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Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
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- Beato Manuel Lozano Garrido -
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Dios sali贸 al paso de Carmen Laforet

芦Mis pensamientos y mis sentimientos cambiaron radicalmente en poco tiempo. No se puede decir que sea un regreso a la fe, sino algo m谩s portentoso: que ha sido la llegada. Dios, con su Gracia, ha querido que conozca un mundo que no conoc铆a禄

Dios sali贸 al paso de Carmen Laforet

Manuel Lozano Garrido
Cruzada, n潞 34-35, julio-agosto 1955

Aunque Carmen Laforet no se hubiera llevado limpiamente el considerable premio Menorca, la hubi茅ramos tra铆do tambi茅n a estas columnas. Las circunstancias de haber conocido detalles relativos a cierto proceso espiritual que la autora de 鈥淣ada鈥 no ha regateado en calificar como de conversi贸n sin paliativos, pesaba mucho en nuestro deber para con los lectores. La actualidad, por lo tanto, de la distinci贸n no viene sino a prestarnos un buen servicio period铆stico.

NACE EL NADAL

La Epifan铆a no es s贸lo una fiesta de generosidad para con los ni帽os. Desde hace once a帽os, en la noche de este d铆a se publica el resultado de un certamen por el que los Magos extienden su prodigalidad a las gentes de letras. Si despu茅s el Nadal ha sido superado en cuant铆a, no as铆 sucede en un prestigio que le permite a煤n ostentar el rasgo de primer gran concurso espa帽ol de literatura.

Si hubiera que detenerse en las causas de este fen贸meno, es cierto que no andar铆a muy lejos Carmen Laforet, su primera ganadora, cuyo nombre, hasta la noche de Reyes de la primera convocatoria, apenas si hab铆a sonado en alguna otra ocasi贸n y, si acaso, como triunfadora de un fugaz concurso period铆stico. La juventud de Carmen 鈥搗einticuatro a帽os entonces-, su estilo conciso, 谩gil y asequible del que no est谩 exento el periodista y la originalidad de su concepci贸n novelesca centraron en la escritora y, como resonancia, en el mismo Nadal, un inter茅s que desbordaba el del mundillo literario.

Con toda su inexpresividad, no pudo haber t铆tulo m谩s expl铆cito que el de la primera novela de la autora catalana. Si nada sensacional ocurr铆a en su desarrollo, de este vac铆o participaban las caracter铆sticas espirituales de los personajes, de los que estaba ausente toda religiosidad, y el fondo de la obra, mejor dicho, la ausencia de 茅l, -nada en el fondo- que cabe sintetizar en la b煤squeda a ciegas de una raz贸n material para las cosas que, como la autora ha dicho, s贸lo se encuentran en Dios.

Sin embargo, al margen de su amoralidad y de los peligros consiguientes, 鈥Nada鈥 alcanz贸 una difusi贸n que para s铆 la quisieran muchos escritores de campanillas; dieciocho ediciones y su versi贸n al franc茅s, italiano, portugu茅s, alem谩n, sueco, holand茅s y dan茅s.

A los muchos m茅ritos y dem茅ritos de Carmen Laforet, cabe agregar tambi茅n el valor de su serenidad, que no pudo alterar el incentivo del 茅xito. Tal vez su triunfo radique en la paciente elaboraci贸n de sus obras, que nada puede variar. As铆, dice mucho el que entre sus dos obras iniciales medie un espacio de ocho a帽os, y que en sus once de novelista s贸lo hayan visto la luz tres obras, aun incluidas las galardonadas con los premios Nadal y Menorca. Por el contrario, su producci贸n menor carece de esta premiosidad y se ofrece en proporci贸n considerable.

La isla y los demonios鈥, su segunda gran novela, fue dada al p煤blico hace tres a帽os, y con ella alcanz贸 la madurez su genio de novelista, al par que se daba paso a una nueva caracter铆stica negativa: la sensualidad. Toda ella est谩 embebida de un tinte amargo y pesimista, a tono con el tremendismo actual, por el que las criaturas viven en una zarabanda de pasiones sin posible liberaci贸n. No obstante, entre este c煤mulo de brumas se pudo apreciar, ya al publicarlo, un algo 鈥撯渃omo si se atisbara en el horizonte celajes de un amanecer鈥- que presagiaba la evoluci贸n posterior de la autora, que, seg煤n confesi贸n propia, no se consideraba una mujer cat贸lica, cre铆a en Dios vagamente, sin centrarlo en una religi贸n determinada, y no iba a misa ni se preocupaba de la cuesti贸n religiosa. Precisamente fue a ra铆z de este libro cuando tuvo lugar la transformaci贸n. Pero ser谩 preferible hacer una transcripci贸n del relato que nos puso en conocimiento.

IBA A ECHAR UNA CARTA

Yo ven铆a siguiendo con inter茅s los art铆culos que Carmen publica en 鈥淒estino鈥, de Barcelona. Me llamaba la atenci贸n poderosamente un sensible cambio en su pensamiento, que a ojos vistas le acercaba a la fe. Pero un d铆a tuve, en Madrid, que hacer una visita a la casa de ejercicios y, al entrar, me tropec茅 en un pasillo con un grupo de mujeres ejercitantes que sal铆an de la capilla. Cierta cara me interes贸 vivamente porque encontraba determinados rasgos conocidos. S贸lo al rato pude identificar a la autora de 鈥Nada鈥 y, al insistir a la Superiora, me habl贸 del deseo de algunos ejercitantes de conservar el an贸nimo. Pero mi curiosidad no se rend铆a a las evasivas y exclam茅:

-鈥Sin embargo, yo he visto ah铆 a Carmen Laforet鈥. Su contestaci贸n me llen贸 de sorpresa.

-鈥Pues si usted dice que la ha visto, yo鈥︹- me dijo con un gesto que era toda una confesi贸n.

Carmen volvi贸 a insistir de nuevo en otros ejercicios y fue en ellos cuando quedaron aclaradas todas sus dudas. Se celebraron en 脕vila y las explicaciones de don Baldomero la llenaron plenamente.

Al margen de este proceso, o m谩s bien dentro de 茅l, tambi茅n existi贸 el cl谩sico minuto de luz en que cristaliza la conversi贸n. Un d铆a, en Madrid, Carmen tuvo que ir a depositar una carta en el Palacio de Comunicaciones. Por el camino iba embutida en los pensamientos que entonces la atormentaban cuando, de pronto, en su mente se hizo una luz meridiana. Todas sus vacilaciones quedaron entonces a un lado porque Dios hab铆a salido al paso del alma y se hac铆a imposible la resistencia. Ella ha resumido as铆 estas circunstancias: 鈥Mis pensamientos y mis sentimientos cambiaron radicalmente en poco tiempo. No se puede decir que sea un regreso a la fe, sino algo m谩s portentoso: que ha sido la llegada. Dios, con su Gracia, ha querido que conozca un mundo que no conoc铆a鈥.

AHORA, 鈥LA MUJER NUEVA

Cuando se supo la transformaci贸n espiritual se pens贸 en seguida en la repercusi贸n que ello hab铆a de tener en su labor creadora. Se cre铆a, y no sin fundamento, que las limitaciones naturales que imponen la profesi贸n de fe pod铆an restar vigor a sus relatos novelescos y se aguardaba con ansiedad la nueva salida de la autora. Que as铆 no ha sido lo demuestra la elecci贸n, por el Jurado de Menorca, de 鈥La mujer nueva鈥 como la mejor novela presentada al concurso. Aunque la obra no es conocida, parece ser que ha sabido superar los obst谩culos, abordando, por a帽adidura, un tema francamente confesional: la conversi贸n de una mujer y las dificultades consiguientes, que acaban siendo orilladas con el apoyo divino.

Parece ser que la finalidad es ya aqu铆 abiertamente apolog茅tica. Me propongo 鈥ha dicho a Garc铆a Corredera- mostrar el catolicismo como vida, transformando totalmente la existencia de la persona. Un tema de altura espiritual, tratado de forma popular y vivo, asequible al lector de novelas polic铆acas.

Entretanto que nos llega la obra nos queda pedir porque todos estos augurios tengan plena confirmaci贸n y que, como Paulina, la protagonista, Carmen Laforet sepa resistir a las dificultades y se帽uelos que puedan alejarla de este mundo portentoso que hasta ahora no conoc铆a.

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Lolo, periodista Santo
(Blog de ReligionEnLibertad.com)
Beato Manuel Lozano Garrido, 27/08/2014