Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

Fundación Beato Manuel Lozano Garrido
Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«No hay desgracia semejante a la del que no quiere amar»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
Únete a los Amigos de Lolo en Facebook Únete a los Amigos de Lolo en Twitter
 
Segunda edición del libro inédito del beato Lolo

Lolo peregrino en Lourdes

Con mucho gusto acudo a la petición que me hace la Hospitalidad de Lourdes: escribir sobre Lolo para vosotros.
Vela encendida en Lourdes

Los que habéis tenido ya esta preciosa experiencia de estar en Lourdes, sabéis qué emoción se siente cada vez que se pisa ese rincón mariano.

Vosotros, la Hospitalidad de Lourdes (Diócesis de Jaén) andáis en esos pasos tanto más encantadores cuanto más iniciales son.

Alguien os precedió y os honráis en que sea el primer hospitalario con vosotros. El Beato Manuel Lozano Garrido. ‘LOLO’, que fue -en su enfermedad- peregrino a Lourdes.

Lolo con Lucy en LourdesCon mucho gusto os escribo estas líneas recordándolo a él…

En Linares nació Lolo (7 de agosto de 1920); en Linares pasó sus  muchos años de enfermo (28 en silla de ruedas); en Linares murió (3 de noviembre de 1971);  en Linares fue glorificado, pues allí el 12 de junio de 2010 fue beatificado.

Con los dedos de la mano pueden contarse las ocasiones  en que, de Linares, viajó al Pilar de Zaragoza (en sus escasos años de juventud bulliciosa) o a Lourdes (ya invalido en silla de ruedas…) o a Tiscar.

Viajes con Sta. María, la Virgen, en la meta del camino; porque Lolo que era hondamente eucarístico, también era sencilla y vivencialmente mariano.

Me gusta releer cómo cuenta él mismo sus viajes a Lourdes(1). ¡Sus maravillosas vivencias en aquellos días…!

Pero quiero traer sólo tres momentos de aquel viaje conforme lo cuenta él:

El primero es una breve conversación con su hermana Lucy, un encargo que le encomienda allí mismo: “Compra una vela y enciéndela ante la Virgen. Que sea una vela muy grande…Para que nuestra fe no se acabe”.

Me da deseo no comentar esta anécdota. Es que habla sin comentar nada: ¡Que nuestra fe no se acabe!

Es una lección que se aprende cada vez que se viaja a Lourdes: aprender a ponerse en manos de Dios.

En manos de Dios siempre. Él comenta en “El árbol desnudo” su pensamiento sobre el dolor y la fe, sobre los milagros que continuamente se están realizando a nuestro lado: “De donde nacen los milagros, es de la ternura de Dios. Él nos ve sufrir y llorar en silencio…A Dios lo que le conmueve es esa nostalgia infantil del alma que viene a ser la fe”.

Por eso pedía Lolo a Lucy: Sí, ponle a la Virgen una vela que sea grande…para que nuestra fe no se apague.

Un segundo detalle de aquel viaje de plenitud de fe y de oración que fueron aquellos días para Lolo en Lourdes. Lo cuenta su hermana; Lolo le dice: “¿Cómo iba yo a pedir por mí habiendo tantas personas que sufren más que yo?

Lolo dijo allí a la Virgen: “Te ofrezco también la alegría… la bendita alegría… la fecunda alegría”. “Cuando le recogí el espejo que le había colocado en las rodillas para que él viera la imagen de la Virgen –  pues él no podía levantar la cabeza -, el espejo estaba lleno de lágrimas.”

Las lágrimas… Cuando sufrimos, lloramos; pero cuando una emoción de alegría nos invade también lloramos. Las lágrimas son signo de dolor y sufrimiento pero son también signo de felicidad y alegría.

De Lolo hay que decir que fue su vida “alegría vivida en el dolor” ¡siempre con su eterna sonrisa! Pero también, siempre, con la fe profunda de que con su dolor se unía a Nuestro Redentor desde la Cruz.

Lolo en tren camino de Lourdes ¿Cómo no mirar a Lolo cuando sentimos que el dolor nos atenaza…? Sería precioso ver esa dimensión de Lolo en su vida y en sus escritos: la dimensión redentora del dolor unido al de Nuestro Salvador.

Y esta es la tercera idea que resalto de aquel viaje de Lolo a Lourdes: Las horas del tren viajando, otra vez de vuelta, hicieron nacer y madurar en Lolo la idea de SINAÍ

Sinaí es la “obra” más propia de Lolo, en la que él proyectó su imagen y sus anhelos.

¡El dolor no es, no puede ser inútil! Con el dolor de su Hijo Jesucristo el Padre ha salvado a la Humanidad.

¡No puede entonces existir un dolor inútil!

Y Lolo descubrió la inmensa potencia del dolor y la oración de tantos enfermos. Como en los pantanos…El agua remansada se convierte en frutos regados en los huertos, en  potencia de energía eléctrica, en fuente de luz y vida que llega en canales de frescura a los fuentes de las plazas y las casas.

¡Los enfermos son su caudal riquísimo! Pensó Lolo en aquel viaje…Y lo realizó: “agrupó” el dolor y la oración de los enfermos para convertirlos en  misioneros que ellos dieran, luz, vida, energía a tantos hombres y mujeres que dan noticias, que son periodistas, que con sus trabajos educan –deben educar- a la sociedad.

¿Tú, que viajas a Lourdes, quieres ser caudal y torrente útil, ¡muy útil!, desde tu enfermedad? Si así lo  quieres, pregunta por SINAÍ, la obra que fundó Lolo.

--
(1) “Tres días viviendo el milagro” (Rev. Cruzada 1958); o en “El árbol desnudo”, que es su narración novelada; lo firma en 1947.
Hospitalidad Diocesana Ntra. Sra. De Lourdes Jaén, 13/06/2016