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Una sombra tras el sillón de ruedas (Homenaje a Lucy)

Homenaje a Lucía Lozano Garrido «Lucy», de parte de una persona discapacitada.

Sentado en un parque, veo pasar una silla de ruedas empujada por una persona, me fijo en el suelo y distingo dos sombras diferentes que parten de esa figura que produce ese sillón de ruedas y su acompañante.

Las personas con discapacidad, estamos necesitados de ayuda, en unos casos, más que en otros, pero a pesar de que todos tengamos o no discapacidad en ocasiones necesitamos ayuda, nosotros somos usuarios permanentes de esa ayuda que nos dan los demás.

«Lucy es ese espejo donde se han de reflejar las personas que nos ayudan»

Así como Lolo puede ser faro de referencia católica para las personas con discapacidad, su hermana Lucy es ese espejo donde se han de reflejar las personas que nos ayudan.

La vida paralela que Lolo y Lucy llevaron durante tantos años, en ningún momento eliminó o fagocitó ninguna de sus acciones, al igual que esas dos sombras que formaban la silla de ruedas.

Lucy supo estar, sin ser notada, y prestar un servicio, haciendo del discapacitado persona, y siendo ella, como el Cirineo, portadora de nuestra cruz. El buen cirineo, ayuda a cargar la cruz, pero el peso principal de la misma a de recaer en la persona que es dueña de esa cruz.

No es un buen cirineo el que pretende cargar sobre él su cruz y la de los demás, ello le puede traer consigo el problema de que tanto abarcar le haga mal llevar su propia cruz.

«Lucy supo estar, sin ser notada, y prestar un servicio, haciendo del discapacitado persona, y siendo ella, como el Cirineo, portadora de nuestra cruz.»

La cruz de la vida, es una cruz pesada, aunque en ocasiones, parezca liviana a los ojos humanos, parece ser que las cruces son mas pesadas no por quien las lleva, si no por lo que llevan, enfermedad, discapacidad, hambre, muerte… No nos damos cuenta que el peso siempre es el mismo, lo importante para aguantar ese peso, es el cirineo que nos acompaña y la fe que nos alimenta.

Podríamos catalogar como cirineos del siglo XXI a los voluntarios, simpatizantes, colaboradores… pero no todo el mundo puede ser cirineo. Para ser un buen cirineo hay antes que saber llevar uno mismo su cruz, no pretendiendo a la hora de ayudar a nuestro hermano cargarle su cruz.

Las  personas con discapacidad en ocasiones somos mas pedigüeños de cirineos que cirineos de los demás, nos gusta mas ser servidos que servir y hay personas que les gusta hacerse los indispensables ante nosotros en vez de ser verdaderos cirineos.

La persona con discapacidad, ante todo ha de ser persona al igual que todos y saber que la ayuda es algo que no se impone, si no que se ofrece sin esperar nada a cambio. Nuestros cirineos nos han de ver ante todo como personas, y sobre todo como hermanos en Cristo, haciéndose dispensables en lo indispensable, siendo sal en la comida de nuestra vida.

Los cristianos, debemos de intentar acogernos a esa figura del cirineo, que solo son tres líneas en el evangelio, pero llenan libros en nuestra vida y hemos de convertir esas figuras paganas de voluntarios, simpatizantes, colaboradores… en la gran figura que es para el cristiano y cuyo ejemplo vemos en el cirineo.

Pero a diferencia del cirineo, hagamos nuestra acción de forma altuistra y desinteresada, con una sonrisa de amor en nuestros labios

No se requieren  normativas ni un código eclesiástico para integrar a nuestros hermanos discapacitados. Tan sólo el amor derramado por el Espíritu Santo en nuestros corazones y el don de la inteligencia que Él nos ha dado. Si el mundo no se pone de acuerdo, y aún no lo hace, demostraremos los cristianos que nosotros sí podemos lograrlo y no por una orden o decreto gubernamental, sino porque el Amor de Cristo nos ayuda  a servir y amar a nuestros hermanos.

Homenaje a Lucía Lozano Garrido «Lucy», de parte de una persona discapacitada.

I. Segura Madico (Presidente CECO y vicepresidente FIDACA), 12/03/2014