonización de Lolo, amigo suyo desde la infancia, decía en su declaración: Se sentía hijo de la Iglesia, profundamente identificado con todo el significado universal de la Iglesia...; con motivo del Vaticano II a más de uno de nosotros nos enseñó que aquello no era cosa de los Obispos, sino de todos y cada uno de nosotros, que con nuestra oración teníamos que conseguir... que las directrices que salieran del Concilio fueran las más ajustadas a lo más profundo del Evangelio.

Y añade: Los momentos de tensión del Concilio los vivió muy intensamente, yo me atrevería a decir que los padeció, y su oración durante todo el Concilio, fue intensa.

No sólo es este testimonio. El propio Martín Descalzo, a raíz de la muerte de Lozano Garrido escribió: Esta tu muerte alegre ha sido para mí muy importante: porque ha llegado en un momento en que quienes creemos estar construyendo la Iglesia, vivimos llenos de polémicas y de tensiones. Mientras nosotros discutíamos, tú ahondabas; mientras nosotros nos avinagrábamos, tú sabías y repetías que «todo es gracia».

"Revivir aquellas tardes pasadas junto a Lolo, reproduciendo aquellas mismas crónicas de entonces, leídas 50 años después; escribir unas notas, y recontar la historia del Vaticano II"

Aquellas crónicas diarias de La Gaceta del Norte se publicaron luego en un volumen con las mismas grandísimas dimensiones con que se publicaba este periódico, recogiendo todas y cada una de las crónicas de cada día del Vaticano II. Como un recuerdo y añoranza de aquellas sabrosas tardes junto a Lolo, leyendo y viviendo el día a día del hacer de los Padres conciliares, surgió en mí una idea: revivir aquellas tardes pasadas junto a Lolo, reproduciendo aquellas mismas crónicas de entonces, leídas 50 años después; escribir unas notas, y recontar la historia del Vaticano II. Me animaba a ello la Carta Porta fidei; y también me animaba a ello recordar tantas anécdotas vividas con Lolo; por ejemplo, aquel artículo que él escribió: El Bautismo, un sacerdocio sin chaqueta.

Cuando el Concilio estudiaba el apostolado seglar, o la Iglesia y los MMCCSS, Lolo manifestaba su gozo con ese mínimo movimiento de todo su cuerpo que era el máximo que él podía conseguir, como un niño que brinca a las alturas cuando mete un gol. En aquellos momentos, y en muchos otros, allí al lado del sillón de ruedas, yo veía a Lolo como un «profeta» del Concilio.

"Se sentía hijo de la Iglesia, profundamente identificado con todo el significado universal de la Iglesia..."
Pues bien; con estos precedentes que he narrado, me puse a hojear las ya amarillentas páginas de La Gaceta del Norte. Pensé: Habrá que reproducir la crónica de cada día, 50 años después. Quizá en la web www.amigosdelolo.com, diciendo: Hoy, hace 50 años Lolo leía esto...

A la vez puse sobre la mesa de la Biblioteca del Seminario de Jaén, las decenas de tomos en latín en que se contenían las ACTA SYNODALIA SACROSANCTI CONCILII OECUMENICI VATICANI II, que publicó la editorial Vaticana, en 1970. Y me apliqué a su lectura y estudio. ¡Qué riqueza de sabiduría lo que se esconde en aquellos muchos volúmenes!

Este es el porqué de este libro y de su dedicatoria; “por ahora” recoge el tiempo de la primera etapa del Concilio (11 octubre a 8 diciembre 1962). Lo hecho hasta ahora, y el deseo de seguir del mismo modo las etapas siguientes del Vaticano II, es desde un recuerdo gozoso y un homenaje sentido al Beato Manuel Lozano Garrido, «LOLO», porque él siempre, pero mucho más en aquellos tiempos de Concilio, fue —como Sta. Teresa de Jesús— un HIJO DE LA IGLESIA.

RAFAEL HIGUERAS ÁLAMO
Seminario de Jaén 5 septiembre 2012
Aniversario del Bautismo de Manuel Lozano (en 1920)

Apertura del Concilio Vaticano II, 11 de octubre de 1962