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Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
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"El periodista es catedrático en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«Ni la alegría ni la felicidad valen con cuentagotas»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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Segunda edición del libro inédito del beato Lolo

Libros de Lolo (3): Mesa redonda con Dios

Presentación de la serie:

Manuel Lozano Garrido, más conocido como “Lolo”, beato de la Iglesia católica, es más que conocido en este blog de InfoCatólica porque el que esto escribe lleva unos meses prestándole la atención, no toda, la que se merece.

Lolo escribió, a lo largo de su vida, una serie de libros que, en el número de 9, traen a la actualidad misma de ahora mismo, una realidad espiritual profunda, llena de luz y de gozo en Dios y, sobre todo, son expresión de un ser cristiano como tiene que serlo un hijo de Creador y que es siendo consciente que se es y gozando con ello.

Pues bien, esta serie va a estar dedicada, si Dios quiere y Dios mediante, a traer aquí cada uno de los libros escritos por aquel joven de Linares (Jaén, España) que supo, a lo largo de una trabajosa vida física cultivar un corazón sano y lleno de todo aquello que tantas veces nos falta a los que no nos podemos mirar en su espejo físico pero sí, y mucho, en el espiritual.

Por otra parte, voy a seguir, para la publicación de las recensiones, el mismo orden que siguió Lolo para publicarlos.

3.- Mesa redonda con Dios

Portada de Mesa redonda con Dios
Título: Mesa redonda con Dios
Autor: Manuel Lozano Garrido, “Lolo
Editorial: Edibesa
Páginas: 249
Precio aprox.: 6 €
ISBN: 84-8407-229-0
Año edición: 2001
Lo puedes adquirir en la Asociación Amigos de Lolo

Ya lo sabes, tú que tienes este libro entre las manos; es a tu corazón a quien quiero sobre el mío como el chorro de una fuente” (p. 239).

En 1963 publica Lolo su tercer libro. Había entrado en su etapa de pérdida de la vista y ¡miren qué cosas! con este libro nos abre el corazón al mundo, a la fe y a las cosas que impregnan la existencia de esperanza y de pasión por el vivir.

Portada de Mesa redonda con Dios

Podemos decir que, literalmente, Dios habla, nos habla en este “Mesa redonda con Dios”. Por eso en la cita que aquí encabeza esta recensión, el Creador reclama, sencilla, y francamente, nuestro corazón.

¿Cómo es “Mesa redonda con Dios”?

Para empezar, es un texto sorprendentemente sorprendente. Uno espera, según lo leído en los dos primeros libros de Beato de Linares, se nos deleite con palabras en las que puedan apreciarse cómo se encuentra Lolo y, casi, poder comprender lo que una persona vive con sentido sobrenatural, aporta a nuestro corazón. Sin embargo, eso no pasa aquí porque Dios se dirige a nosotros con palabras sencillas y nos recomienda, por ejemplo, buscar en la oración el instrumento perfecto. De ahí que nos diga que “En la era de las grandes aventuras interestelares, la oración sigue siendo la gran exploradora y descubridora del objetivo vital del corazón” (p. 26) y es, en fin, “como una segunda Encarnación, de vuelta; como una semilla de hombre que se hace raíz en la Belén de corazón y de Dios y allí se nutre de su vitalidad” (p. 27).

Pero, también, lo que no es orar… porque puede llegar a desvirtuarse porque “La rutina, las ganas de no complicarnos las cosas o el mal ejemplo, han ido amándole un cuerpo falso al diálogo con Dios hasta dejarlo tan duro y tan vacío como el armazón de un figurín” (p. 31)

Hemos dicho arriba que Dios nos habla. Así, por ejemplo, en el grupo de escritos titulado “Siete palabras” (páginas 229 a la 243repasa Lolo las tales palabras que pronunció Cristo en la última agonía de su Pasión, colgado ya de la Cruz y las trae al ahora mismo : “A vosotros, que tenéis más de un centenar de satélites en órbita y media docena de televisores en cada manzana, que reducís los índices de analfabetismo y solventáis dos mil ecuaciones en un segundo, no os va a gustar que os diga que hacéis las cosas sin saberlo; que sois al fin y al cabo, ignorantes” (p. 231), hasta “Y no tengáis miedo a la muerte. Cundo me la deis, sí que vais a conocer que lo que es una fortuna. Todo lo mejor no vale para lo que entonces os espera” (p. 243). Pero también enOcho recetas para ser feliz” (páginas 191 a la 201) donde se desarrollan las Bienaventuranzas haciendo ver lo importantes que son, hoy mismo, para nosotros.

Por otra parte, decimos con conocimiento de causa que todo, todo, en este libro ese aprovechable para el alma. Así, desde la relación entre personas llevadas por el amor hasta el tema de la santidad pasando por la comprensión muy importante para un cristiano de no dejarse someter por el tener frente al ser, sin olvidar, por supuesto, la ilustrativa referencia a Dios con relación al volante y la carretera (titula, precisamente, una parte del libro, “Dios al volante”, páginas 105 a la 129) no hay página de la que no pueda sacarse y entresacarse, un aprendizaje provechoso.

Lolo sabe cómo conmover al lector y, muchas veces, cómo hacerle llorar de gozo y alegría. Así, por ejemplo, leer “El temporal”, donde dice que “El Observatorio Meteorológico del corazón anuncia que durante la madrugada ha entrado un frente de lluvias que se irá extendiendo y regará ampliamente todo el territorio” (p. 141) es poner sobre la realidad que nos toca vivir muchos de los momentos por los que pasamos o adentrarse en la realidad que muestra “Ante el Cristo de un millón de pesetas” (¡de entonces, 1963!) donde se queja del significado que la cruz parece haber tomado para muchas personas al decir que pide un gran milagro para que de “tu sudor del Huerto, esas gotas espesas y rojas, cargadas de hemoglobina, te pido que las pobres gentes las ven salir realmente de esas espinas de diamantes, como e brotan del corazón cuando te cuelgan la humillante calumnia de Rico” (p. 172).

Cómo olvidar el decálogo de quien tiene fe (p. 167 y 168) donde se dice, por ejemplo (I) “Te desayunarás cada amanecer con el buen Panecillo de Dios y luego te harás de su milagro repartiendo panes y los peces de tu corazón o esta otra (VIII): “No juegues al colonialismo apostólico y no andes de zascandileos con Cristo por los callejones mientras no lo tengas como un rey en tu trabajo y ambiente” (p. 168). En fin… un puro y simple aviso para el desprevenido espiritual.

De este libro se podrían decir muchas y muchas cosas pero, seguramente, haríamos demasiada extensa esta recensión. Sólo me queda recomendar su lectura porque llena el corazón de dicha y de gozo saber que dios suscita, tantas veces, personas de una pureza tan extremada como Manuel Lozano Garrido que, con este libro, nos ha situado en una mesa camilla en la que hemos mantenido, de verdad, un diálogo con el Creador.

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Artículo original en este enlace
Este artículo ha sido incorporado al Dossier de prensa digital que pusimos en marcha el pasado 05/09/2012, celebrando el Aniversario de bautismo de Lolo.

Puedes consultar dicho Dossier desde este enlace.
Eleuterio Fernández Guzmán, 05/10/2012