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Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
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Dos amigos en los Cielos: Pedro y LOLO

Hoy, 23 de agosto 2016, cuando ya es de noche, escribo. Hace 24 horas鈥

Ayer domingo, aqu铆 en esta casa 鈥揷oraz贸n de la Di贸cesis- que es el Seminario de Ja茅n, a estas horas fallec铆a D. Pedro C谩mara.

Hace muchos a帽os (1952) que D. Pedro lleg贸 a ‘esta santa casa a este santo inmueble’, como cant谩bamos en letrillas y coplas festivas de aquella juventud ya lejana de decenas y decenas de sacerdotes. 驴Cu谩ntos fuimos los que pasamos por sus clases por su habitaci贸n de ‘Director espiritual’? De 茅l aprendimos mucho鈥 Nos hizo so帽ar con ilusi贸n en ser sacerdotes鈥 脡l gozaba cada a帽o en la noche-v铆spera del d铆a de S. Pedro, cuando al d铆a siguiente iban a ser las 贸rdenes, y en aquellos momentos nos pon铆a en las manos de la Virgen Inmaculada.

Hace unos a帽os, ya cargadas sus espaldas de m茅ritos, de trabajos y virtudes ‘volvi贸’ a ingresar en el Seminario.

Dios me ha concedido que su vida -tan rota ya en los dos 煤ltimos a帽os- se prolongara unas horas m谩s all谩 de mi vuelta de Argentina en la noche del 20 de agosto. Cuando lo desped铆 el d铆a 29 de junio (d铆a de S. Pedro y fecha en que tantos y tantos sacerdotes fuimos ordenados), pens茅 si a mi vuelta ya habr铆a 茅l muerto. Fui a verlo incluso antes de llevar la maleta a mi habitaci贸n.

Y a las 24 horas de ese ‘reencontrarnos’, -ayer, domingo 21 de agosto- por puro regalo de Dios a m铆, estaba rez谩ndole yo al o铆do jaculatorias, el Padre Nuestro y el Ave Mar铆a. Le di la 煤ltima absoluci贸n antes de morir鈥

La delicadeza de las Hermanas Mercedarias de esta casa, y la presencia a esa hora de la cuidadora, fue la mediaci贸n de Dios para ello. Me llamaron porque lo ve铆an mal. Le hab铆an dado la cena. Ya lo hab铆an acostado pero鈥 sudaba much铆simo. Diez minutos despu茅s ya se entrecortaba la respiraci贸n. Con una paz y serenidad inmensa -dicen que eso es signo de vida santa- se nos fue a las manos de Dios.

Cualquiera de todos los sacerdotes podr铆a decir, y dice, de D. Pedro muchas m谩s cosas con la alegr铆a gozosa de reconocer el mucho bien que 茅l nos ha hecho. Nuestro querido D. Antonio Ceballos, Obispo em茅rito de C谩diz, dec铆a de 茅l en el funeral antes de rezar el Padre nuestro: ‘Los hombres de Dios son inconfundibles’, y se le romp铆a la voz muchas veces鈥 Y como una ‘pregunta’ que necesitaba de respuesta, nuestro buen amigo de los sacerdotes F茅lix Mart铆nez preguntaba ante su cad谩ver en el seminario: ‘驴Muri贸 solo?’. Yo le respond铆. “隆No, no!”.

Y pienso: bendita reforma que se hizo hace menos de un a帽o en esa ‘galer铆a del seminario’, y bendita decisi贸n que hizo que en ning煤n momento estuvieran solos quienes viv铆an all铆: D. Pedro, o hasta hace unos meses D. Jos茅 Fernando Jim茅nez (aunque la hora de la muerte sea como ‘de ladr贸n’, incluso en esta misma santa casa cuando muri贸 recientemente Paco G谩mez).

Demos gracias a D. Ram贸n del Hoyo que decidi贸 esa ‘buena obra’, y que Dios se lo pague.


Pero yo s铆 quiero hablar de otra cosa: Algo de la infancia de D. Pedro. 脡l lo contaba. Por eso en el momento en que mor铆a tambi茅n invoqu茅 a su amigo LOLO, como tambi茅n lo invocaba el Vicario General en la Homil铆a del entierro.

Era la peregrinaci贸n de j贸venes de A.C. al Pilar de Zaragoza. Lolo era un ‘joven’ y D. Pedro era un ‘joven m谩s joven a煤n’. Llego la primera noche de la peregrinaci贸n. Tiendas de campa帽a. Lolo y Juan S谩nchez Caballero ‘clandestinamente’ organizan una trastada. Colaboran otros ‘j贸venes- mayores’. Duermen los j贸venes-m谩s j贸venes. El grupo de ‘adultos’ se convierte en unos momentos en ‘costaleros’ de una improvisada procesi贸n: la colchoneta de Pedro C谩mara con Pedro C谩mara incluido recorre los estrechos callejones de las calles de tiendas de campa帽a鈥 en unos momentos la algarada era general鈥 Nadie -que ya se hubiera dormido- ten铆a en su sitio la bolsa de ‘sus pertenencias’; unas 谩giles manos hab铆an inventado un GPS dislocado y nada qued贸 en su correspondiente sitio. Para colmo hasta una colchoneta con su ocupante dentro iban en volandas鈥 Y entonces, la voz sonora de otro sacerdote querido, el capell谩n (D. Miguel Ju谩rez) que quiere poner orden. No se sabe el tiempo que tal orden necesito para reconducir las cosas al silencio. Solo que los dos inductores de semejante conflicto (Juan y Lolo) se sienten tan responsables que se dicen el uno al otro: ‘Ma帽ana tendremos que confesarnos’

Con que alegr铆a contaba esto D. Pedro鈥

Por eso, porque admiraba a Lolo, cuando lleg贸 la hora del Proceso de Canonizaci贸n, hizo la censura teol贸gica de los escritos. Fue una ‘censura’ preciosa. Tan preciosa que ya son m谩s de 200.000 los ejemplares de ella que han dado a conocer el alma de Lolo.

D. Pedro y su amigo Lolo eran almas marianas y almas eucar铆sticas.

Por eso D. Pedro, cuando tuvo la primera ocasi贸n, -al ser Director de la Obra de las Mar铆as de los sagrarios y disc铆pulos de S. Juan, fundada por el ya en breve ‘SAN’ Manuel Gonz谩lez- inscribi贸 a Lolo entre ellos para que as铆 pudiera celebrarse ‘entonces’ la Misa en su casa.

Hace 24 horas D. Pedro part铆a hacia el Padre. Hace 24 horas seguro que hab铆a algazara en el cielo. Y Dios, el Padre de todo consuelo, gozaba viendo ese reencuentro de quienes formaron aquella algarab铆a juvenil y ruidosa en un campamento camino del Pilar de Zaragoza.

Con afecto de ‘amigo’ a estos ‘amigos-lolos’


Rafael Higueras 脕lamo

Rafael Higueras 脕lamo, 23/08/2016