Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

Fundación Beato Manuel Lozano Garrido
Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«Madurar cada día un poco más el corazón, como la luz, como la flor, como la fruta, como la vida»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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Segunda edición del libro inédito del beato Lolo

40º Aniversario de la muerte del Beato Manuel Lozano Garrido, LOLO

El día 3 de Noviembre celebramos con mucha alegría el 40 aniversario de la muerte del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. La Eucaristía se celebró a las 19 hrs en la Parroquia Santa María (Linares) y fue presidida por Mons. Rafael Higueras, acompañado por el párroco, D. Sebastián Pedregosa y D. Carlos Martínez Marín, Vicepostulador. A cargo de la animación musical estuvo la Coral Andrés Segovia que, con sus voces, nos introducían en oración durante la Misa.

urna con los restos del Beato LoloAcudieron a esta importante cita varios Amigos de Lolo que nos hacían un poco más presente, si cabe, a nuestro querido hermano del cielo, con su simple presencia y también recordándonos a lo largo de la Eucaristía sus palabras y su vida.

Durante la homilía, con las palabras de D. Rafael Higueras, todos íbamos recordando juntos muchos de los aspectos que encontramos en la vida de Lolo: el dolor ofrecido, la Eucaristía, la Virgen María, la alegría,… y se nos iba llenando el corazón de la presencia de este hermano del cielo al que queremos tanto y que nos acompaña cada día de nuestra vida ayudándonos a vivir esta llamada a la santidad que él tan plena y humildemente mostró con su propia vida.

urna con los restos del Beato LoloAl final de la Misa, se dio a besar la reliquia del Beato. Todos los presentes, con mucha alegría y agradecimiento en el corazón, nos acercamos con la confianza de quien se acerca a un hermano. Muchos acudían también después al lugar donde están sus restos para hacer una oración, pidiéndole lo necesario o quizá agradeciéndole esos momentos de cielo que habíamos pasado en torno a él.

“Oh Dios, que abriste el tesoro inmenso
de tu Amor a tu siervo Manuel
para que él, sumergido en el dolor,
desde su sillón de ruedas,
lo proyectase a los hermanos
con su testimonio y escritos,
concédenos que le sepamos imitar
en su aceptación dócil y esperanza ilusionada,
cuando el sufrimiento
llame a la puerta de nuestra vida,
y en su generosidad plena y ardor apostólico,
cuando tratemos de darnos a los demás”.

¡GRACIAS, SEÑOR, POR LA VIDA DE LOLO!



Mª Negrillo (misionera servidora del Evangelio), 07/11/2011