Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

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Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«No hay desgracia semejante a la del que no quiere amar»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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El amor del Beato Manuel Lozano «Lolo» a la Eucaristía

«Los males del siglo radican esencialmente en un egoísmo concentrado y en el tremebundo distanciamiento de la Eucaristía»
Manuel Lozano Garrido Diario Jaén, 30 de mayo de 1952

Urna con los restos del beato en Lolo en la parroquia Santa María la Mayor de LinaresEl profundo amor del Beato Manuel Lozano Garrido a la Eucaristía podría considerarse como el valor más destacado de su vida. De ella sacaba la inspiración para escribir, la fuerza para continuar, el sentido de la vida, la actualización de la obra redentora de Jesús en los momentos previos a la cruz, que él compartía con «su Dios» todos los días.

En un tremebundo distanciamiento de la Eucaristía veía el valiente periodista que radicaban los males del siglo XX. La tragedia es que cruzados sobradamente los umbrales del siglo XXI, el distanciamiento ha aumentado más si cabe. Nuestra sociedad y, en muchos casos, los bautizados, no terminan de encontrar el valor inconmensurable del sacrificio del altar del mismo modo que Lolo consiguió hacerlo en su vida. Una vida, que desde luego hubiera sido sustancialmente distinta sin el consuelo espiritual de este gran regalo de amor que Dios nos hace cada día por la fuerza del Espíritu Santo.

«De lo cotidiano hacía teología, de lo teológico hacía cotidianeidad.»

Da igual si analizamos la Eucaristía, la mariología, la pastoral de la salud, las relaciones familiares, la amistad o la ética periodística. Lo cierto es que cada una de las aportaciones del beato a cada una de las materias goza de una actualidad aplastante. Por algo es un santo contemporáneo. De esos de chaqueta y pantalón de los que tanto necesitamos y a los que los sumos pontífices han hecho tanto hincapié. El mundo necesita santos de la calle, el mundo necesita a Lolo. Buceando por sus escritos podemos observar ante todo, que estamos ante un cristiano. Pero un cristiano de los de verdad, coherente, comprometido, con celo apostólico, convencido de cada una de las afirmaciones que pronuncia, de cada una de las palabras que escribía o dictaba. De lo cotidiano hacía teología, de lo teológico hacía cotidianeidad. Con una fuerza de convicción, con un aplomo tan fuerte del que sólo tienen los santos, los elegidos por Dios para darnos ejemplo a los cristianos más humildes, los de andar por casa. Sólo alguien con estas características es capaz de convertir el lenguaje en oración.

Pero lo que es cierto que si hay un denominador común entre todos los escritos de Lolo, algo que destacan todos los que lo conocieron, y la primera imagen que tenemos de su persona, es el dolor físico. En mayo de 1966 escribía para los enfermos: El dolor, pensadlo bien, es como una niebla física, que dura diez o quince años, el tiempo que estéis en un sanatorio o en el cochecito, pero, si confiáis en Mí, os garantizo que cada «ay» es como una pasada de mis dedos que van puliendo los resplandores de vuestra felicidad. Antes que nada, que no se os olvide de pensar en Mí como en un Padre.

Escultura del beato en Lolo en la parroquia Santa María la Mayor de Linares¡Cuánta generosidad expresan estas palabras! Sumido en la postración de su sillón de ruedas, Lolo ofrece su dolor por todos y cada uno de los enfermos que según él, sufrían mucho más que el mismo. De nuevo vemos la generosidad y la donación total del que ha sido elegido desde lo alto para ser Evangelio en la tierra. No era para él una preocupación el tiempo, el «baile de los días» como lo llamó en alguna ocasión, lo realmente importante era vivirlo en plenitud. Ayudando al pobre, consolando al enfermo, transmitiendo la Palabra, en resumen, evangelizando incansablemente desde el lugar donde su vocación lo había llevado y exprimiendo los talentos hasta la última gota.

Esta donación antagónicamente separada de lo que Lolo definía como egoísmo concentrado es la postura natural de todo cristiano que hace de su vida las palabras del Evangelio, pero sobre todo, es la que te da la felicidad. Si hay que destacar otro rasgo de nuestro querido Beato es que fue un hombre feliz, un cristiano sonriente. «La felicidad es una activa, sencilla y esforzada germinación interior que hay que fructificar con luz y renuncia, sol, heridas y sobre todo con la petición humilde del riego a quien vela por nosotros.» En la actualidad impera en nuestro mundo un exceso de celo por conseguir la felicidad, pero este sentimiento está en muchos casos mal entendido. Buscamos la felicidad como algo tan puntual e inmediato que desaparece con mucha más rapidez de la que nos da tiempo a disfrutarla.

«Manuel Lozano Garrido es un ejemplo de fe y coherencia, de acción y postración, de evangelizar con la catequesis de su vida, de amar profundamente al Dios que le dio la vida.»

Lolo supo ser feliz ciego, en una silla de ruedas y lleno de dolor. Desde luego, con esta carta de presentación a nadie que preguntáramos por la calle estaría de acuerdo que eso se puede llamar felicidad. Sin embargo, la felicidad es un sentimiento tan personal y profundo que rompe todos los parámetros que desde fuera nos quieran imponer. El verdadero estado de filiación con Dios, el sentirse parte de la creación y amado por el creador y el tener una misión fructífera en medio del mundo hicieron que a pesar de estas circunstancias, Lolo fuera inmensamente feliz. Nuevamente nos da un ejemplo aplastante de cómo afrontar las dificultades de la vida cuando parece que nuestro personalísimo e ideal proyecto se ha truncado por la enfermedad.

Manuel Lozano Garrido es un ejemplo de fe y coherencia, de acción y postración, de evangelizar con la catequesis de su vida, de amar profundamente al Dios que le dio la vida. Una vida que difiere totalmente de cualquier estereotipo o ideal contemporáneo, pero que nadie puede dudar que fue vivida en plenitud. Desgraciadamente no todo el mundo puede decir lo mismo, pero Dios, de vez en cuando, nos regala ejemplos como el de Lolo para darnos un toque de atención.

Artículo original en Revista Iglesia en Jaén, noviembre 2014
Este artículo ha sido incorporado al Dossier de prensa que pusimos en marcha el pasado 05/09/2012, celebrando el Aniversario de bautismo de Lolo.

Puedes consultar dicho Dossier desde este enlace.
Iglesia en Jaén, 30/11/2014