Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

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Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático de la verdad en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«La prensa es como una gigantesca mesa redonda, donde cada uno se reúne con los demás, sin dejar por eso el trabajo o la familia»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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Premios Lolo de Periodismo Joven

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Lolo, empieza su diario

El 9 de agosto es el cumplea√Īos de Lolo, naci√≥ en 1920.

Con estas líneas empiezo un Diario. Con un Diario -Diario abierto cada noche- uno puede sentir la conformidad o el sonrojo de las propias órbitas que aplauden o acusan desde la cara de un espejo.  El Diario, así, como un semáforo de Dios.

Dios habla todos los días

Diario de un enfermo

Manuel Lozano Garrido
Enfermos misioneros, septiembre, 1960, n¬ļ 52

ANIVERSARIO

Día 24.-

Dentro de unos d√≠as entro en el diecinueve a√Īo de enfermedad. ¬†Apenas dos m√°s, y mi vida estar√° deslindada, mitad en salud y la otra por ese mundo tan distinto que se arracima al pie de una cruz. ¬†Si en la mayor√≠a de edad se cuaja un hombre, mis dieciocho a√Īos de inutilidad autorizan tambi√©n a una patente de madurez en el sufrimiento. ¬†Al cabo de los a√Īos, el dolor y la anquilosis han fraguado duramente, como si fuera una arboladura de cemento. ¬†Y, sin embargo, en la adversidad es un mundo de sensaciones sorprendentes el que se crece en cada oportunidad, como esas lentes del caleidoscopio que nunca repiten la figura. De aqu√≠ que, con la mayor√≠a, tenga que confesar a la vez mi ignorancia y mi leve parvuleo en el misterio del dolor.

La composición de lugar de mi vida podría ser ésta:

Sentad a un hombre en rigurosa postura de 4 (cuatro). Las manos le quedar√°n ligeramente reposadas sobre las piernas, con los dedos encogidos, como el que retiene una moneda. ¬†La cabeza, inclinada. Y ya as√≠, de pronto, golpeadle con fuerza sobre los hombros. ¬†Cuando se haya encogido, dejadle as√≠ bien quieto, maduradle en piedra las articulaciones y derramad sobre el cabello los seis mil y pido d√≠as de dieciocho a√Īos.

INYECCIONES

Día 25.-

Hoy tambi√©n podr√≠a celebrar otra efem√©rides: la inyecci√≥n n√ļmero 300 del a√Īo. Ayer, cuando pinchaban para el an√°lisis, dec√≠a alguien que ya me hab√≠a acostumbrado a sufrir. No, no es eso. ¬†La verdad es que, al cabo de los a√Īos, a lo que menos importancia se le da es a la acci√≥n de una aguja hipod√©rmica. ¬†Una inyecci√≥n subcut√°nea llega a ser indiferente, al menos para m√≠. ¬†Pero la explicaci√≥n no radica en el h√°bito, sino en una conciencia real de lo que es la jeringa. Una criatura nacer√° crucificada, la muerte le ha de llegar tambi√©n como un Matusal√©n que sufre y el dolor estar√° en la carne como una viga atravesada, desgarrando tejidos y astill√°ndole al ser su coraz√≥n. ¬†Lo que ocurre es que, a fuerza de perforaciones, se acaba viendo en la aguja lo que objetivamente es: un bisel que no llega a la pulgada y que siempre doler√° menos que el picotazo de un bordado o la espina de una rosa. ¬†La primera vez que se acerca un practicante, a nadie se le quita el fantasma de un poste de tel√©grafos con borde de bistur√≠. ¬†Vivimos entonces el pin√°culo de los terrores infantiles. ¬†Luego, con el c√°liz apurado, viene, a su vez, una doble conciencia: la de relatividad del dolor en la operaci√≥n sanitaria y la de cierta seguridad en cuanto nos parec√≠a estar indefensos.

PREOCUPACI√ďN

D√≠a 26.- Me duele la garganta.¬† ¬ŅAnginas?

H√öNGAROS

D√≠a 27.- H√ļngaros en la esquina. ¬†El pandero, la cabra equilibrista, el cornet√≠n y una legi√≥n de ni√Īos que sale atropelladamente de los portales como los pollitos de una incubadora.

APETITO

Día 28.-

La mejor soluci√≥n para la anemia, comer. ¬°¬°¬°Comer!!! Brrr... Jugar al f√ļtbol, trabajar o corretear calles y luego tener una paella por delante, ¬°qu√© delicia! Pero vivir la n√°usea o no sentir necesidad y tener que encararse tres veces al d√≠a con los guisos y las frituras, ver diecisiete pedazos de bistec como diecisiete monta√Īas ins√≠pidas y a la media hora contarlos y resulta que todav√≠a quedan quince, ¬°qu√© tormento, digno de un martirologio romano!

SORPRESA

Día 29.- Resulta que lo de la garganta es reuma en la tráquea.  ¡Y yo que creí que ya no quedaba ninguna articulación vulnerable...!

INUTILIDAD

Día 30.-

Moscas. Anoto, si no su llegada, s√≠ su pegajosidad irritante. ¬†Como no las puedo ahuyentar, echo mano del viejo recurso de soplar en abanico. ¬†Da resultado, aunque sus pies de barro los tiene la f√≥rmula en las orejas. ¬†Alguien me dec√≠a que √©sta era una hermosa circunstancia de mortificaci√≥n. ¬†De acuerdo, y le deseo que sepa aprovecharla con los t√°banos de la jungla, donde debe de andar ahora. ¬†No soy adivino, pero cuando soplo y obligo a despegar a una mosca me da la impresi√≥n de que Dios est√°, con sus √°ngeles, en mi grader√≠o y les da el tono para un "ra-ra-ra" de victoria. ¬†√Čl dir√° que tambi√©n hay otras cosas...

PROVIDENCIA

D√≠a 1.- En el sobre de fin de mes, apenas los mismos billetes de cien que los dedos de una mano.¬† Se√Īor, s√≠, ya s√© que eso corre de tu cuenta, pero ¬°qu√© dif√≠cil lo has puesto en esta ocasi√≥n...!

INACTIVIDAD

Día 2.- Cuando la chica se fue al mercado se me cayó la cuartilla y he perdido la mejor hora de trabajo.

RESFRIADO

Día 3.-

El m√©dico ha venido con la novia 1. ¬†Es la primera vez que la saludo y creo que tambi√©n ella ha debido verme cierto rubor, como de colegial cogido en trapisonda. ¬†Aunque, si lo pienso, la anemia me ha quitado la potencia del rubor. ¬†El hecho es que anoche me alcanz√≥ un catarro y, como no es cuesti√≥n de tener una persona sentada junto a m√≠, no ha habido m√°s remedio que vestirme de "Coyote". Con un pa√Īuelo, convenientemente doblado, salvo airosamente (?) la circunstancia. Resulta dif√≠cil de explicar, pero me acerco algo si digo que es como tener un dolor de muelas y vend√°rselo..., pero en la nariz. Ellos no le dan importancia, o la disimulan, pero yo vivo la apoteosis del rid√≠culo. ¬†Me siento algo as√≠ como un Ecce- Homo de los resfriados.

FERVOR

Día 4.-

Despu√©s de comulgar, al buen rato me pongo a pensar en esta falta m√≠a de efusi√≥n y de cordialidad en el contacto con Dios. ¬†Me escuece no tener cada tarde, unos minutos de farolillos para √Čl y que, cuando entra, los latidos no sean como una fragua de plata que repica en un aire de p√ļrpuras encendidas. ¬†Fr√≠o, gris, sin vuelo, hoy me ha quedado en el paladar un como sobrefondo de sabor a hipocres√≠a. ¬†Si tuviera un espejo para el esp√≠ritu habr√≠a de verme encogido, blanco de todos los dedos acusadores del mundo, que condena mi esc√°ndalo de escoria que comulga a diario. "T√ļ, t√ļ, t√ļ", gritan los ojos con ira de todos los fiscales. ¬†"Yo, yo, yo", ¬†resuena el hombre embebido que tiene mi apellido. ¬†Y un "yo" pone la peana, otro el bronce y el tercero los laureles sobre los que se corona el monumento del orgullo. ¬†Me doy cuenta de que lo que duele es el recorte a un complejo de pavo real, el tap√≥n a un venero de palabras brillantes y a la quincalla de ideas comunes cuando hab√≠a pensado en un lujo de ideas y posturas de confiter√≠a. ¬†Cristo est√° aqu√≠, en la √ļnica salsa de salivazos que podemos darle los mortales, pero lo que le trae sobre picota de Ecce-Homo es este gallo an√©mico y cacareante de mi vanidad y mi soberbia. ¬†Se me olvid√≥ que mi pan ha de ser esta realidad de kikirik√≠ desplumado.

‚ÄúBuen Dios -le digo, casi en un sollozo-: Te digo que seas paciente con mi impaciencia. ¬†Si quieres, sigue lloviendo sobre mi Comuni√≥n los crep√ļsculos encenizados y que la monoton√≠a fumigue su humo denso por entre los candelabros y los roquetes, pero que tu realidad vigorosa, tu evidencia de amor, como una manzana que se cuaja en el coraz√≥n, la tenga viva sobre el fr√≠o, el aire gris y el vuelo recortado de las horas vulgares‚ÄĚ.

LA CRUZ, AMOR

Día 5.-

A., que se casa, ha tenido el buen gusto de repartir unas invitaciones con el ritual de la ceremonia. Repas√°ndolo juntos, hemos ca√≠do en la gran importancia que tiene el signo de la Cruz en toda la solemnidad. La Cruz, un instrumento de suplicio, un s√≠mbolo de sangre, se crece sobre las frentes de una mujer vestida de blanco y un hombre con chaquet y se agiganta por las b√≥vedas mientras ellos se dan la mano para sellar un destino de felicidad. ¬†Y es que la Cruz es, ante todo, un distintivo de amor. ¬†Toda la salpicadura de sangre ¬†de la imaginer√≠a queda un palmo m√°s baja que el destino de generosidad que Cristo cumpli√≥ cuando cruzaba dos le√Īos sobre un mont√≠culo de Judea. As√≠, tambi√©n, con nuestro dolor.

Lolo, periodista Santo
(Blog de ReligionEnLibertad.com)
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[1] Juan Pérez Martínez, su amigo y médico, y Angelines.
Manuel Lozano Garrido, Lolo, 05/08/2015