Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

Fundaci髇 Beato Manuel Lozano Garrido
Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático de la verdad en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«隆Ah, Amor, qu茅 velado y que desnudo est谩s al mismo tiempo!»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
Únete a los Amigos de Lolo en Facebook Únete a los Amigos de Lolo en Twitter
 
Colabora jugando la loter铆a de Navidad con la Fundaci贸n beato Lolo

Premios Lolo de Periodismo Joven

Laura M. Otón, IX Premio Lolo de Periodismo Joven Irene Pozo Hernández, VIII Premio Lolo de Periodismo Joven José Beltrán Aragoneses, VII Premio Lolo de Periodismo Joven Cristina Sánchez Aguilar, VI Premio Lolo de Periodismo Joven Laura Daniele, V Premio Lolo de Periodismo Joven Samuel Gutiérrez, IV Premio Lolo de Periodismo Joven Pedro J. Rodríguez, III Premio Lolo de Periodismo Joven Pablo J. Ginés, II Premio Lolo de Periodismo Joven María Gómez Fernández, I Premio Lolo de Periodismo Joven
Colabora jugando la loter铆a de Navidad con la Fundaci贸n beato Lolo

Doce campanadas

Fin de a帽o. A Lolo, el Beato Manuel Lozano Garrido, paral铆tico total y con una dieta rigurosa, se le ocurri贸 鈥渢omar las uvas鈥 de un modo bien distinto. Y de ese modo lo hizo en dos diversos finales de a帽o. Os brindo sus palabras. Seguro que os aprovechan, quiz谩 m谩s que las uvas鈥

Rafael Higueras 脕lamo
(Postulador de la causa de Canonizaci贸n de Lolo)

Doce campanadas 1

Manuel Lozano Garrido
Prensa asociada. 27 de diciembre de 1965

Y doce peticiones. Cuando las ruedecillas del reloj crujen y el martillo se alza para dar su alegre toque inicial del a帽o, un hombre se arrodilla con todo ese estallido de esperanza que es la m谩s sincera oraci贸n. Al primer golpe, un deseo; al segundo, una aspiraci贸n; al tercero, una esperanza y, en todos, Dios encima, con las manos abiertas y una fruta a punto, que se hace don y eficacia.

A la primera

Es medianoche y hay estrellas, que a veces se ocultan por los nubarrones. Momentos as铆 hay muchos tambi茅n en mi vida y en mis horas. A lo que voy es a que, antes que nada, te pido que me ayudes a vivir siempre a mediod铆a. Si los sucesos se ba帽an de gris, yo a mediod铆a; si amanece y en el entrecejo se clava una preocupaci贸n, tambi茅n a mediod铆a; si a la ca铆da de la tarde mi frente se dobla por el cansancio y la angustia, mediod铆a en el alma: el sol irradiando desde dentro; T煤, hecho horno, purificando todas las dudas, iluminando con la luz de la fe mis pobres tinieblas de hombre.

A la segunda

El reloj hace t铆n, t铆n; yo, a su vez, quiero decir 鈥渜ue s铆鈥, 鈥渜ue s铆鈥. En el pre谩mbulo de 365 d铆as, quiero colocar un ancho sentimiento de aceptaci贸n; mi mente y mi coraz贸n como una p谩gina en blanco, con la firma muy bien estampada al pie de la cuartilla, para que T煤 escribas renglones muy derechos con todos los detalles de tu voluntad. La carne dir谩 que no y los labios se morder谩n para que no entre una gota de ac铆bar, pero T煤 ya sabes que es 鈥渜ue s铆鈥; que lo que quieres es siempre bueno, dulce, grato, misericordioso y conveniente.

A la tercera

Un pr茅stamo: d茅jame tu coraz贸n por los tres, nueve o quince a帽os que pueda vivir todav铆a. Tu coraz贸n, no para el ego铆smo de hacerlo todo f谩cil, sin esfuerzo, sino para hacer bueno ese deber que es amarte a tu medida; que me da pena ver lo gigante que eres en eso del amor y el coraz贸n de ratoncito que hemos de tener nosotros a la hora de corresponder.

A la cuarta

Mira a un ni帽o, cualquiera de esos tan gratos a tus ojos, y que ese sea yo. Esto suena a milagro, porque mi inocencia se rompi贸 casi dos d铆as m谩s tarde del juego de las canicas, pero T煤 has dicho que es posible que los hombres nos hici茅ramos como ni帽os. Se puede pensar, obrar, esperar y amar en ni帽o, con abandono de ni帽o, con despreocupaci贸n de ni帽o, con alegr铆a y esperanza de ni帽o, d谩ndote la mano y echando a andar alborozadamente por el camino de la vida, porque la certeza y el poder se dan en Ti a tama帽o infinito. Sea lo que sea, yo un ni帽o, pian, pianito, caminando hacia el horizonte.

A la quinta

Soy un hombre de soledades, de dolorosas y no buscadas soledades. La soledad es fecunda. Lo s茅 porque a m铆 me ha desgranado sus espigas en todas las estaciones. Pero la soledad es 谩spera y dura, gris, casi invisible. Para la soledad quiero tu imagen, que entre en mi habitaci贸n, negra o lluviosa, y yo la veo vestida de Nazareno, con tu limpia y ardorosa mirada, con tus propias manos que todo lo tocan y lo van festoneando de vida, soledad en tu compa帽铆a, rumorosa de Ti, glorificada de Ti.

A la sexta

Campanadas en el coraz贸n. No una ni doce, sino muchas y sonoras campanadas dentro del pecho y en el eje de la frente. La alegr铆a que eres T煤, el optimismo que rebosa por toda tu figura, como si tuvieras un grifo abierto encima de la cabeza. Si en mis ojos pujan las l谩grimas, que yo suene a cristal, y que los dem谩s s贸lo me oigan a bronce. Yo 煤nicamente pudiera repicar a hojalata, pero el timbre que viene de Ti est谩 fundido de plata y se escucha como una panda de ni帽os que juegan al corro. Alegr铆a, venga la alegr铆a.

A la s茅ptima

Si a uno le tocan las quinielas, lo mete en el Banco y a fin de a帽o cuenta con unos intereses fijos, y siempre con el capital, que puede retirarse como un cheque. Que nos toque es problem谩tico, pero lo que s铆 es seguro es el tesoro de felicidad que T煤 nos has inscrito en el Cielo. Los r茅ditos, aqu铆 ya, son la felicidad. Es lamentable que ninguno explotemos la verdad y el fil贸n de la esperanza. Que el Nuevo A帽o me amanezca con las manos abiertas, en alto, ya esperando en Ti, de Quien somos semilla 鈥損romesa de fruto-; en los dem谩s que son m谩s ricos en su bondad que en su miseria, y en mi, que la raz贸n de ser la tengo en un destino de amor. La vida, una carretera sin desviaciones, asfaltada, derecha, con una gran plazoleta en la punta, donde vives y aguardas.

A la octava

Dentro de m铆 hay un 鈥測o鈥 con bayoneta y casco de acero. Mi conciencia est谩 herida por sus torvas reclamaciones. Se niega al deber, a la superaci贸n, a lo que sea renuncia y al esfuerzo necesario. Su voluntad es de az煤car, de comodidad, de vida f谩cil. Mi coraz贸n, as铆, est谩 acuchillado por las claudicaciones y remordimientos. Con todo, hay una paz para cada hombre, la que T煤 nos diste, la que nos dejaste, la que quieres que sea siempre con nosotros. 隆Oh, la paz voceada por los 谩ngeles, a tu vera de Ni帽o silencioso! 脫yeme ahora gritar y llorar por la paz, por la serenidad de la conciencia, por la fidelidad del coraz贸n, por mi vida gloriosa, escrita con letras de oro.

A la novena

En la senda de mi vida, el dolor ha venido con su banderita roja como un guardabarreras; que deja caer la empalizada. De aqu铆 para atr谩s est谩 el buen recuerdo, y la a帽oranza de los momentos felices; al frente, cualquier suceso sin nombre, con una hiriente enredadera. Contar con el dolor desde la carne es abonarse a las efigies de los fantasmas, con su terror y el arrastre de cadenas. El dolor, desde Ti, ya no tiene pasado ni futuro, es s贸lo realidad, fluir de savia, arborescencia y redenci贸n. No quiero pensar ni en la noche ni en el alba, sino estarme contigo a las doce de la ma帽ana, cuando las penalidades zumban alegres, como abejas laboriosas. Que mi calendario no tenga m谩s que un hoy: el d铆a signado con tu nombre.

A la d茅cima

Yo no soy yo 煤nicamente, sino yo, el hermano, el amigo, el desconocido, el extra帽o y hasta el enemigo. Lo que hago a solas es para m铆 y para los otros. Si malo, los da帽o; si bueno, los beneficio. Nos trabamos todos, como en el juego de 鈥渁l paso la calle鈥. Mi derecha yo te la doy a Ti y mi izquierda a un hombre cuyo rostro no conozco. Como es as铆, s煤beme por la mu帽eca una ancha conciencia de comunidad, el sentido de ser argamasa y ladrillo del bien de los hombres.

A la und茅cima

Un esperanto con el que se me entienda siempre, la palabra 鈥済racias鈥. 鈥淕racias鈥, sudando y reposando, oyendo la radio y con quebraderos de cabeza por la contabilidad que llevo, recibiendo una paga 鈥渆xtra鈥 y rellenando recibos de anticipos. 鈥淕racias鈥 por el descanso y por el insomnio. 鈥淕racias鈥 por la aspirina y por las neuralgias inaplacables. 鈥淕racias鈥 por el rencor que no me gan茅 y la caricia que tampoco merec铆a. 鈥淕racias鈥 por la carta que me llega y por la compa帽铆a que no recibo. 鈥淕racias鈥, de Ti y por Ti, a los dem谩s, por su buen coraz贸n y a m铆 mismo, incluso, por el instinto de bondad que sembraste en el eje de mi vida y que ahora reto帽a.

A la duod茅cima

Por 煤ltimo, el silencio. Que se acallen los relojes y yo sepa tambi茅n enmudecer. M谩s que palabras, conc茅deme silencios. Chirr铆n a las cr铆ticas, a las banalidades, a las quejas y a la espita de los rencores. Silencio cuando la vida me pase una factura que no reconozco, dedo en los labios cuando el cansancio me tire de ellos para la inconformidad, labios apretados cuando toda la carne sea una pura rebeld铆a. Silencio el m铆o del Tuyo, de aquel de chiquit铆n, en el Pesebre, y del otro, ya mozo, claveteado en una cruz. Hombre callandito yo, como el que anda siempre de puntillas.

Lolo, periodista Santo
(Blog de ReligionEnLibertad.com)
--
[1] Sobre el mismo tema de las 12 campanadas de fin de a帽o, public贸 Manuel Lozano otro art铆culo en 1955 tanto en Signo, como en la revista Linares. Pod茅is leerlo en nuestra web
Beato Manuel Lozano Garrido, 31/12/2012