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Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
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Una riqueza arquitect贸nica despilfarrada

Una riqueza arquitect贸nica despilfarrada

Manuel Lozano Garrido
Revista LINARES, n潞 49; julio 1955

LA LEYENDA

La imaginaci贸n popular ha creado sobre las ruinas de C谩stulo cierta leyenda, un tanto apocal铆ptica, a la que el tiempo, fiel aliado, se ha encargado de acrecentar y dar p谩bulo. Si pregunt谩is aun a los lugare帽os, es f谩cil que os sorprenda un relato prolijo del que no est谩 exento lo sobrenatural y cat贸lico.

鈥淪an Armando 鈥搊s dir谩n- vino un d铆a a estas tierras para estimular con la predicaci贸n cristiana a la pureza de costumbres. Su petici贸n de hospitalidad fue entonces denegada, y hasta se lleg贸 a hostilizar el desempe帽o de su misi贸n. Cansado el santo obispo de la ceguera mental de las gentes, desempolv贸 sus sandalias y se alej贸 de estas lindes, no sin antes dar al viento un grito de anatema para la dura cerviz que se negara al amor de Cristo, y aun para sus haciendas y lugar de asiento. No tard贸 en cumplirse la sentencia del predicador. Una serie de hechos calamitosos 鈥揺pidemias, plagas, conmociones s铆smicas- concatenaron su fuerza destructora, no dejando piedra sobre piedra ni la m谩s leve palpitaci贸n humana鈥.

En el pueblo, las propias especulaciones suelen alcanzar un punto de credulidad muy acusado. D. Federico Ram铆rez, a quien hemos tratado de seguir, relata el testimonio de G贸ngora, a qui茅n en una visita que hizo a las ruinas gloriosas, se le ense帽贸 como prueba un mont贸n de piedras menudas en que, seg煤n los campesinos, hab铆a quedado convertido el trigo de entonces por la sentencia del prelado y, -lo m谩s asombroso- ciertos mojones reclinados de superficial aspecto peludo y estructura hueca, a los que se llamaba 鈥渓os hombres de piedra鈥, porque seg煤n la creencia, eran los restos humanos de los 煤ltimos castulonenses transmutados en piedra por la profec铆a del anciano.

Quise averiguar -dice G贸ngora- el fundamento de la tradici贸n. Efectivamente, un gres rojo me hizo ver en ello un fen贸meno natural. La piel de los castulonenses maldecidos era la acci贸n del ox铆geno del aire sobre la pasta exterior del gres鈥.

LA HISTORIA

No es preciso recurrir a la fantas铆a para justificar una decadencia que alcanza a todo lo material. C谩stulo, como tantas vidas y cosas que han tenido un lugar prefijado en el acontecer de los d铆as, no pod铆a eximirse al imperativo categ贸rico de la historia que hoy encumbra para ma帽ana acabar exterminando.

El ocaso de este recinto de privilegios lo inici贸 la invasi贸n vand谩lica del a帽o 409 y lo consumaron un haz de asaltos alevosos que buscaban su justificaci贸n en el precedente y b谩rbaro atentado. La huella de exterminio que marcaba el trasiego de aquel pueblo brutal 鈥揺l v谩ndalo-, por a帽adidura arriano, no pod铆a por menos que ensa帽arse con los p贸rfidos labrados de C谩stulo y con la recia arquitectura de sus almas cristianas. El s谩dico molino del odio pas贸 entonces de punta a punta avasallando capiteles, hendiendo m谩rmoles y quebrando las columnas como espigas ya granadas, para dejar bien patente la semilla de la desolaci贸n. El golpe sangriento del invasor hizo que la poblaci贸n ind铆gena, consumando el 茅xodo, se dispersara hacia lugares seguros de la sierra.

Al estampido de la lucha sigue entonces la oquedad de la muerte, y en C谩stulo no se oye m谩s ruido que el graznar de las aves de rapi帽a o el estr茅pito ocasional de alg煤n muro que se derrumba. Sin la vida, el paisaje cobra entonces el tinte tenebroso de una naturaleza muerta. Y pasan los a帽os.

Una tarde, hasta aquella anarqu铆a de m谩rmoles llega cierta figura en cuya faz cetrina hay dos ojos menudos que inquieren como pu帽ales. Mohamet Aben Cotba tiene delirios de poder铆o y sue帽a, en su interregno de Baeza, con el palacio a tono de un sultanato poderoso. Las 贸rbitas se le dilatan entonces entre aquella org铆a de estatuas decapitadas. Y empieza el trasiego. Al propio tiempo que se elevan los muros de un alc谩zar suntuoso, merma el tesoro de piedra que yace a la vera del Guadalimar, cara al brillo de las noches estelares. Abruma hoy la proporci贸n en que Aben Cotba enriqueci贸 su feudo de Baeza, expoliando la invalidez de C谩stulo. La elevaci贸n, casi en la totalidad, de sus s贸lidas y dilatadas murallas, de las torres y del alc谩zar, es ya un saldo desordenado que, no obstante, hab铆a de acrecentarse m谩s tarde.

Pero no queda todo en la rapi帽a de Mohamet. El mal ejemplo cunde, y hoy es dif铆cil no hallar, en un amplio c铆rculo que tiene a C谩stulo como centro, alguna construcci贸n que est茅 ajena a su patrimonio.

L贸pez Pinto, en su 鈥Historia apolog茅tica de C谩stulo鈥, inserta una interminable lista de edificaciones cimentadas en el mot铆n y el abandono. Citemos algunas, porque es curioso.

Las famosas Casa del P贸pulo y Fuente de los Leones baezanos tienen como materia prima las piedras de C谩stulo. Tambi茅n el colosal patio del Conde de Benavente, despu茅s Seminario y hoy Casa Diocesana de Ejercicios. El castillo de Tobaruela se increment贸 con materiales de all铆 acarreados. Del airoso puente romano de cinco ojos 聽-Puente Quebrada- 聽pr贸ximo a las ruinas, edificado por Nicol谩s Nibonio sobre el Guadalimar, se ha extra铆do l谩pidas e inscripciones (entre ellas la que daba nombre a la plaza m谩s importante de C谩stulo) que corroboran su origen. Enormes masas de granito fueron utilizadas para los dos palacios municipales con que ha contado nuestra ciudad. En Santa Mar铆a y Convento de San Juan de la Penitencia exist铆an huellas id茅nticas, como as铆 mismo, y en cantidad abrumadora, en cortijos 鈥揹e Hidalgo, Valenzuela- y casas de labor enclavadas en el t茅rmino. Se aventura que los dos mojones que limitan la lonja norte de la iglesia arciprestal y el antiguo rollo o signo de jurisdicci贸n que se enclavara en Santa Margarita, proced铆a del despojo castulonense, o en su lugar, de alguna columna miliaria. Caminos, puentes, acequias y muros, hicieron posible su alineaci贸n gracias a estos vestigios romano-cartagineses, sin omitir la estructura interior y hasta externa de casi todas las casas solariegas de Linares, hoy desaparecidas. Para concluir, y con las naturales reservas que observara su recopilador, no podemos por menos que hacer referencia a cierta tradici贸n recogida por el historiador se帽or Ram铆rez. Seg煤n ella, los famosos toros de Guisando, all谩 llevados por el emir Aben-Yusef, el vencedor de Alarcos, no fueron otros sino los que exist铆an con antelaci贸n cerca de C谩stulo donde conmemoraban cierta efem茅rides gloriosa para las armas romanas.

LA ACTUALIDAD

Resumiendo, se puede afirmar que, si ninguna culpabilidad ind铆gena hubo en el saqueo inicial, no as铆 cabe decir del de las 煤ltimas centurias, consumado por la voracidad ego铆sta a la que no se puso el en茅rgico valladar de unas disposiciones autoritarias.

Sin embargo, por muy lamentables, consideramos in煤til insistir sobre unas circunstancias ya archivadas en el r铆gido encasillado de la Historia, si no es para someterlas al tamiz de una posible utilizaci贸n actual.

Antiguamente no se atajaba el uso y abuso particular que se hac铆a del patrimonio arqueol贸gico, pero hoy s铆 cabe salvar el riesgo con el decreto nacido a ra铆z del desm谩n que se cometiera con la Dama de Elche. Si se extremara su aplicaci贸n ahora, cabr铆a salvar lo que a煤n resta de C谩stulo. Claro que, complementariamente, har铆an falta tambi茅n unas excavaciones cient铆ficas sobre el terreno y cierto lugar nuestro de conservaci贸n que impida el excesivo distanciamiento.

Que sepamos, en C谩stulo, hasta ahora, no se ha llevado una exploraci贸n subterr谩nea a tono. Y lo curioso es que, en su mayor parte, el despojo ha sido siempre superficial, lo que aumenta las posibilidades de hoy, ya que no ser铆a dif铆cil interesar a las autoridades ministeriales para que sus hombres de ciencia investigaran. A su vez, el momento es psicol贸gico, por la preocupaci贸n cultural que caracteriza al Ministerio de Educaci贸n.

Respecto al otro punto, va ya siendo hora de que Linares disponga de un local id贸neo que aglutine lo que de valor art铆stico, hist贸rico o documental vamos consiguiendo 煤ltimamente. Sin ir m谩s lejos, esta urgencia se acent煤a ahora en la colecci贸n de lienzos en aumento que aporta nuestra Exposici贸n anual de Bellas Artes de la Feria. En un Museo local de Arte y de Historia, los m谩rmoles de C谩stulo y el cromatismo de la pintura actual se aunar铆an bajo el com煤n denominador de la belleza.

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Lolo, periodista Santo
(Blog de ReligionEnLibertad.com)
Beato Manuel Lozano Garrido, 20/08/2014