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Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático de la verdad en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«La prensa es hoy uno de los veh铆culos m谩s trascendentales para la propagaci贸n del mensaje evang茅lico»
- Beato Manuel Lozano Garrido. Sina铆 n潞 3, 1959 -
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Oraci贸n a los doce ante un pedazo de pan

Manuel Lozano Garrido
Cruzada, Cruz de Gu铆a 1958

El pan es vitalmente humano. Ulises aconsejaba dar a los soldados 鈥pan y vino, porque aqu铆 est谩n la fuerza y el valor鈥. Milagro de la criatura, esa armon铆a del latido y la voz, la caricia y el ritmo, la imagen y el pensamiento, tienen en el trozo fermentado su fuente representativa de energ铆a. Por eso el pan, como destinado a la vida palpitante, se ha a帽adido caracter铆sticas que son como una atrayente llamada a los sentidos; su color, el estallido con que se abre, su aroma y su gusto indefinible, ese tacto suave de su intimidad鈥 El mundo gravita as铆 sobre un breve mont贸n de trigo pulverizado.

Y, sin embargo, m谩s del 60 por 100 de la humanidad actual padece hambre, De cada diez pupilas de ni帽os, seis son diariamente atormentadas por la imagen alucinante de un deseo.

Mas en la artesa, cuando unas manos modelan el bloque, acaban siempre redondeando la l铆nea perfecta del c铆rculo. El pan es tambi茅n conc茅ntrico y soberanamente blanco, dos s铆mbolos transcendentales: el c铆rculo, que no tiene principio ni fin, que significa eternidad; y el blanco, que es un color rotundo, de gloria y de triunfo.

Constitutivamente en el pan hay, por tanto, una conjunci贸n de elementos que predisponen a lo espiritual. Desde su nacimiento pagano, o tal vez desde los umbrales del Para铆so, la masa de harina fue ya creada con cierto presagio de realidades sobrenaturales, con una como nostalgia de encarnaciones divinas; de aqu铆 que cuando sobre la corteza desciende al fin la sombra rotunda de una cruz y ciertos labios le cincelan la f贸rmula eterna de una consagraci贸n se cumple sencillamente, con el m谩s natural de los ritos, la maravillosa transmutaci贸n en carne de Dios, y lo que s贸lo era materia apetecible pasa a ser Sangre y Cuerpo, prodigiosamente multiplicados y capaces de elevar y divinizar a todo el que de ellos quiera saciarse.

Y, sin embargo, este pan prodigioso, de la f谩cil asequibilidad y el contenido infinito, est谩 ah铆, intacto, con su inmensa fuerza operante, esperando s贸lo que a nosotros se nos cambie el deseo y nos nazca una verdadera hambre de eternidad.

Ante cada uno de los Doce, reunidos en el momento de la Instauraci贸n asombrosa, venimos hoy con una petici贸n de hambre para el mundo; hambre, de cosas actuales, vigentes, parad贸jicamente olvidadas, no obstante, necesarias para la salvaci贸n.

La 煤ltima cena

鈥淎 PEDRO, SINCERIDAD鈥

D茅jame aupar, Pedro, hasta tus pupilas de asombro: 隆Cristo, Pan; la vieja barca embreada, quilla del mundo, y t煤, Roca, haciendo y deshaciendo por toda una eternidad! Hoy en ti se han coronado las cosas humildes. 驴Qu茅 c贸mo fue todo? Tus manos yodadas, esas espaldas con las cicatrices a煤n frescas de las redes que tajan y el acre olor sudoroso de la t煤nica conservaron hasta el fin tu conciencia de trabajador humilde. Lo dem谩s lo pudo tu sinceridad, aquella corazonada de saltar sobre el copo y el v茅rtigo de tu ca铆da, la gloria de tus confesiones y la veracidad de tu l谩grima.

Ahora, Pedro, componemos la sonrisa mientras en la intimidad se fragua la zancadilla y unas acciones o alg煤n puesto con suerte arrinconan la piel curtida del padre labriego.隆Hambre, hambre de humildad y de sinceridad danos hoy, Piedra firme de la Iglesia de Cristo!

鈥淎 ANDR脡S, RIESGO鈥

Cronol贸gicamente t煤 con Juan, fuisteis los primeros, aquella tarde en que segu铆ais al Rabb铆 para ver d贸nde habitaba. Por eso lo has de comprender cuando te diga de este orgullo nuestro de haber sido gestados en la fe y que hasta en la muerte tendremos un ta帽ido de campanas. Es bueno esto de que seamos cifra segura en la estad铆stica de creyentes; de aqu铆 nuestro 鈥渃onservadurismo鈥, 驴sabes? A cada uno se nos ha dado un denario que todos guardamos entre el espliego de nuestras oraciones. Obliga mucho esta fama de pa铆s sin herejes. Ya conoces que en Francia han tenido que reprimir. Claro que no s茅 si ser谩 menos condenable eso del minero que se pierde, el chaval que delinque o la chica que se prostituye, y nosotros mano sobre mano.

Andr茅s; cons铆guenos un deseo devorante de abrir perspectivas a la caridad, hambre de intrepidez; que cada ma帽ana palpemos el escalofr铆o de tener que ganar la gloria a pulso; que vivamos, en fin, la agon铆a de los que se condenan por nuestra omisi贸n.

鈥淎 SANTIAGO, DIGNIDAD HUMANA鈥

Creo que los dem谩s ap贸stoles habr谩n de perdonarme la predilecci贸n por ti del hijo al que has afanado el don de la fe y que, porque t煤 lo quisiste, remonta cada d铆a el vuelo en busca de la felicidad.

T煤, Sant- Yago, has galopado sonoramente sobre mis sue帽os de ni帽o. Por eso, justamente ahora, vengo a urgirte a algo tan anacr贸nico como una cruzada. No es que vuelvas sobre el corcel; si acaso, s铆 sobre un tractor o con un martillo por mango. Porque es la f谩brica, y la mina, y el campo quienes est谩n apremiando por la realidad del quinto Evangelio: el de la dignidad de la persona humana. En el camino que lleva a ese concepto del obrero miembro de tu Cuerpo, con tu Sangre transvasada a sus venas, hecho t煤 mismo, queda mucho por recorrer. Es lo que queremos, esa mano que empieza a embozarse a la antigua usanza me dice que s铆, que lo has de hacer. Que as铆 sea.

鈥淎 JUAN, HOMBR脥A鈥

Quien por primera vez puso en entredicho tu hombr铆a debi贸 ser un loco o, algo peor, un perverso. 隆Dudar de ti, cuando nunca la imagen del var贸n pudo ser m谩s representativa! Ahora que lo pienso tus m煤sculos de acero, esos brazos tuyos achicando y el ejemplo de tu virilidad 铆ntegra denunciaban demasiado la impotencia de los que s贸lo ven en una mujer una hembra a la que hay que atropellar. Los fracasados, los de las claudicaciones solitarias, las ratas de los cub铆culos se han confabulado para darnos una imagen tuya quebradiza, amerengada, de caballerete de novela rosa. Pero t煤 est谩s ah铆, bravo hombre de la mar, la lucha, y la c谩rcel, para proclamar la valent铆a de ese muchacho y esa chica que se relacionan limpiamente para florecer en el cauce natural del matrimonio.

Mu茅strate bien, Juan, para que cunda el ejemplo de tu pureza , la apetencia de hombr铆a.

鈥淎 FELIPE, APOSTOLADO SEGLAR鈥

Sencillo. Expeditivo, coraz贸n de ley, en ti, Felipe, hubo siempre ese sentido pr谩ctico que da la administraci贸n responsable de una familia. De tus hero铆smos dom茅sticos hizo Cristo consejo para el milagro del pan y los peces. Con mujer y dos hijas a煤n te sobraba para la conquista de Bartolom茅. Tu hogar nunca supo de despreocupaciones y en 茅l floreci贸 la santidad. 驴No es lo suficiente para atraerte a los que en el matrimonio o en los horarios buscan una situaci贸n de seguridad para retraerse de llevar a Dios a su mundo? Hay que alzar sobre el pav茅s a esos hombres y mujeres que gritan con sus vidas que la superaci贸n no es s贸lo cosa de cl茅rigos y que junto al martillo o la calculadora, la prole o la ventanilla puede estar gravitando el 谩ngel de un hombre.

鈥淎 BARTOLOM脡, HUMILDAD INTELECTUAL鈥

Ojos penetrantes, frente ampulosa, hay en tu cara como una serena conjunci贸n de l铆neas 谩ticas; tu condici贸n de intelectual. Se te ha popularizado bajo un 谩ngulo negativo鈥斺溌puede salir algo bueno de Nazaret?鈥濃攃uando la verdad es el reconocimiento de Cristo: 鈥He aqu铆 un israelita en el cual no hay doblez.鈥

Pedirle a un hombre de costumbres y formaci贸n esmeradas que descienda hasta tomar la vida de once pescadores es ya una sugerencia l铆mite. Y, no obstante, t煤 la superaste con la adhesi贸n intelectual a un obrero e hijo de artesano. Veinte siglos despu茅s, a fil贸sofos, matem谩ticos o cualquier rompevidrios de laboratorios le bastan dos renglones de sabidur铆a, para hacer girar sobre el 鈥測o鈥 el mundo de la ciencia. 驴Por qu茅 no cuenta en las eminencias grises eso tan elemental como es el reconocimiento de las propias limitaciones? 驴Hasta cu谩ndo el coraz贸n seco y la lente del microscopio sobre la armon铆a y el milagro de la vida?

Si a la hora de los sat茅lites puedes ejemplarizarla, que sea con la humildad intelectual que buena falta nos hace.

鈥淎 MATEO, MORAL EN LOS NEGOCIOS鈥

El brillo del oro es como las pupilas de las Esfinges, que quien las contempla sucumbe a su hechizo. Papini los llam贸 鈥el excremento del diablo鈥, y es as铆 que su due帽o arrastra por siempre su podredumbre. A ti, Mateo, aunque pateaste con valent铆a la mesilla de los tributos, nadie pudo enviarte el recuerdo que eriza la l铆nea de tu entrecejo.

Pero el mito de la fortuna est谩 aqu铆, hecho carne en la gigante estructura de los negocios, sube que te sube al v茅rtice de los dioses, aunque lo sea sobre la degradaci贸n, el lamento o la sangre. 驴Qu茅 no podr谩 este engendro que ha hecho circular una moral acomodaticia, en la que se incluye la tregua para sus hechos turbios? Pem谩n ha escrito que 鈥渉ay enormes indecencias morales que transitan a los ojos de todos鈥. Nos escandaliza, por ejemplo, un vestido o la ligereza de una chica y no caemos en la pornograf铆a de una operaci贸n en la que alguien se alza con el cincuenta por ciento.

De seguro que as铆 seguir谩n las cosas, pero al menos, t煤 que te liberaste, tr谩enos aquel aire fresco que puso en tu frente el puntapi茅 a las hileras de dracmas.

鈥淎 SANTIAGO AL FEO, COMPRENSI脫N鈥

Dif铆cil armon铆a de jud铆os y gentiles la que realizaste en los treinta a帽os de obispo en Jerusal茅n. Para el jud铆o era denigrante el contacto con el pueblo no elegido.

Ahora tambi茅n, la herencia, el apellido, la posici贸n, obligan a mucho, y en el otro extremo est谩 cortado el paso a nivel con el odio de clases. Hemos dado a la relaci贸n un fundamento divisionario y los juicios ligeros tienen el volumen y la gravedad de un dogma. El olvido no cuenta para cualquier falta que desgraciadamente, cobra aire p煤blico. Quien cae habr谩 de llevar eternamente su contrici贸n como un estigma aunque los que le juzguen tengamos una gusanera en el coraz贸n. Que d茅 gracias Magdalena por no haber nacido en este siglo.

La felicidad, eso tan hermoso y subyugante, puede que tenga en su frontis el 鈥no juzgu茅is y no ser茅is juzgados鈥, pero desde luego empieza por una hoguera de caridad y comprensi贸n.

鈥淎 TOM脕S, FE EN LO COTIDIANO鈥

Una mano que pasa por el borde de una herida se mancha con la sangre que fluye. Un dedo que entra en el orificio de una mano vibra con los tendones y las arterias desgarradas. Duro fuiste Tom谩s en el testimonio de los sentidos. Ahora comprendo que se te crisparan los pu帽os en la noche de la Cena y aquella pleamar de tus p谩rpados ante la dura doctrina de la Carne y Sangre.

Hay ahora demasiadas cosas que escapan al tamiz la raz贸n. Aspiramos a darle de todo un germen explicativo y el 谩rbol nos ha hecho perder la panor谩mica del bosque. As铆 ha nacido la filosof铆a existencial, ese rompecabezas con una articulaci贸n tan evidente como es la palabra de Dios. La peseta que el Se帽or pone cada d铆a en nuestro portamonedas, el pan y la vida, la rosa y el dolor, comulgan en la misma estela asombrosa de la noche pascual. Algunos se asustan ante la palabra milagro, cuando 鈥la cuesti贸n no es que no sucedan los milagros, sino que la gente los llama de alg煤n otro modo鈥.

A m铆 y a muchos nos convendr铆a una inyecci贸n de fe en lo cotidiano para ver a Dios hasta en el m谩s negro perfil de las horas.

鈥淎NTE JUDAS TADEO, ANONIMATO鈥

No s茅 qu茅 tal ha de sentarte eso de que yo te escriba haciendo tabla rasa de tu bella historia. Me gusta verte as铆, con gesto corriente y moliente, con facciones de hombre vulgar, y creo lo has de pasar bien dialogando sobre los Juan Nadie del mundo, esas criaturas que van oscuramente en el tranv铆a leyendo el peri贸dico y un buen d铆a, zas, lo cierran y se encuentran en la misma cara de Dios, porque resulta que les ha llegado su hora y a lo calla callando han cumplido con su deber.

Creo que las palabras de Cristo con como son y no como esas cosas que se dicen y luego ocurre que donde dice digo debe decir Diego. As铆 con aquello de la mano izquierda y la derecha. Cualquiera de nuestras buenas acciones disponen ahora de todo un servicio de publicidad privada. Que Garc铆a da para antibi贸ticos, ya est谩 la radio aireando su nombre. Y as铆, alrededor de ese otro hombre en cuyo secreto de caridad s贸lo Dios participa, se ha creado un complejo de estupidez a los ojos del mundo que 煤nicamente la vuelta al sabor del evang茅lico del silencio puede rehabilitar. 驴Comprendes ya, Tadeo, por qu茅 quiero insistir en tu condici贸n de hombre corriente y moliente?

鈥淎NTE JUDAS ISCARIOTE, SOBRE EL EGOISMO鈥

No vengo, no puedo venir a ti con una oraci贸n, m谩s que por la imposibilidad teol贸gica de una plegaria porque t煤 has cercenado todo di谩logo. Me aterra, Judas, la muralla que has antepuesto a tus ojos, ese tel贸n de denarios que voluntariamente has echado a tu mundo. No hay en tu infancia fatalismo ni situaciones clave que te abocaran a la cat谩strofe. T煤, como todos, tuviste en Keriot una madre que posaba sus labios sobre tus sienes con fiebre y viste en los ribazos una eclosi贸n de malvas y siemprevivas. Pero un d铆a se te coloc贸 ante la frente cierto pedazo de oro con un perfil coronado de mitos y le tuviste en la mano mientras la u帽a pasaba una y otra vez por las incisiones del borde. Aquella tarde supiste del tr谩fico y al fin gozaste de ese mundo de posibilidades que late en un trozo de metal. Por la noche, una y otra vez, so帽aste con una zarabanda de monedas. Y eso fue todo; la codicia ech贸 el cerrojo a tu caos interior. El beso de Cristo, la mano taumat煤rgica y su palabra cautivadora te llegar铆an luego como de un cosmos lejano y quim茅rico. Por eso, al mirarte, parece como si una voz repitiera con machaconer铆a: ego铆sta, ego铆sta, ego铆sta鈥

鈥淎 SIM脫N CANANEO, UNIVERSALIDAD鈥

Te llamaron Zelote. Los Zelotes eran una bander铆a pol铆tica de tu tiempo, un nacionalismo de los que tanto abundaron siempre. Est谩 visto que los partidismos ser谩n el lastre que ha de llevar la Humanidad de por vida. Ayer y hoy el horizonte de una raza o de una agrupaci贸n est谩 limitado por r铆os y cordilleras.

Pero ser Zelote entonces era un proceso hacia la libertad m铆nima. Ahora carecer铆a de vigencia. La civilizaci贸n pide ya acabar con la sangr铆a y el tira y afloja de las invasiones, y nada mejor para sobrevivir que una evoluci贸n de las mentes hacia lo universal. Pero resulta que esta aspiraci贸n es tambi茅n el fundamento ecum茅nicp de la Iglesia. Muchos estamos descubriendo ahora que las metas europe铆stas y de uni贸n estaban ya preconizadas por los papas. El ideal, pues, ha de acelerarse a medida que se clarifiquen las ideas. T煤, Sim贸n, aboga por la universalidad. Si no toda esa ilusi贸n de 谩tomos domesticados, conquistas biol贸gicas y bienestar social quedar谩n prendidas de la tela de ara帽a de las fronteras y hasta en el nacionalismo de cincuenta cent铆metros cuadrados que es el hombre.

Beato Manuel Lozano Garrido, 12/02/2017