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El urbanismo y Linares

Manuel Lozano Garrido
Revista LINARES, nº 43; enero 1955

El Día Mundial del Urbanismo se ha acompañado esta vez de una saludable corriente vulgarizadora, y al hombre de la calle han empezado a serle familiares aspectos hasta hace poco sólo atribuibles a la minoría técnica. Ya se habla comúnmente, por ejemplo, del paisaje como escenografía que realza la belleza del núcleo urbano, o de la función oxigenante de los espacios verdes, la monumentalidad que adorna y la alineación y amplitud descongestiva de las vías ciudadanas. Hasta se hace hincapié en que la órbita del interés por lo urbano se amplía por momentos y sobrepasa la esfera de sociólogos, economistas, sanitarios y juristas.

Esta polarización del interés público era muy necesaria y natural. Lo que precisamente desentonaba era ese absoluto despego por cuestiones que tanto afectan al conjunto que se habita y, por ende, a la evolución de la propia libertad individual. Los accidentes que el ajuste de la agrupación humana ocasiona son puntos a los que forzosamente converge la atención del hombre. Hay en ello una fenomenología natural; la criatura tiende espontáneamente a la sociabilidad; pero la agrupación es un entretejido de vidas cuya fricción se impone evitar legislando preventivamente. A su vez, la sociedad se establece sobre una superficie geográfica que se vincula y subordina al bien colectivo. La evolución de esa entidad común está, pues, directamente afectada por los elementos colaboradores –ley, suelo- que la vida de relación crea, y sus problemas se acentúan a medida que ambos se desarrollan. De aquí que haya sido necesaria la creación de una ciencia importantísima –el urbanismo- cuyo contacto, tarde o temprano, es imposible eludir. Si lo hacemos al principio, la formación de una sociedad amplia se realizará sobre moldes preconcebidos, con la natural ventaja; si a la larga, lo motivará un entorpecimiento de la vida, a veces de características irreparables.

De lo expuesto se deduce que no había por qué extrañar en lo sucesivo que el binomio Linares-Urbanismo se reitere sobre la palestra de la actualidad. El desarrollo de la ciudad ha llegado a un punto que impone la sistematización; el volumen ya próximo a los 60.000 habitantes, a rebasar pronto con el nuevo complejo que creará la industrialización, y por su extensión espacial, hasta ahora retenida por la falta de viviendas, obliga no solo a impedir edificaciones o reformas anárquicas, sino a supeditarlas a un orden que armonice lo necesario y práctico dentro de una alta y conjunta idea de belleza.

Felizmente, Linares tiene un trazado moderno, y al delinear su plan de urbanización probablemente no habría que hacer reformas fundamentales. Pero al par, la ciudad está hoy abierta a un futuro de esperanzas. Es natural que el buen deseo y el afán de colaboración que todos llevamos ilumine a cada instante ideas de concreta aplicación. Precisamente es este aferrarse a lo útil individual lo que puede entorpecer posibilidades más amplias, si carecemos de la necesaria dimensión u horizontes. No es que haya que obstaculizar iniciativas; es que debemos supeditarlas a la más extensa concepción de un plan detallado que apunte ya hacia el año 2.000, cuando mínimo, y regule hacia él las realizaciones de ahora.

Nunca hasta hoy nos detuvimos a pensarlo. Y, sin embargo, no estamos exponiendo innovaciones; toda ciudad que se precie tiene ya su proyecto de urbanización, y hasta las hay, como Sitges, que apenas si rebasan los 8.000 habitantes. Hasta existen comisarías provinciales de urbanismo con la específica misión de elaborarlos.

Todas las admirables sugerencias que para Linares están ahora barajando –línea umbilical de construcciones que enlace a la ciudad con el empalme ferroviario que lleva su nombre, necesidad de un parque para la infancia, reajuste de las estaciones férreas, nuevas zonas de ensanche, aspectos estéticos, etc. –dentro de un detenido estudio técnico trascenderían, ganando en belleza y compacta visualidad.

De aquí que celebraríamos contemplar a fecha inmediata, el Plan de Urbanización para el Gran Linares.

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Lolo, periodista Santo
(Blog de ReligionEnLibertad.com)
Manuel Lozano Garrido, Lolo, 16/01/2014