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Creyentes, no practicantes

Los que hoy se entienden como creyentes no practicantes en nuestro pa铆s son los que han resistido los envites de la pagan铆a, a los que otros sucumbieron; aquellos merecen de alg煤n modo una atenci贸n respetuosa y una ayuda fraternal.

Por Antonio Montero Moreno,
Arzobispo Em茅rito de M茅rida-Badajoz

TODOS lo somos en mayor o menor medida. Si no, que levante la mano qui茅n dice siempre exactamente lo que piensa y cumple tambi茅n a la perfecci贸n todo lo que se propone. Del dicho al hecho va mucho trecho. Y, con mayor autoridad que el refranero, dice taxativamente el Libro de los Proverbios (24, 18):聽El justo cae siete veces, y otras tantas se levanta; mientras que el Concilio Vaticano II reconoce que:聽La Iglesia encierra en su propio seno a pecadores, siendo al mismo tiempo santa y necesitada de purificaci贸n (LG鈥). Lo cual no desmiente el dicho de que La Orden de los Cartujos era:聽Nunquam reformata, quia nunquam deformata (Nunca fue reformada, porque no fue deformada). La Orden, no cada monje de San Bruno.

Se explica pues, m谩s que justifica, que una gran mayor铆a de los cat贸licos espa帽oles se muevan en la vida personal y sean vistos por otros como creyentes no practicantes. Me ahorro unas tablas y comentarios estad铆sticos, siempre cuesta abajo, en esta primera d茅cada del siglo XXI, bajo la plaga de una modernidad secularista, arrasadora de creencias y unas leyes ant铆podas del humanismo cristiano.

Desde los tiempos apost贸licos hasta hoy se han sucedido en los ciclos hist贸ricos de la Cristiandad, en proporciones muy diversas, santos canonizables, cristianos comprometidos, e incontables gentes buenas con virtudes y defectos; junto a cristianos conformistas del mont贸n, y la masa informe de otros, a los que solo les queda el bautismo y el nombre de cristiano.

Los que hoy se entienden como creyentes no practicantes en nuestro pa铆s son los que han resistido los envites de la pagan铆a, a los que otros sucumbieron; aquellos merecen de alg煤n modo una atenci贸n respetuosa y una ayuda fraternal. El primer paso en esa senda ha de ser desentra帽ar el sentido de los dos vocablos,聽Creyente聽y聽Practicante evitando los da帽os que acarrea una pobre o impropia interpretaci贸n de los mismos. En el lenguaje vulgar, se entiende por creyente-practicante el cat贸lico de a pie que va a misa los domingos, y por no practicante el que falta al precepto dominical.

驴Motivaciones? Para los primeros, la misa es un regalo y para los segundos, una carga. Vayamos, sin embargo, a lo que la misa es en s铆 misma, no a lo que unos u otros piensen sobre ella. Un minuto de catequesis: la celebraci贸n eucar铆stica es fuente y centro de la vida cristiana. La Iglesia hace la Eucarist铆a y la Eucarist铆a hace la Iglesia. Es el sacrificio de la Nueva Alianza, el Misterio pascual de Cristo muerto y resucitado, el Banquete del Pan consagrado, y del repartido a los pobres, la presencia perenne y silenciosa de Jes煤s en el Sagrario y el mandato supremo del Amor a todos los hombres.

No extra帽e, pues, que la devoci贸n eucar铆stica del pueblo cristiano haya generado, siglo tras siglo, una explosi贸n de gloria en los vasos sagrados, en la plata erguida de los candelabros, en los preciosos sagrarios y custodias deslumbrantes. As铆 como en las alfombras de flores y en las soberanas procesiones del Corpus, en las piezas maestras de los grandes compositores musicales, en los autos sacramentales; en el silencio adorante de los conventos de clausura, en las primeras comuniones infantiles, y en el vi谩tico entra帽able de los que se nos van a la casa del Padre. Alt铆simo Se帽or/ que supisteis juntar/ a un tiempo en el altar/ ser Cordero y Pastor. Tantum ergo Sacramentum.

Volvemos de nuevo al tema para seguir aclarando que con la asistencia a misa en los t茅rminos usuales no est谩 cubierta toda la vida cristiana en pensamientos, palabras y obras; ni cumplidos todos los deberes de nuestra pertenencia a la Iglesia y a la sociedad. La experiencia ha demostrado, sin embargo, que la misa dominical, incluso la diaria, no interfiere sino que potencia los valores humanos del trabajo, la familia y el compromiso social. Se escuchan, empero a menudo comentarios como estos:聽Van a misa y son ego铆stas, malhumorados y tramposos. Piensa uno: aunque eso pueda tener poco o mucho de verdad, 驴ser铆an mejores personas si dejaran de ir a misa? Son as铆, a pesar de eso, pero no precisamente por eso, sino todo lo contrario.

Vamos ahora con los creyentes 芦faltones禄, con perd贸n, a la misa. La fe, la de ellos y la de todos, es un don de Dios, que sigue am谩ndonos y ocup谩ndose de nosotros, aunque no le echemos cuenta. Dejar la misa es quedarse m谩s pobres, y m谩s expuestos a las acechanzas del mal: el dinero, el poder y los placeres ef铆meros del pecado. En el Templo se escucha la Palabra de Dios, se nos alimenta con el Cuerpo de Cristo, se nos perdonan los pecados y se comparte la alegr铆a de la fe con los otros creyentes y hermanos. Se cargan las bater铆as para seguir braceando en los torbellinos de la vida.

Un viejo amigo de otros tiempos, al que me permit铆 recomendarle que volviera a su parroquia, temiendo que me mandara a paseo, me contest贸 de inmediato agradecido: 芦No sabes cuanta farta me jace禄 (no era precisamente vallisoletano), pero me hizo caso y no le va mal.

Pienso ahora que he debido empezar este escrito ponderando la parte positiva de los creyentes no practicantes, antes de hablar de sus carencias. Muchos, por desgracia, pertenecen a la masa de los despreocupados y son agn贸sticos sin saberlo. Pero, los que, sin frecuentar la misa dominical, acuden a la Iglesia con naturalidad para bautizos, bodas, funerales y fiestas locales, y rezan all铆 lo que saben, con respeto y devoci贸n; los que son padres y madres de familia, de costumbres sanas y sentimientos religiosos, son cumplidores en su trabajo y generosos con los pobres; incluso miembros activos de alguna cofrad铆a y devotos de la Virgen Mar铆a o de Cristo crucificado, no est谩n lejos del Reino de Dios y son recuperables para la Comunidad cristiana.

Son 茅stos los m谩s directos destinatarios de la renovaci贸n de la Iglesia por dentro, como base de su misi贸n reevangelizadora que vienen postulando los dos 煤ltimos Papas. 驴C贸mo y por quienes? Sabido es lo que cuenta Benedicto XVI de la Beata Teresa de Calcuta a la que alguien pregunt贸 qui茅nes iban a encabezar esa misi贸n: 芦Pues, ya somos dos:聽t煤 y yo禄.

Pensemos en una escalera con tres personas, una en el pelda帽o superior, otra en el segundo y otra todav铆a en el suelo, que necesita asirse a la mano de otro para tirar de su cuerpo; evidentemente solo puede hacerlo la del escal贸n m谩s cercano. Aplic谩ndonos el cuento, la recuperaci贸n de los alejados corresponde a los cristianos hechos y derechos con los m谩s cercanos por familia, trabajo o ambiente social, acompa帽谩ndolos con la palabra y el testimonio en su retorno a la familia creyente.

En 茅ste y en el pr贸ximo a帽o la Cristiandad cat贸lica, empujada con ah铆nco por el Papa Ratzinger, va a vivir dos experiencias de extraordinaria trascendencia y magnitud: el S铆nodo de los Obispos y el A帽o de la Fe. Su horizonte es movilizar con energ铆a a todos los miembros del pueblo de Dios para que crezca el n煤mero de los creyentes-practicantes, mediante su reencuentro con Cristo y su Iglesia de los cat贸licos a medias. Y que juntos seamos testigos cre铆bles de Cristo resucitado, para que otros accedan a la fe, que como dijo el Beato Juan Pablo II se multiplica d谩ndola.

Cierto es que la vida sigue y volveremos a las andadas. Pero estoy convencido tambi茅n de que, al igual que la espantosa y tremenda crisis global que atravesamos tendr谩 una salida m谩s humana y solidaria, la Iglesia a la que caminamos ser谩, a su vez, m谩s evangelizada, m谩s evang茅lica y m谩s evangelizadora.


Un buen amigo de Lolo es D. Antonio Montero Moreno; cuando 茅l era director de PPC, le compr贸 la primera silla de ruedas; estuvo en su beatificaci贸n y ha hablado de 茅l en innumerables foros, por escrito y en conferencias.

Fue preciosa aquella 3陋 de ABC del mismo d铆a de la Beatificaci贸n. 脡l era presidente de la Comisi贸n episcopal de MMCCSS, cuando esta Comisi贸n pidi贸 a Juan Pablo II que acogiera con su bendici贸n esta Causa de canonizaci贸n.

www.abcdesevilla.es, 20/05/2012