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El Concilio Vaticano II, historia pequeña del día a día en el aula conciliar

Un nuevo esquema en el aula: Ut unum sint

Desde la XXVII a la XXXI Congregación general

Del 26 noviembre 1962 al 1 diciembre 1962

(Extracto del capítulo 7º del libro "Concilio Vaticano II:
Historia pequeña del día a día en el aula conciliar")

1.1. Carta de Juan XXIII a los Padres

El día 26 noviembre 1962 comienza la sesión con la lectura de una breve carta de Juan XXIII a los Padres conciliares: les responde y da las gracias por sus oraciones con motivo de su reciente cumpleaños. El Papa les dice:

Todo lo que habéis deseado para mí, yo lo deseo para vosotros y para vuestros fieles...

1.2. Una advertencia con resonancias futuras

Dice el Secretario General que van a intervenir todavía algunos Padres sobre el esquema de instrumentis communicationis...; pero que tras ese esquema se comenzará el esquema de Unitate, y se seguirá con los esquemas de Ecclesia y de Beata Virgine Maria, puesto que así lo han pedido insistentemente muchos Padres. Y añade que el esquema de Beata Virgine es “como una parte” (importantísima, pero unido a él como una parte del mismo) en el esquema sobre la Iglesia; por lo que ambos esquemas serán tratados simultáneamente, o como un único conjunto.

¿Se daba cuenta el Secretario General de lo que decía? Unir el tema de Ecclesia con el de Beata Virgine era “anticipar, quizá sin imaginarlo” otro conflicto que en su día aparecerá con unas votaciones espinosas. Mons. Felici añadió las razones de este estudio de ambos esquemas unidos: María es considerada como miembro santísimo y elegido del Cuerpo místico de Cristo, que es la Iglesia. Sin embargo en la entrega de documentos para estudio que se hizo a los Padres el día 5 diciembre 1962 aparecían como dos documentos distintos.

1.3. Puntos comunes del nuevo documento (Ut unum sint) con otros documentos sobre Ecumenismo.

Advierte también Mons. Felici que este esquema Ut unum sint (de Unitate Ecclesiae) tiene puntos comunes con algún capítulo del esquema de Ecclesia, y con otro futuro esquema, que se entregará, sobre ecumenismo. Dice que ahora se va a estudiar “éste”; en su momento se estudiarán los otros.

2. Presentación del Ut unum sint, o de Unitate

El texto de este esquema que ahora empieza a discutirse iba incluido entre los siete documentos que se enviaron a los Padres a sus diócesis, ya el día 23 de julio 1962, meses antes del comienzo del Concilio. Ahora, el día 26 de noviembre 1962, es presentado en el aula por el Cardenal H. Cicognani que, además de ser Secretario de Estado, era el Presidente de la Comisión conciliar para las Iglesias orientales, a la que se había asignado este esquema. Es que en realidad este esquema estudia sólo la relación con las Iglesias del Oriente separadas de la Iglesia Católica (es decir, éste esquema no trata de las relaciones con las Iglesia orientales que son católicas; ni tampoco trata de las relaciones con otros cristianos, los protestantes, que también son cristianos pero separados en otra época distinta y por cuestiones teológicas diversas.

Refiriéndose a los Orientales separados dice el Cardenal Cicognani: En otro tiempo estábamos unidos, éramos uno. Ahora tenemos la misma fe, excepto, sobre todo, en la verdad referente a la «piedra», sobre la que está edificada la Iglesia... Aquí están presentes Venerables hermanos obispos orientales católicos; y también estáis, como observadores, algunos orientales no católicos.

3. Nota breve sobre la “separación” de los cristianos

Que todos sean uno para que el mundo crea (Jn. 17,21)

La Iglesia de Cristo, fue querida por Él, en aquella oración apasionada de la noche del Jueves santo, como UNA: Que todos sean uno para que el mundo crea (Jn. 17,21). Sin embargo algunas «Venerables» Iglesias de Oriente —muchas de ellas fundadas directamente por los Apóstoles- hoy no forman unidad con la Iglesia Católica.

No es este el lugar de estudiar en profundidad ni los hechos ni las causas de aquellas separaciones. Sólo anotaré unos datos cronológicos y algún otro detalle referente a aquellos dos grandes momentos de las dos grandes rupturas de la Iglesia.

3.1. Focio y Miguel Cerulario

Las diferencias entre orientales y occidentales se habían ido marcando desde antiguo. En el siglo ix estas diferencias aumentaron la tensión hasta acabar en una ruptura que se realiza en dos momentos diversos: el primero de separación con la Iglesia de Roma se da entre 857 y 886 (con alguna interrupción breve). Se produce el llamado “Cisma de Oriente”; Focio, siendo Patriarca de Constantinopla, rompe la obediencia al Obispo de Roma, sucesor de Pedro y “piedra” que garantiza la unidad de la Iglesia. El segundo momento de ruptura, y que dura todavía, es en 1054, siendo Patriarca de Constantinopla Miguel Cerulario, quien rompió definitivamente con Roma, y así continúa en la actualidad.

3.2. La Reforma luterana

El “levantamiento” de Lutero (1517) inicia una serie de separaciones y rupturas en la Iglesia, que quedan fijadas de modo definitivo en la paz de Wesfalia (1648), que marca definitivamente la división entre católicos y protestantes. Eran años de auge en las obras de la construcción de la Basílica Vaticana, y a la vez resurgen corrientes antipontificias. Realmente la vida de los eclesiásticos está muy relajada y era necesaria una reforma.

Desde 1530, en que se presenta la Confessio Augustana (llamada así porque en Augsburgo se firmó) se suceden intentos de diálogo, y luchas político-religiosas que terminan en 1648. La Iglesia católica convocó el Concilio de Trento, entre 1545 y 1563, como una “contrarreforma”.

Sin más detenimiento sobre esta etapa tan importante en la Historia de la Iglesia, baste mencionar el 31 de octubre de 1999, también en Augsburgo, fecha en que se firmaba una declaración común sobre la «justificación» (salvación y gracia), entre la Iglesia Católica y la Federación luterana mundial. Ese tema sobre el que se firma tal acuerdo, es un tema clave en los puntos teológicos que motivaron la separación entre luteranos y católicos.

4. Contenido del esquema Ut unum sint

La presentación del esquema en el aula la hace el Cardenal Cicognani; y a continuación, el P. Atanasio Welykyj, secretario de la Comisión conciliar para las Iglesias orientales, lee la Relación, explicando el contenido del esquema.

Se determinó que el ecumenismo fuese objeto exclusivo de un decreto conciliar.

Antes de seguir adelante, hay que anticipar que el 1 diciembre 1962, después de las intervenciones de los Padres sobre el esquema, se determinó que el ecumenismo fuese objeto exclusivo de un decreto conciliar. Así se hizo como se puede comprobar en el definitivo documento conciliar (Unitatis redintegratio), que fue aprobado en el Concilio el 21 noviembre 1964 (en la 3ª etapa del Concilio); en este “nuevo esquema” proyectado se tratará del movimiento ecuménico y de las relaciones de la Iglesia Católica, tanto con las Iglesias Orientales separadas como con los Protestantes.

Las intervenciones sobre el esquema (Ut unum sint) comenzaron al final de la xxvii Congregación general del día 26 noviembre 1962. El primero en intervenir fue el Cardenal Liènart, obispo de Lille (Francia). Sus ideas son muy claras y rotundas: El esquema no puede usar el tono autoritario que tiene:

Nuestra Iglesia Católica, en cuanto es más consciente de ser la verdadera Iglesia de Jesucristo, tanto más debe ser consciente que ha de ser dialogante y no autoritaria...; debe incluso disponer sus instituciones para que los separados se sientan como hijos en su propia casa...

Echa en falta en el esquema que se trate sólo de los orientales separados y no se trate a la vez en este esquema de los protestantes que también son cristianos.

Muy distinta fue la intervención del Cardenal Ruffini, de Palermo, que pedía se corrigiera este párrafo del esquema: En tiempos pasados, por errores cometidos tanto por los católicos como por los cristianos separados, los hermanos del único Pueblo de Cristo se separaron...; y añade el Cardenal: Los católicos no están exentos de culpa, pero no se debe decir que nos «colocamos en diversos lugares», pues los católicos «nos quedamos sobre la piedra, que es Pedro», y ellos son los que se fueron.

Unos Padres temen que al hablar de Ecumenismo (De unitate instauranda) se caiga en una presentación ambigua de la doctrina católica. Otros Padres desean que el tema de ecumenismo se integre en el esquema de Ecclesia, o al menos se estudie con posterioridad a que se haya estudiado plenamente dicho esquema que, sin duda, será el principal de todos y en el que deben estar las líneas maestras para todos los demás que se estudien.

5. Las sesiones del 27 al 29 noviembre 1962 (XXVIII a XXX Congregación general)
5.1. El tema de Ecumenismo tratado en diversos esquemas

Tras un total de 51 intervenciones en el aula sobre Ut unum sint, el día 29 de noviembre se consulta a los Padres si estaba suficientemente debatido este esquema. Al ponerse en pie —como respuesta afirmativa- la totalidad de los Padres, el día 1 de diciembre de 1962 se les pide el voto escrito a la siguiente cuestión: ...Ante las enmiendas presentadas en el aula ¿parece oportuno que este esquema se una con el futuro decreto de Ecumenismo redactado por el Secretariado para la unidad en el que se hablará de los cristianos no católicos, tanto de las Iglesias (no católicas) de Oriente, como de las Iglesias separadas en Occidente (el protestantismo), y se una también con lo que sobre el tema se dice en la Constitución de la Iglesia (que va a ser de inmediato estudiada). Así se aceptó y se encomendó, como efecto de esta votación del 1 diciembre, para que se redactara un nuevo esquema en este sentido por el Secretariado para la Unidad en conexión con la Comisión teológica.

El resultado de esta votación fue:

2.112 votantes | 2.066 placet | 36 non placet | 8 nulos

El documento sobre la Iglesia se había entregado, por primera vez a los Padres, en la sesión del 23 noviembre junto con el esquema de Beata Virgine, y se había anunciado que sería estudiado de inmediato, después del Ut unum sint. Ello es interesante destacarlo, pues el día 8 diciembre 1962, solemnidad de la Inmaculada, será la clausura de la 1ª sesión del Concilio; por tanto a esas fechas de la entrega del documento de Ecclesia sólo quedaban muy pocas sesiones generales de estudio.

 5.2. Principales intervenciones en el aula sobre Ut unum sint

Se percibe un cierto temor en algunos Padres a un falso irenismo: a ver si por el afán de unidad se va a mutilar la doctrina católica, dice el Cardenal Barros, de Río de Janeiro. Otros abogan por la unificación en un solo esquema de Ecumenismo en el que también se recojan las propuestas conciliares en relación con los protestantes.

Entre los medios mejores para fomentar el ecumenismo está preparar los corazones para la unidad

Algunos Patriarcas católicos orientales manifiestan que no les satisface este esquema como ha sido presentado. Dicen que entre los medios mejores para fomentar el ecumenismo está preparar los corazones para la unidad y dar un nuevo impulso a nuestras relaciones con los hermanos separados de tal modo que se dilaten los “espacios de caridad”; así se expresaba Mons. Felipe Nabaa. Es valiente este Patriarca que, refiriéndose al siglo xi y al siglo xvi, habla de los abusos de la Iglesia que precipitaron el alejamiento de los ortodoxos y protestantes. Por eso los católicos —dice- tenemos la obligación de salir al encuentro de los hermanos separados, dialogar con ellos con afecto y sin animosidad...

Un gran ejemplo para los laicos de las diversas iglesias cristianas

En esta línea habla también Mons. José Parecattil, obispo indio, en Kerala, que cuenta la experiencia de unión de obispos de distintas Iglesias para defender los colegios confesionales: cómo convinieron obispos católicos, jacobitas, anglicanos... Aquel acontecimiento produjo mucho fruto y fue un gran ejemplo para los laicos de las diversas iglesias cristianas... Un obispo ucraniano, Mons. Senyshyan, trae a su discurso la cuestión de la comunión “in sacris”: cómo los católicos pueden participar en los ritos sagrados de los ortodoxos, en concreto en la Eucaristía y demás sacramentos, y cómo los orientales no católicos pueden comunicar (comulgar) en los ritos sagrados de los católicos pues los católicos y los ortodoxos son cercanos en la teología sacramental, pero no lo son los protestantes ni con la teología católica ni con la ortodoxa.

Mons. Doroteo Fernández, obispo coadjutor de Badajoz, dijo:

Ayudará mucho a llamar a los hermanos a la casa paterna una confesión humilde de nuestra parte; humilde pero saludable, como se exige por la manifestación de las propias culpas, de tal manera que no se deleita, sino que aborrece, recordar culpas ajenas. Nada hay que distancie más a unos de otros que la postura soberbia de quien siempre esgrime su propio derecho y se presenta como “único justo”, colocándose como bueno y honrado por delante de los demás.

También interviene Mons. Romero Mengíbar, obispo de Jaén; de modo muy conciso pero muy estructurado presenta la reordenación posible de todo el esquema de Ecumenismo tratado, como ya se ha dicho varias veces, en tres documentos conciliares distintos.

Al día siguiente Mons. Khoury, de los maronitas, aportaba una preciosa idea un tanto contraria a lo oído el día anterior: Los Padres orientales no presenten como patrimonio privado de la Iglesia oriental lo que es patrimonio de la única Iglesia católica que entonces felizmente existía. Su intervención fue muy aplaudida porque fue vibrante:

En otro tiempo apenas se tenía sentido de culpa entre los católicos; hoy parece que sólo los católicos tuvieran la culpa. Como en Cristo no hay griego ni bárbaro, así ahora ni Oriente ni Occidente, sino una nueva criatura. No tanto hemos de hablar de «instaurar» la unidad, sino de prepararla; por eso debe hacerse un único esquema de ecumenismo para que se vea que la unidad será fruto del trabajo de todos los cristianos y de todas las Iglesias.

5.3. Una intervención del Cardenal Ottaviani

No puede dejarse de mencionar la intervención del Cardenal del Santo Oficio, el día 28 noviembre 1962. Dice que le place el esquema Ut unum sint; pero desea su unificación con los otros esquemas que tratan de la unidad. Matiza que no son lo mismo «los separados orientales», que los «separados protestantes». Lo extraño de su intervención, sin embargo, es la propuesta sobre el orden a seguir en el estudio de los temas en las sesiones conciliares que aún quedan hasta el 8 de diciembre 1962. Ya se dijo anteriormente que el día 24 noviembre se había repartido a los Padres el esquema de Ecclesia y el de Beata Virgine, para su estudio inmediato tras el de Ut unum sint. Ottaviani dice que el de Beata Virgine es como un apéndice al esquema de Ecclesia. En la segunda etapa conciliar, hubo una verdadera dialéctica para ver si era así o no. Pero Ottaviani, argumentando en la importancia del esquema de Ecclesia —que tiene más de 80 páginas, como dice él mismo- y quedando tan pocos días a este periodo conciliar, él propone que no se aborde en tan pocos días ese esquema tan amplío y profundo; y que se estudie el de Beata Virgine. Nótese que ambos esquemas en turno de estudio son de la autoría de la Comisión teológica que preside el mismo Ottaviani.

Pero Ottaviani da unas razones para su propuesta:

Se vería la unidad de los Padres dando un espectáculo de concordia en el amor a la Madre...

Si en los pocos días que quedan en esta sesión conciliar abordamos el tema de Beata, que es como un apéndice al de Ecclesia, esto será muy conveniente, porque este tema daría tiempo a tratarlo en esos pocos días coincidentes con la novena a la Inmaculada Concepción; además se vería la unidad de los Padres dando un espectáculo de concordia en el amor a la Madre..., pues ya hemos presentado muchas discusiones que han causado extrañeza a los fieles por nuestras divergencias. Al mismo tiempo en estos días previos a la fiesta de la Inmaculada daremos así consuelo al Papa, pudiendo aprobar este esquema como fruto primero del Concilio en la clausura del próximo día 8 de diciembre.

Realmente tendremos tiempo en el capítulo siguiente de hablar sobre el inicio del estudio del esquema de Ecclesia, como efectivamente se hizo en los días conciliares del fin de la primera etapa, aunque el estudio del tema se continúe en la etapa siguiente.

El borrador que se propone a los Padres de mensaje al Papa dice que el Santo Padre habló, al inaugurar este Concilio, de los muchos obispos impedidos de asistir a este Concilio por persecuciones...; por ello pidió oraciones. Los obispos, en este borrador que se presenta, le dicen al Papa:

Nosotros ofrecemos muy especialmente nuestras oraciones en los días de esta novena a la Inmaculada por los obispos del mundo entero, los que están cerca y los que están lejos, para que quede claro a todos los cristianos que la Iglesia santa lo único que busca es la paz entre todos y que, guardando los mandamientos, así trascurra su vida en la tierra que alcance los bienes del cielo.

Un aplauso fue la aprobación de este borrador de mensaje al Papa.

5.4. La respuesta sobre el orden de temas a estudiar en las sesiones restantes (29 noviembre 1962)

La respuesta fue que, precisamente por la importancia del tema de Ecclesia, cuanto antes deberá acometerse su presentación y estudio, aunque fueran pocos los días restantes. El Consejo de Presidencia valora mucho las razones del Cardenal Ottaviani dichas en la sesión del 28 noviembre; principalmente las expresadas sobre la gran devoción de todos hacia la Virgen María. Sin embargo el Consejo de Presidencia estima que el orden de estudio de los temas que ya se estableció es el que se mantendrá. Es lo más oportuno a pesar de los pocos días que restan a esta sesión; así, oídos los pareceres de los Padres sobre este esquema de Ecclesia y los principios generales, tanto mejor será para la revisión y acomodación del esquema, si ello fuera necesario; pues realmente este esquema de Ecclesia será, sin duda, si así Dios lo quiere, el máximo y principal entre todos los documentos conciliares. Por tanto será presentado en la próxima sesión y entonces mismo se comenzará la discusión.

La respuesta se puede calificar de «eximia sabiduría diplomática».

El Espíritu Santo es quien dirige a la Iglesia entre luces y sombras

El Espíritu Santo es quien dirige a la Iglesia entre luces y sombras. Dejar pasar diez meses hasta la segunda sesión conciliar, sin haber abordado ya esos grandes principios que se manifestaron en aquellas pocas sesiones conciliares del comienzo de diciembre de 1962, sí que hubiera supuesto una pérdida de tiempo en encontrar los enfoques que realmente fueron los que motivaron la “puesta al día” y la llegada de una primavera a la Iglesia con motivo del Vaticano ii. Si estas cosas se escribieran bajo otro criterio que no fuera la fe, se podría preguntar: ¿Quién está contra quién? Pero no es ese el estilo de navegar de la Iglesia.

Al final de la sesión del día 29 noviembre 1962 se repitió: En la próxima sesión se presentará el esquema por el Presidente de la Comisión (el Cardenal Ottaviani) y la relación sobre el mismo por el Secretario y se comenzarán las discusiones sobre el esquema de Ecclesia.

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