Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

Fundación Beato Manuel Lozano Garrido
Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«¡Ah, Amor, qué velado y que desnudo estás al mismo tiempo!»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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Segunda edición del libro inédito del beato Lolo

Manuel Lozano Garrido, testimonio de vida eucarística

Hoy, compartimos, con todos los amigos de Lolo, este bonito artículo, que hemos localizado publicado en el sitio web del Monasterio de Santa Cruz, de las Madres Benedictinas, en la localidad de Sahagún (León)

beato Manuel Lozano Garrido en su silla de ruedasEl inminente beato linarense Manuel Lozano Garrido "Lolo" fue siempre un enamorado de la Eucaristía; sostuvo su ingente actividad apostólica en Jesús Sacramentado «Fue la fuerza  para la misión de su vida y de alegría en el dolor». Según la declaración de un testigo en la Causa, «todas las tardes iban a llevarle la Sagrada Comunión. ¡Cómo impresionaba el recogimiento con que la recibía!». Quedaba en oración, recogido aún más en sí mismo, y la verdad es que irradiaba una cosa especial, una paz que contagiaba y hacía que en aquellos momentos  se viviera realmente  la presencia de Dios en aquella habitación.

Como periodista y escritor nos dejó un legado clarividente sobre las maravillas de Dios. Recordemos estas sus palabras: «Los males del siglo radican esencialmente en un egoísmo concentrado y en el tremebundo distanciamiento de la Eucaristía. Para salvarse es preciso que la Humanidad dé marcha atrás en su elección de un camino ficticio, hay que aclarar los ojos vidriados por la soberbia, para fijarlos en ese rincón tan cercano -¡y tan lejos, Dios mío!- donde campea la Espiga Eterna de la Paz, Cristo Pan, única meta capaz de saciar  por toda una eternidad la sed  y el hambre del mundo. Lo dijo Él con su verbo: "Yo soy el pan de vida; quien viene a mí no sentirá hambre y quien cree en mí  no sentirá sed jamás". Porque Cristo -y con Él, la paz- vendrá y se nos dará ineludiblemente. Está ya ahí, a solo un paso de la declinación humilde de nuestro egoísmo, en la encrucijada de nuestra sed y de nuestra hambre, salvando la infinita distancia de un Dios  majestuoso y justiciero bajo los humildes ropajes de un Dios escondido.  Sí, estás ahí, Señor, con la paz inédita, con el gozo latente, la felicidad a punto, eternizando en la Eucaristía  ese tu gesto secular de amor crucificado para que por tu "Tomad y comed... Tomad y bebed" sea posible la purificación y divinización de nuestra pobre existencia angustiada».

Sea este comentario homenaje a Lolo, él tenía muy claro que a través de los medios de comunicación podía transmitir los valores del Evangelio.

El escritor y periodista “Lolo” Manuel Lozano Garrido

Será proclamado Beato, el próximo 12 de junio a las siete y media de la tarde en la ciudad que lo vio nacer y morir,  Linares (Jaén), en el recinto ferial de Eriazos de la Virgen.

el beato Lolo atendido por su hermana LucyManuel Lozano Garrido fue escritor y periodista. Nació en Linares, en 1920, y murió en la misma ciudad, en 1971. Llevaba 25 años postrado en una silla de ruedas, víctima de una enfermedad que fue degenerando su cuerpo hasta dejarle convertido en un amasijo de huesos y que los últimos nueve años, también estuvo ciego. Lejos de arredrarle el dolor y su inmovilidad, Lolo trabajó incansablemente.

Fue alegre y dinámico desde joven, y su fe, alimentada al amparo de la Acción Católica, de la que fue miembro desde pequeño, arrastraba a numerosos amigos hasta su lado, de toda clase y condición, pero especialmente jóvenes. Su pasión era su propia profesión, y su forma de vivirla, siempre con la vista fija en Cristo, se refleja en lo que exclamó cuando le regalaron una máquina de escribir: «Señor, gracias. La primera palabra, tu nombre; que sea siempre la fuerza y el alma de esta máquina... Que tu luz y tu transparencia estén siempre en la mente y en el corazón de todos los que trabajen en ella, para que lo que se haga sea noble, limpio y esperanzador». Trabajó, entre otros, para el diario Ya, para la revista Telva, o Vida Nueva; recibió el premio Bravo de periodismo, y escribió numerosos libros: El sillón de ruedas; Dios habla todos los días; Las golondrinas nunca saben la hora..., y creó la obra pía Sinaí, donde monasterios de clausura y enfermos se unen para rezar por un medio de comunicación en concreto.

«la de Lolo había sido una vida muy bella, y que se trataba de un ejemplo para la sociedad, por la forma en la que había vivido su propio sufrimiento»

El postulador de la Causa de Lolo, don Rafael Higueras, recuerda su conversación sobre Lolo con Juan Pablo II, en una audiencia: el Pontífice manifestó que la de Lolo había sido una vida muy bella, y que se trataba de un ejemplo para la sociedad, por la forma en la que había vivido su propio sufrimiento. Es inevitable pensar que ambos reposan hoy, juntos, con un cuerpo en el que no cabe el dolor, en la Casa del Padre.

 

Manuel Lozano Garrido “Lolo” ¡Ya es Beato! 

ceremonia de Beatificación de Lolo

¡Yo, Águeda, estuve allí!

Más de 18.000 personas asisten en Linares, Jaén, a la beatificación del primer  periodista  español   laico,  Manuel  Lozano  Garrido  “Lolo”  

Momento histórico el que se vivió en Linares el pasado 12 de Junio (de 2010) festividad del Inmaculado Corazón de María y de San Juan de Sahagún, con la beatificación del insigne periodista y escritor laico Manuel Lozano Garrido “Lolo”, como cariñosamente era conocido por todos sus paisanos y amigos.

La ciudad jienense de Linares –cuna de santos- se volcó en la preparación de este gran acontecimiento. Aunque  la previsión meteorológica era de lluvia se congregaron unos 18.000 asistentes.

Parafraseando al Apocalipsis: “Era una muchedumbre inmensa que nadie podría contar”

Dicen que a ‘Lolo’ le gustaba la lluvia. Y quizá fueran sus lágrimas las que cayeron sobre Linares desde la mañana hasta bien entrada la noche. Lágrimas de emoción al contemplar a su familia, a sus amigos, a peregrinos llegados de todas partes para acompañarlo en su Beatificación.

D. Antonio Garrido, vicario de Comunicación destaca:  "Fue un acto cargado de emotividad, sabíamos que era un momento histórico y, aunque el agua deslució un poco la beatificación, todo el mundo estuvo en su sitio porque éramos conscientes de que era el primer miembro de la iglesia diocesana de Jaén en subir a los altares, por lo que la jornada se convirtió en una "gran fiesta" que sirvió para dar a conocer la vida y obra del nuevo Beato, lo que "llena de orgullo" a la Diócesis de Jaén".

La cruz y los ciriales precedían la procesión  hacia el altar - que rebosa detalles de Lolo, el cuadro de la Virgen de Linarejos y el retrato de San Pedro Poveda, el otro santo linarense- para dar comienzo a la ceremonia presidida por el Arzobispo Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, Ángelo Amato, y concelebrada por el Nuncio Apostólico en España Monseñor Renzo Fratini, los cardenales Carlos Amigo y Rouco Varela, el secretario del Pontificio Consejo para la Salud del Vaticano, José Luis Redrado; y Justo Mullor, miembro de la Congregación para las Causas de los Santos.

Amigos de Lolo portan sus restos al Altar de la beatifiaciónEstuvieron acompañados por los arzobispos de Mérida-Badajoz, Santiago García Aracil- anterior obispo de la diócesis jienense-; de Sevilla, Juan José Asenjo; Juan del Río, Arzobispo Castrense; Antonio Montero, Arzobispo Emérito de Badajoz y Monseñor Fidel Herráiz, Arzobispo auxiliar de Madrid. Y por los obispos Monseñor Domenico Sigalini, de Acción Católica Italiana; Juan Piris Frígola, de Lérida; Antonio Ceballos Atienza, de Cádiz; Antonio Dorado Soto, Obispo Emérito de Málaga; Ciriaco Benavente Mateos, de Albacete; Demetrio Fernández, de Córdoba; y Ramón del Hoyo López, Obispo de la Diócesis de Jaén; y Rafael Higueras, postulador de la Causa para la Beatificación de Manuel Lozano Garrido.

Durante el Rito de Beatificación el cielo dio un descanso a los presentes y hasta un tímido rayo de sol apareció entre las grises nubes, el Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, Mons. D. Ángelo Amato, comenzó el acto penitencial para «reconocer el bello testimonio de vida de Manuel Lozano Garrido, ‘Lolo’, en esta su ciudad natal, que hoy la Iglesia propone como modelo de Santidad».

D. Ramón del Hoyo López junto con el postulador D. Rafael Higueras Álamos se  le  acercó y le recordó  la  petición  que,  como  Obispo de  Jaén, había hecho «humildemente a Su Santidad el Papa Benedicto XVI que se dignara inscribir en el número de los Beatos al Venerable Siervo de Dios, Manuel Lozano Garrido, por todos conocido como ‘Lolo’» e hizo una breve biografía de Manuel Lozano.

Luego Mons. D. Ángelo Amato, dio lectura en latín a la Carta Apostólica por la que Su Santidad, el Papa Benedicto XVI «acoge el deseo de que ahora en adelante Manuel Lozano Garrido sea llamado con el nombre de Beato y que su fiesta pueda celebrarse anualmente el día 3 de noviembre, día de su nacimiento para el cielo».

«Fiel cristiano laico, que ejerció infatigablemente el apostolado, y asumió con ánimo sereno y alegre su parálisis y ceguera; que, como escritor y periodista propagó las verdades evangélicas, y sostuvo la fe de los demás con la oración, el amor a la Eucaristía y la filial devoción hacia la Virgen María» son las razonas incluidas en la Carta Apostólica por la que se reconoce la Beatificación de ‘Lolo’. Terminada la lectura del documento papal, también leída en castellano por D. Rafael Higueras, fue descubierta tras el altar una imagen doble de Lolo. A continuación se lanzaban al cielo cientos de globos, con los colores de la bandera del Vaticano, el blanco y el amarillo, que contenían mensajes de la obra del nuevo beato y  que dieron la buena nueva a la ciudad, entre los aplausos de los presentes y el repique de todas las campanas de Linares que sonaron al unísono para celebrar y agradecer la subida a los altares de un nuevo linarense y dar la bienvenida a la urna con sus reliquias, portadas por una veintena de horquilleros de la Hermandad de la Virgen de Linarejos, que fueron colocadas junto al altar e incensadas.  El esfuerzo de la Asociación de Amigos de Lolo, que inició la causa de beatificación hace 14 años, se veía así recompensado.     

La lluvia aceleraba la liturgia. Decenas de párrocos llegados de todos los puntos de la provincia dieron la Comunión a los miles de fieles

En la ceremonia como signos significativos cabe destacar:

- La presencia de las dos hermanas de «Lolo», una de ellas, Lucy, fue la que le atendió en su enfermedad, sin embargo, cuenta que pudo disfrutar siempre de cuidar a su hermano ya que jamás se quejaba, a pesar de que sufría unos dolores «extremos». «Se me sale el corazón, estoy muy emocionada», decía al ocupar su sitio para la beatificación de su hermano. Apenas le salía la voz del cuerpo. «Lolo se hubiera reído de todo esto y hubiera dicho: “Pero qué tontos sois, ¿a qué viene todo esto?”. Él era así, luego le hubiera podido su gran sentido de la amistad, y se hubiera alegrado de ver cuantos amigos se habían reunido hoy aquí».

- Rogelio de Haro Sagra junto a su esposa, sus dos hijas, padres y familia, asistía también a la ceremonia en primera fila. No es uno más de los asistentes. Si está allí es porque Lolo  le salvó la vida. Según ha proclamado la Iglesia Católica, el ya beato obró en él un milagro. «Para mí es un día muy especial, de una emoción intensísima. Yo era muy pequeño. Sé lo que me han contado. Pero en mi casa siempre me han hablado de Lolo. De su sufrimiento, de su alegría, de lo mucho que ayuda a los demás». Lolo era tío suyo, aunque no lo llegó a conocer en persona, «Sí en la gracia de Dios».   

 - Durante toda la Misa hubo una intérprete con el lenguaje de los signos para sordos. La primera lectura del libro de Job la leyó un invidente, que resaltó las palabras de esperanza: "Yo sé que está vivo mi Redentor... yo mismo lo veré, y no otro, mis propios ojos lo verán" (Jb 19,21-27). Otro detalle tuvo lugar durante la procesión de ofrendas, en la que uno de los dones fue presentado por un discapacitado en silla de ruedas. 

Los que participamos en la ceremonia de beatificación terminamos mojados pero contentos, y esperando el final para escuchar el “Himno de Lolo”:

Monseñor Amato besa la urna con los restos del beato Lolo «Tú, santuario de paz y alegría, bríndanos tu esperanza, tu entrega y fe. Lolo, tú, fiel amigo, tu patrona te abraza y Linares te canta con el corazón. Fuiste altar, templo vivo, eres luz y camino. Haz que el Mundo pueda ver que el dolor se hizo alegría, en ti no tuvo el mal lugar».

Mons. Ángelo Amato, Legado Papal

El milagro

Su madre, María Antonia Sagra, daba todos los detalles del milagro: «Fueron 24 días con sus 24 noches, ya sin esperanzas de vida hasta que Lucy nos trajo la cruz de Lolo y se obró el milagro. El niño tenía dos años. Todo comenzó como un sarampión normal pero se complicó con una peritonitis. Ingresó en el hospital de la Cruz Roja en Madrid. Se puso muy mal. A los dos días la fiebre subió mucho. Entró en quirófano y se complicó aún más por una infección. Se moría. Hace 38 años no había los medios de ahora. Entonces llegó Lucy con el crucifijo de Lolo y todos le rezamos pidiendo su intercesión para que se mejorara mi hijo. Y mejoró y se salvó».

Fue una mejoría sin paliativos. «Cuando el tribunal eclesiástico, ya años después (la causa de beatificación se inició en 1994) lo examinó, todos se quedaron sorprendidos, pues esperaban a una persona enclenque y enfermiza, y se encontraron con un hombre deportista, atlético, que juega al tenis, en el que no ha quedado ninguna secuela ». Ella recuerda los días de la enfermedad con congoja, más la sonrisa puede con las lágrimas de emoción.

Testimonio de Herminia, sobrina de Lolo

Urna con los restos del beato Manuel Lozano Garrido

Para Herminia, Lolo sigue siendo su tío Lolo. «Yo iba a jugar a su casa prácticamente todos los días, leía lo que escribía con sus manos cada vez más torpes y le decía 'tito, que mal escribes, que no se entiende nada, y él me contaba cuentos, se inventaba historias para mí». La felicidad de Herminia no es completa. Le falta su padre, hermano de Lolo, que murió hace ahora un año. «Ahora está con él, allí arriba», dice mirando las nubes sobre el altar.

Ejemplo para Fran

Para Fran (Francisco Javier González, de Elche, 25 años, en silla de ruedas) Lolo no es un santo cualquiera: «Es un ejemplo de cómo una persona en una silla de ruedas puede hacer muchas cosas, de cómo puede estar en el mundo, de cómo no tiene por qué estar encerrado en su casa. Podemos hacer muchas cosas. Lolo es la demostración de que las adversidades se pueden vencer».

Fran predica con el ejemplo. Es licenciado en Filología Hispánica, prepara un doctorado sobre literatura, y escribe novelas y poesías. «Unas poesías preciosas», dice una monja que lo acompaña, junto a otros discapacitados.

Yo estuve allí, doy las gracias a Dios y a Lolo por ello, viví un momento único pero no irrepetible, pues aún está abierta la puerta que abre el camino de 'Lolo' hacia la santificación. Un proceso eclesiástico largo, pero no imposible.

¡Beato Lolo, intercede ante el Señor por nosotros!

Hoy, compartimos, con todos los amigos de Lolo, este bonito artículo que hemos localizado publicado en el sitio web del Monasterio de Santa Cruz, de las Madres Benedictinas, en la localidad de Sahagún (León)

Artículo original en este enlace
www.monasteriosantacruz.es, 16/09/2015