Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

Fundaci髇 Beato Manuel Lozano Garrido
Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático de la verdad en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«No hay nada en el Universo que pueda situarse a la altura del coraz贸n humano»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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La ceguera de Lolo (el beato Manuel Lozano Garrido)

鈥淒esde que pas贸 aquello鈥︹ Creo que uno de los momentos claves en la vida de Lolo fue el d铆a de su 鈥榪uedarse ciego鈥. Un d铆a le pregunt贸 Lucy, despu茅s de 鈥榓quello鈥: 驴Te ha costado mucho lo de la vista? -隆S铆; pero otras cosas me han costado m谩s!-. Y Lucy a帽ade: Pero no me dijo qu茅 cosas.

Yo conoc铆 a Lolo cuando ya estaba ciego. Sin embargo puedo decir que fue la etapa de su vida de m谩s altura: en todos los sentidos. 脡l hab铆a vivido superando todos los escalones. 驴Viene el reumatismo鈥? A煤n queda聽 un leve movimiento de las manos para seguir escribiendo con la derecha o con la izquierda. Pero llega la ceguera鈥 驴Y ahora? Me entusiasma contar estos detalles de su af谩n de superarse, de no hundirse ante nada.

Primero 鈥渓a falsilla鈥. Aquel artilugio que聽 ide贸 para escribir sin ver, poniendo un papel bajo una falsilla de 鈥榟ilos de madera鈥 que le indicaran el 鈥榯ope鈥 de los renglones聽 en su longitud y anchura鈥 Y aquel d铆a en que lo escrito no se pod铆a ya entender (Pero Lolo 驴qu茅 has escrito aqu铆?, le dijo Lucy. Y su respuesta鈥 驴Ser谩 esa respuesta el defecto de los santos?) 隆隆隆Contemplar ahora aquel papel emborronado鈥!!! Pero Lolo no se hunde: ahora comienzan nueve a帽os que son una etapa maravillosa; adem谩s la m谩s fecunda de sus escritos. Ahora tendr谩 m谩s tiempo para dedicarse a o铆r, a escuchar, a ser consejero, a ser m铆stico y pensador desde su silencio reflexivo鈥 El vuelo de Lolo en aquellos 煤ltimos a帽os fue de 鈥榓lt铆sima altura鈥. Acude en su auxilio la maravilla de la t茅cnica. El magnet贸fono: acababa de ser inventado. El primero se lo regalan por suscripci贸n popular (鈥淓sos ojos que has perdido queremos ser nosotros鈥). Era un armatoste inmenso鈥 Luego llegar谩 el 鈥榞eloso鈥 tan port谩til y manejable 隆y con interruptor! en el mismo micr贸fono, para que 茅l pueda con su lev铆simo movimiento de la mano, abrir o cerrar a discreci贸n鈥 隆Qu茅 a帽os m谩s inmensos los de la vida de Lolo en su etapa final de ciego鈥! Pero dejemos que sea 茅l quien hable.

Rafael Higueras 脕lamo
(Postulador de la causa de Canonizaci贸n de Lolo)

Dios habla todos los d铆as

Diario de un enfermo

Los ojos Se帽or, los ojos

Manuel Lozano Garrido
Enfermos misioneros, marzo 1962, n潞 58

HISTORIA MENUDA

D铆a 11.-聽Desde que pas贸 芦aquello禄, hace unos cinco meses, apenas si escribo en el Diario. 芦Aquello禄 es lo de los ojos, a lo que tambi茅n se junta la torpeza de la mano izquierda. Claro que no me puedo quejar, porque聽ahora dicto y es todo m谩s r谩pido y c贸modo.聽Sin embargo, cuando son cosas 铆ntimas, me da verg眉enza y se me sube el pavo como a un colegial. Y eso que dicen que 鈥渙jos que no ven, coraz贸n que no siente鈥.

Ya ten铆a una iritis en el ojo derecho que, al final, se qued贸 en catarata. Con 茅l no veo m谩s que una leve, muy leve claridad. En el mes de octubre,聽precisamente d铆a de Santa Teresita, una tarde, al oscurecer, empec茅 a notar ciertas manchas menudas. Como me quitan y me ponen las gafas, ya se sabe, en ocasiones plantan alg煤n que otro dedo en el cristal. Como era tarde y ten铆a que acostarme media hora despu茅s, fui y lo dej茅. Al despertar, por la ma帽ana, lo primero que vi fue聽el San Francisco del cuadro, que parec铆a como si estuviera rodeado de nubes, y me dije: 芦Vaya, como es su d铆a...禄; pero s铆, s铆, menudo d铆a. Estaban las manchas en el butac贸n, en las paredes, en la mesita y en las s谩banas. Esto ya me puso la mosca sobre la oreja, porque en cuesti贸n de limpieza de ropa聽mi hermana es como las cosas que dicen ahora de los detergentes, pero de verdad. Luego vino el oculista y quedamos en que la cosa era seria. Desde entonces empezamos con antibi贸ticos, cortisona, gotas y dem谩s zarandajas, hasta ahora. La mancha se ampli贸 muy pronto por todo el ojo.

En pocas l铆neas, lo que me pasa es como ver las cosas a trav茅s de unos visillos o de un cristal esmerilado. A medida que pasan los d铆as, se hace m谩s opaco y denso lo vidrioso. Al principio, medio le铆a algo, pero ya, ni acerc谩ndomelo a los ojos. Y de las figuras apenas si distingo una chispa m谩s que聽la silueta. El聽oculista viene cada quince d铆as y el de la capital se ha desplazado en dos ocasiones para verme. Los dos dec铆an que era una cosa pasajera, y dale que dale. Yo, que no. Que si pesimista, que si pitos, que si flautas... Una cosa es ser pesimista y otra tener experiencia y ser realista. Lo que yo vengo notando es lo mismo que me pas贸 en el derecho. El origen de todo es reum谩tico, y como lo reum谩tico en m铆 no tiene cura... La prueba es que, por suerte o por desgracia, las cosas van d谩ndome la raz贸n.

Pienso que mi aprendizaje de ciego no va hasta ahora por muy mal camino. Creo que en este tiempo casi he perdido m谩s que nunca. La 芦pega禄 m谩s gorda que tengo, la de leer los peri贸dicos y los libros.聽Un periodista ha de estar al tanto de聽la actualidad. Muchas聽tardes viene alguien y me lee, pero ya no puedo seguir el ritmo de antes. Hasta ayer he tenido esperando siete suplementos de 芦Ya禄, ocho 芦Vida Nueva禄 y diez 芦Signo禄. Ayer ma帽ana me cans茅, y hala, 鈥渓impia鈥... La cosa ha quedado as铆: en lo sucesivo tengo que ir al grano, y no como antes, que me le铆a hasta las p谩ginas de anuncios. Entre las cosas sacrificadas est谩n los chistes de Daniel, el travieso, y los de Kalikatres. Esto duele, ya lo creo; pero tienen que doler las cosas que se ofrecen, no como hasta ahora, que ya iba viviendo un poco de rutina los dolores de las articulaciones. Ahora un peri贸dico es como tener delante una 芦turca禄1, el dulce que m谩s me gusta, y retirarla voluntariamente de los labios para que se la coma alguien a quien queremos con toda el alma.聽Ea, Se帽or, ah铆 tienes mi pila de revistas, y si no te valen, que los 谩ngeles las vendan como papel de envolver.

TENTACI脫N

D铆a 13.-Estoy a rabiar por leer una novela polic铆aca.

Como no puedo firmar, me he encargado una estampilla. Vino una carta muy particular y tuve que dejarla para que luego me la leyera mi hermana.

TINIEBLAS POR DENTRO

D铆a 14.- Yo ten铆a un t铆o que de peque帽o nos hac铆a funciones de 芦cristobitas禄. Se entusiasmaba tanto que un d铆a sac贸 la cabeza por el escenario y sigui贸 haciendo gestos sin enterarse. Digo esto porque tiene su moraleja. Los tres primeros d铆as de pasarme lo de la vista, me fueron en el 谩nimo de maravilla. Encaj茅 bien el golpe, tal vez porque lo present铆a y fui prepar谩ndome con antelaci贸n. Lo malo pas贸 un d铆a en que me lleg贸 una carta. No hace falta pormenorizar, pero aquella carta me hiri贸 en lo m谩s vivo. Durante todo el d铆a estuve pensando en una contestaci贸n de 鈥渃hupa de d贸mine鈥, pero me dije: 芦Mira, Manolo, est谩s que botas, y eso no es plan. No te sulfures, que no te digo que no escribas, sino que lo hagas dentro de unos d铆as禄. Y s铆, lo dej茅. Volv铆 a leer la carta despu茅s y la segu铆 encontrando injusta, pero entonces ya me dije que no val铆a la pena desfogarse. Hala, pues, al cesto y que reviente el diablo.

Lo que cuenta es que lo que hizo el correo fue tirar de la manta de lo que habr铆a de ser una serie de profundas tribulaciones. Desde entonces, como las cerezas: una detr谩s de otra.聽Se nos fue la 芦chacha禄, la tan necesaria 芦chacha禄 cuando de las dos personas de una casa, una est谩 in煤til y la otra tiene que ir a trabajar.聽Nos com铆a la prisa: por la ma帽ana, a mediod铆a, por la tarde, a medianoche... Correr, correr, siempre correr. Con media hora al mediod铆a, aquello s铆 que era darme las sopas con honda. Todo resultaba bastante serio, pero lo peor era su sensaci贸n de infinito, de estrechez y de angustia. Miraba uno a lo lejos y no se ve铆an m谩s que tapias. Habl谩bamos del d铆a siguiente y cada uno ten铆a una impresi贸n como la que yo vivo聽cuando el reuma aprieta las costillas.

Estuve聽mes y medio sin comulgar, porque no hab铆a tiempo ni distancia suficiente en los ayunos.聽As铆 un d铆a, y otro, y otro, igual que un cielo ingl茅s en invierno. Era, 驴c贸mo dir铆a yo?, como un clima de personas malditas. Pero no; aunque no se ve铆a ni con los ojos ni con el coraz贸n, hab铆a algo que garantizaba que聽aquella era una prueba de fe y que hab铆a que beber franca y confiadamente su amargura.Lo que a Dios le pon铆a rotundamente entre nosotros era precisamente su vac铆o.聽No s茅 c贸mo explicarlo, pero si a uno le apagan la luz cuando toma el caf茅 con un amigo, siente que el otro est谩 all铆, aunque no hable en un buen rato. Me gustar铆a escribir con precisi贸n lo que sigue, pero聽yo dir铆a que Dios estuvo 芦torpe禄 en el manejo de los hilos; que carg贸 tanto las tintas, que se le fue la mano y qued贸 su imagen al desnudo.

A ver si me entiendo: Dios no es torpe, porque tiene una inteligencia infinita, pero aquella agon铆a era tan grande que ya pasaba a ser casi agon铆a de Calvario, c谩liz 聽y casi sudor de sangre: ea, Cristo en聽la Cruz聽en versi贸n nuestra. Y as铆 es como le 芦vimos禄: entre muchas tinieblas, entre muchas opresiones, entre muchos golpes, pero tambi茅n con mucha voluntad divina, con muchas inyecciones de fe, con mucho aferrarse a la esperanza, con una participaci贸n infinita en nuestro dolor.聽Lo digo ahora que amanece.

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1聽Dulce t铆pico de Linares.

Lolo, periodista Santo
(Blog de ReligionEnLibertad.com)
www.amigosdelolo.com, 04/05/2012