Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

Fundaci髇 Beato Manuel Lozano Garrido
Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático de la verdad en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«La fragua de tu vida es tu propio coraz贸n»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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Homilia de Ms. Angelo Amato en la Beatificaci贸n de Lolo

Transcribimos la Homil铆a de Monse帽or 脕ngelo Amato, Prefecto de la Congregaci贸n para la Causa de los Santos, en la ceremonia de Beatificaci贸n de Manuel Lozano Garrido, Lolo.

Beato Manuel Lozano Garrido (Lolo)

Homil铆a

+ Angelo Amato, SDB

1. La beatificaci贸n de Manuel Lozano Garrido, llamado familiarmente "Lolo", es un acontecimiento de gran importancia pastoral para la di贸cesis de Ja茅n y un gran honor para la Iglesia espa帽ola, que a帽ade un nuevo Beato a su ya rica galer铆a de santidad.
Lolo vivi贸 la mayor parte de su vida en una silla de ruedas. 脡l fue golpeado, como Job, por enfermedades que anulan, como la par谩lisis y la ceguera. Y como Job repet铆a con fe: "Yo s茅 que mi redentor vive " (Jb 19,25). Animado por esta esperanza, transform贸 su Calvario de sufrimiento en un Tabor de gloria junto al Se帽or Jes煤s.

Con los ojos del cuerpo apagados, 茅l aguz贸 los ojos de la fe para poder captar en 茅l y en el pr贸jimo la luz del Esp铆ritu. Por eso sol铆a decir que las estrellas se ven de noche. A pesar de tener los miembros entumecidos, 茅l se mov铆a 谩gilmente con el coraz贸n y con la mente, viajando por los cielos de la verdad y la belleza. Sus limitaciones f铆sicas lo hicieron m谩s sensible a las armon铆as del esp铆ritu, de modo diferente a nosotros, que, aturdidos por la marea de f煤tiles im谩genes cotidianas y entorpecidos por el estruendo de sus sonidos, no somos capaces ya de percibir el canto de la creaci贸n y terminamos por convertirnos nosotros mismos en ciegos y sordos.

Lolo, sin embargo, ve铆a y comprend铆a las miles de presencias ben茅ficas de la divina Providencia en su vida personal y en la historia de la humanidad. Por esto, su existencia no estuvo marcada por la tristeza, sino por la alegr铆a; no por el llanto sino por la iniciativa apost贸lica; no por la soledad sino por la comunicaci贸n y la amistad con todos, grandes y peque帽os, sanos y enfermos, pobres y ricos. La suya fue una existencia de aut茅ntica santidad evang茅lica.

2. Como el justo de la Escritura, tambi茅n Lolo viv铆a de la fe. Era un cristiano que meditaba el Evangelio, se nutr铆a de la eucarist铆a, amaba a la Bienaventurada Virgen Mar铆a y era un enamorado de la Iglesia, por la que ten铆a una verdadera pasi贸n y a la que intentaba servir con amor de hijo.
La lectura del evangelio de hoy nos muestra un aspecto ejemplar de Lolo, su convicci贸n de haber sido amado y perdonado por el Se帽or y la necesidad de corresponder a esta caridad con un amor sin l铆mites. Con su vida y con sus escritos, Lolo trata al Se帽or como la mujer del Evangelio, que ba帽贸 los pies del redentor con sus l谩grimas, los sec贸 con sus cabellos, le ungi贸 la cabeza con aceite y aromatiz贸 sus pies con precioso perfume (cf. Lc 7,36-8,3). Son todas expresiones de un amor grande, como contrapartida por la alegr铆a de vivir que se le daba cada d铆a. Lolo am贸 al Se帽or Jes煤s con todas las fuerzas de su alma y poco a poco fue asimilado cada vez m谩s a Cristo crucificado.

El secreto de la santidad de Lolo es revelada por la palabra del ap贸stol Pablo, que, en la segunda lectura dice: "He sido crucificado con Cristo, y no soy yo sino Cristo quien vive en m铆" (Gal 2,19-20).

San Ambrosio lo explica as铆. "Cristo vive en m铆" significa que en m铆 "vive aquel pan vivo, que viene del cielo, vive la sabidur铆a, vive la gracia, vive la justicia, vive la resurrecci贸n" [1]. En Lolo, pues, viv铆a Cristo con toda la riqueza de sus dones espirituales. Como el gran m铆stico que era, Lolo hab铆a muerto al pecado y viv铆a s贸lo de Cristo. Gradualmente Jes煤s hab铆a ocupado un lugar en su alma, en su mente, en su coraz贸n, en su boca: "no soy yo sino Cristo quien vive en m铆". Por esto de su pluma de escritor y periodista sal铆an palabras de vida, de verdad, de justicia, de paz, de mansedumbre.
3. El siervo de Dios naci贸 en Linares el nueve de agosto de 1920. Fue bautizado en la parroquia de Santa Mar铆a con los nombres de Manuel Rom谩n de la Sant铆sima Trinidad, de la Sagrada Familia y de todos los Santos [2]. Un conjunto de nombres benditos, que hablan de para铆so. Cerca del domicilio de nuestro Beato, aproximadamente a cincuenta metros, hab铆a nacido algunos a帽os antes, San Pedro Poveda, fundador de la Instituci贸n Teresiana, y m谩rtir en la persecuci贸n religiosa de 1936. La misma fuente bautismal fue manantial de agua viva para ambos ciudadanos de Linares, ciudad de santos y de m谩rtires.

Lolo era el quinto hijo y despu茅s de 茅l nacieron otros dos hermanos. La infancia fue serena. El ni帽o era de temperamento alegre y gozoso. A los seis a帽os se convirti贸 en hu茅rfano de padre y a los quince de madre. La hermana mayor Mar铆a llev贸 el cuidado de la casa y de la educaci贸n religiosa y humana de sus numerosos hermanos.

Desde peque帽o Lolo form贸 parte de la Acci贸n Cat贸lica, que para 茅l era un noble modo de vivir como cristiano. Durante la persecuci贸n religiosa, en la cual perdi贸 a su hermano Agust铆n, 茅l se preparaba secretamente tambi茅n para dar la vida por Jes煤s y para perdonar a sus perseguidores.

En este luctuoso per铆odo, a 茅l le confi贸 el sacerdote Rafael 脕lvarez Lara, que posteriormente fue obispo, la misi贸n de distribuir clandestinamente la Eucarist铆a a determinados grupos de amigos y familiares. Lolo, como un nuevo Tarsicio, se mov铆a como un 谩ngel invisible entre los sonidos de las sirenas y los estallidos de proyectiles. Alguien, sin embargo, lo denunci贸, junto a dos hermanas, porque era cat贸lico y ten铆a en casa la Eucarist铆a. Permaneci贸 en la c谩rcel tres meses. Con los nudos de las fibras de una escoba se hizo un rosario, que recitaba todos los d铆as con otros detenidos. Terminada la guerra, Lolo reconoci贸 en el barbero, que un d铆a fue a afeitarlo, al delator, pero fingi贸 no reconocerlo y lo perdon贸.

4. Si se libr贸 del martirio de la persecuci贸n, no escap贸 de otro martirio. Los primeros indicios de la enfermedad aparecieron durante el servicio militar. No consigue subir las escaleras y siente fort铆simos dolores en las piernas. Tras numerosas visitas a m茅dicos y hospitales, en abril de 1944, con veinticuatro a帽os, Lolo vuelve definitivamente a Linares. Se siente como un 谩rbol desnudo, que ha perdido sus verdes hojas. Para comprender el tormento f铆sico, 茅l mismo escribe que ten铆a una aguja en cada c茅lula de su cuerpo. Lolo era un dolor viviente.

Pero esta planta desnuda y contorsionada, con sus ra铆ces plantadas cerca de las corrientes de agua (Sal 1,3), retoma la vida y produce flores y frutos. Su habitaci贸n est谩 situada frente a la Iglesia y as铆, cuando hab铆a buen tiempo, se pod铆a incluso seguir la misa y escuchar el sonido de la campanilla: "Mientras trabajo y duermo, Cristo permanece junto a m铆, apenas a unos veinte metros de distancia" [3]. Poco a poco, los pies se encogen, las manos se retuercen, los dedos se paralizan. Su vida se convierte en un Viernes Santo no de desesperaci贸n, sino siempre iluminado por la Pascua de resurrecci贸n.

A quien le pregunta si su enfermedad le pesa, le responde: "Pesa, pero tiene alas ". A un amigo le escribe: "Cuando se sufre quiere decir que viene un 谩ngel de Dios y te marca con una cruz en la frente". Consider贸 su enfermedad con un don. Su padecimiento fue un verdadero martirio de inmovilidad, que dur贸 doscientas mil horas [4]. Y soport贸 todo con profunda fe, desdramatizando siempre su situaci贸n. Sol铆a decir que Dios estaba sentado al borde de su cama y compart铆a su pena.

5. El 4 de octubre de 1962 le lleg贸 la ceguera total. Su sacrificio era ahora completo. Lolo se convierte en el sacramento del dolor, como lo defini贸 un sacerdote, convirtiendo su sufrimiento en acci贸n misionera.

Aunque escuchaba el latido del mundo, ya no ve铆a nada m谩s que a Dios. Y del coraz贸n de Jes煤s 茅l tomaba a manos llenas las indicaciones justas para edificar al pr贸jimo con perlas de sabidur铆a. Pidi贸 y obtuvo del obispo poder tener en su habitaci贸n un altar para la celebraci贸n de la misa. Para 茅l era el signo de su continuo di谩logo con Dios. Por esto titul贸 su libro "Mesa redonda con Dio". De esta escuela de dolor y de fe tom贸 la fuerza para escribir nueve libros y m谩s de trescientos art铆culos, publicados en revistas y peri贸dicos nacionales y locales.

Ofrec铆a sus sufrimientos por los periodistas, para los que escribi贸 una especie de dec谩logo. Releamos alguno de estos mandamientos, de indiscutible actualidad para los actuales profesionales de la comunicaci贸n social:

"Da gracias al 谩ngel que clav贸 en tu frente el lucero de la verdad y lo bru帽e a todas horas";
"Cuando escribas lo has de hacer de rodillas para amar";
"Trabaja el pan de la limpia informaci贸n con la sal del estilo y la levadura de lo eterno";
"脕rbol de Dios, p铆dele que te haga roble, duro e impenetrable al hacha de la adulaci贸n y el soborno";
"Recuerda que no has nacido para prensa de colores. Ni confiter铆a, ni platos fuertes: sirve mejor el buen bocado de la vida limpia y esperanzadora, como es" [5].

Para 茅l, el periodista es como la fuente del pueblo, que brota y apaga la sed d铆a y noche, dando frescura, optimismo, amor, esperanza y siempre una sonrisa. Exhortaba a evitar la prensa de colores, negra, rosa y amarilla, y a usar siempre una palabra clara y limpia, como la luz del sol.
Lolo muri贸 el tres de noviembre de 1971, a los 51 a帽os. Como testamento suyo dejaba una palabra: alegr铆a. 脡l vivi贸 su enfermedad con alegr铆a. Sazonaba sus dolores con la alegr铆a que manaba del coraz贸n de Cristo. Y viv铆a todo ello con naturalidad: "Vivo mi inutilidad como una cosa normal, como es normal ser rubios o tener la vocaci贸n de obrero" [6].

Para delinear su personalidad espiritual, Lolo usa la met谩fora del carnet de identidad: nombre, hombre; apellido, libre, amante e inmortal; residencia provisional, la tierra, de paso hacia la eternidad; profesi贸n, generosidad; fotograf铆a, el coraz贸n; firma, fe y esperanza [7].

Lolo se alimentaba verdaderamente de Cristo. En su programa de vida escribi贸: "Por la ma帽ana desayunar谩s con el buen pan de Dios, y despu茅s, enriquecido por su milagro, distribuir谩s t煤 los panes y los peces de tu coraz贸n"; "Restriega y lava tus ojos en la fe, para ver siempre a Cristo que vive en la persona que es buena, en la mediocre y en el pecador" [8].

6. Queridos fieles, con la beatificaci贸n del Siervo de Dios Manuel Lozano Garrido, el Santo Padre Benedicto XVI nos entrega un ejemplo de santidad, que transforma el dolor en peregrinaci贸n de redenci贸n. El Papa ve en este ejemplar laico espa帽ol un infatigable ap贸stol que acept贸 la par谩lisis y la ceguera con 谩nimo sereno y alegre. Como escritor y periodista 茅l difundi贸 las verdades evang茅licas, sosteniendo la fe de su pr贸jimo con la oraci贸n, con el amor a la Eucarist铆a y con la devoci贸n filial a la Virgen.

Los santos se modelan en el yunque de la inmolaci贸n. El dolor es una llamada a todos para alzar la mirada al cielo, de donde viene nuestro auxilio.
En una sociedad hedonista como la nuestra, que no ve el dolor y no sabe valorarlo, el Beato Lolo nos invita a abrir los ojos y a ver los miles de sufrimientos del nuestro pr贸jimo, a abrir los o铆dos para escuchar los lamentos de los necesitados, grandes y peque帽os, ricos y pobres; a mover nuestras manos para socorrer a los caminantes golpeados y derrotados por la vida; a abrir nuestra boca para aliviar, consolar y perdonar. El sufrimiento y el dolor habitan entre nosotros y a nuestro alrededor, en nuestras familias, en nuestros seres queridos.

Lolo nos invita a dar amor, porque Dios tiene un solo nombre, que es Amor, nada m谩s que Amor.

Am茅n.


NOTAS
1 Ambrosio, Il paradiso terrestre, 15,76.
2 Rafael Higueras 脕lamo - Pedro C谩mara Ruiz, La gioia vissuta, Edizioni San Paolo, Cinisello B. 2006, p. 17.
3 Manuel Lozano Garrido, Dios habla todos los d铆as, p. 25.
4 Rafael Higueras 脕lamo - Pedro C谩mara Ruiz, La gioia vissuta, p. 43.
5 Rafael Higueras 脕lamo - Pedro C谩mara Ruiz, La gioia vissuta, p. 55-57.
6 Manuel Lozano Garrido, Dios habla todos los d铆as, p. 92.
7 Rafael Higueras 脕lamo - Pedro C谩mara Ruiz, La gioia vissuta, p. 102.
8 Rafael Higueras 脕lamo - Pedro C谩mara Ruiz, La gioia vissuta, p. 103.

Ms. 脕ngelo Amato, 14/06/2010