Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

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Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«La fragua de tu vida es tu propio corazón»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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Segunda edición del libro inédito del beato Lolo

Octubre, misionero y Lolo, misionero

Como cada año, el mes de octubre toma un color misionero. No sé yo cómo es el color misionero... Yo diría que blanco, porque blanco es el ‘color’ de fusión de todos los colores… Y en ‘La Misión’, está ‘todo’; mejor dicho, en la misión está el TODO.

No sé si me sabré explicar.

Jesús, cuando ya había dicho ‘todo’ a sus discípulos,  (Heb. 1,1) aún tuvo una última palabra que decirles: “ID” (Mt. 28,19-20). ‘Id… haced discípulos, enseñándoles… todo lo que os he dicho’.

Por eso me parece que el color misionero es blanco: porque tiene dentro todos los colores: nada menos que mostrar a Dios, revelar el gozo inmenso, la alegría sin fin.

Si para eso sirven los pies del enviado, y los labios del heraldo que anuncia la ‘Buena nueva’ (Is. 52,7), entonces es que la vida y el ser de la Iglesia, la vida y el ser de quien siente esa urgencia de evangelizar se convierte en luz.

¿Cuál es el color de la luz que nos muestra todos los colores? ¿Cuál es el color del Verbo de Dios, del Hijo de Dios hecho carne; cuál es el color de la faz de Jesús, que se ha llamado a Sí mismo: Yo soy la luz? (Jn. 8,12)

Sí. El color de la misión es el ‘color’ de la luz, porque ese es el color de la alegría, el color del anuncio del Evangelio.

Con razón la Iglesia, porque es misionera, es embajadora de felicidad, de gozo y de alegría.

Releo la primera línea…, de más arriba… y recuerdo aquello de San Pablo: ¡Ay de mí si no evangelizo! (I Cor. 9,16).

Entonces el color misionero ‘no será color solamente de octubre’, sino que deberá ser color ‘continuo’. Pero… lo que pasa entonces es que en octubre la luz del anuncio se convierte en luminaria ardiente, porque en octubre es el DOMUND… en la Iglesia entera.

Este año, 2015, Sevilla tiene un color especial, que dice la copla. Y tiene un color especial… en este octubre que estamos ahora viviendo en Sevilla.

El Domund de la misericordia (porque cada año el Domund tiene, además de  color, un apellido), esta vez se ha lanzado desde Sevilla para España entera ¡Que precioso programa de actos…!

Pregón del Domund… Mesas redondas… testimonios misioneros… exposiciones, publicaciones…  -todo ello encerrado entre el 8 y el 15  de octubre-: El arzobispo de Sevilla, el alcalde hispalense,  misioneros,  editores, eminencias del derecho y de la economía… ¡Lo que han movido las Obras Misionales Pontificias (OMP)! a través de su sede en España, - desde Madrid- pero este año desde Sevilla, con D. Anastasio Gil   -director nacional de las OMP- dirigiendo las jornadas.

Voy a terminar este apunte con algo de esta mañana –aunque hoy, fiesta de la Virgen del Pilar y día de la Hispanidad- las horas del día entero estaban mucho más llenas de ‘muchas más cosas misionerísimas’.

Se presentaba una publicación: Los carteles del Domund en España de todos y cada uno de sus años desde 1941. Lo edita PPC preciosamente (nos lo recordaba Herminio Otero, Gerente en la editorial); y  presentaba ‘su colorido’ de dibujos y palabras Rafael Santos, periodista de OMP, que ha mezclado la pasión misionera, con la alegría y la sonrisa, y la profundidad que atenazaba la garganta con la emoción que agarraba al corazón.

Es ‘necesario’ leer y ‘mirar’ este libro.

Pero yo voy a concluir recordando un minuto de esa presentación. Porque uno de los carteles (el de 1961) lo comentaba ‘un texto de Lolo’.

El cartel presenta al Papa Juan XXIII, abrazando a un obispo de color. Era el 80 cumpleaños del Papa Juan y 40 años antes él, -el reverendo P. Roncalli  sacerdote- había sido nombrado primer presidente en Italia de la Obra para la Propagación de la fe: Una de las 4 OMP.

Lolo también tuvo color misionero en su vida, mucho color: tanto que hasta no le cabía en ‘su corazón tan grande’;  por eso se desparramaba en oración universal por los misioneros, por la Misión de la Iglesia. Prueba de ello son sus muchos artículos publicados en ‘Enfermos misioneros’.

Ah. Un pequeño detalle final. Juan Pérez, el médico de Lolo, una vez tuvo que diagnosticarle a Lolo alguna de sus múltiples enfermedades: Mira, Lolo –le dijo- lo que te pasa es que tienes un corazón tan grande que no te cabe en el pecho.

Esa era ‘una de las enfermedades’ de Lolo, del Beato Manuel Lozano Garrido; y ya veis lo que le dijo el médico: ‘que tenía un corazón…’  en el que le cabía Jesús.

Es que Manuel Lozano, Lolo, le había rezado así una vez a Jesús:   Un préstamo: déjame tu corazón por uno, tres, cinco años que pueda vivir todavía. Tu corazón, no para el egoísmo de realizarlo todo más fácil, sin esfuerzo; sino para hacer bueno ese deber que es amarte a tu medida… (Las golondrinas  nunca saben la hora, pag. 196)

Podéis ver una galería con imágenes de la presentación en: este enlace.

Rafael Higueras Álamo, 13/10/2015