Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

Fundación Beato Manuel Lozano Garrido
Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«No hay nada en el Universo que pueda situarse a la altura del corazón humano»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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Segunda edición del libro inédito del beato Lolo

Lolo, libro a libro: Providencia de Dios

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

A partir de hoy, y con la ayuda de Dios, vamos a dedicar los próximos artículos referidos al Beato Manuel Lozano Garrido, a traer aquí textos de sus libros. Y vamos a hacerlo empezando por el primero de ellos, de título “Mesa redonda con Dios”.

Providencia de Dios

“Y ya al fin, tiro alegremente de tu fuente de paternidad y me doy a tu Providencia, porque quiero vivir avaramente el ansia de ser útil a los demás. En el mismo círculo de tu prodigalidad para con los pájaros y los lirios, pongo la vida propia y la del hogar que me encomiendas. Gracias, porque juraría que también habrás de ser generoso.” ("Mesa redonda con Dios", p. 79).

El Beato Manuel Lozano Garrido, en la comprensión que tiene de Dios, de su voluntad y, en fin, de lo que quiere para cada uno de sus hijos, muestra que conoce más que bien, también, lo que quiere él mismo. En realidad, aquello que manifiesta como importante para sí mismo también lo es para cada uno de sus hermanos, los hijos de Dios.

Someterse a la voluntad de Dios tiene todo que ver con lo que sabemos que es importante para nosotros. Es decir, si hacemos lo que nos viene en gana sin tener en cuenta lo que nuestro Creador quiere para nuestra vida es más que seguro que nos equivocaremos muchas veces y que, otras tantas, daremos palos de ciego.

El caso, es que hacer lo que Dios quiere con relación a nuestra vida tiene una relación más que estrecha con lo que expresión de su voluntad: la Providencia, su santa Providencia.

A este respecto, nuestro hermano Lolo quiere, sabe que debe eso ser así, estar a lo que Dios quiera. Pero no lo quiere de forma pasiva. Es decir, no espera a que el Todopoderoso le provea de tal o cual bien material o espiritual, sino que pide.

La petición que hace el Beato de Linares (Jaén, España) tiene que ver con aquello que dijo Jesucristo acerca de que debíamos tratar al prójimo de buena manera, como a nosotros nos gustaría que se nos tratase.

Esto lo decimos, eso del prójimo y de nosotros mismos, porque dice Manuel Lozano Garrido que tiene “ansia de ser útil a los demás” y eso lo pone en relación a la Providencia de Dios. Y eso hace porque conoce su voluntad acerca de la relación que debemos mantener con nuestro prójimo.

La Providencia de Dios, aquella a la que se entrega el Beato Manuel Lozano Garrido, no tiene límite alguno. Es decir, lo que le pedimos entregándonos plenamente (¡plenamente!) a su voluntad, Dios, graciosamente, nos lo concede. Ahora bien, cuando decimos, para solicitar eso, que nos sometemos a la voluntad del Todopoderoso es que nos sometemos a su voluntad. Y no cabe, al contrario, ninguna alteración de tal nuestra voluntad.

Bien podemos darnos cuenta de un hecho palpable: Lolo no racanea con aquello que somete a la Providencia de Dios. No. Todo lo pone en sus manos y en su corazón. Sólo así estará seguro del resultado beneficioso de tal acción.

La confianza de Lolo en Dios no tiene límite, como no lo tiene la generosidad del Padre. Por eso jura, está más que seguro que no puede hacer otra cosa que admitir la verdad y dejarlo todo de la parte del Todopoderoso.

Manuel Lozano Garrido, que todo lo dejó en manos de Dios, también escribe acerca de lo que eso supone para quien es capaz de sustraerse a sus egoísmos y soberbias y se entrega, de pies, manos y corazón, a Quien sabe que lo ama.

Artículo original en este enlace
Este artículo ha sido incorporado al Dossier de prensa digital que pusimos en marcha el pasado 05/09/2012, celebrando el Aniversario de bautismo de Lolo.

Puedes consultar dicho Dossier desde este enlace.
Eleuterio Fernández Guzmán, 01/08/2017