Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

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Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático de la verdad en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«No hay nada en el Universo que pueda situarse a la altura del coraz贸n humano»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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V铆a Crucis del s.XX

En una ocasi贸n escribe Lozano Garrido refiri茅ndose a SIGNO, que era聽 (y otra vez ahora 'es') el peri贸dico de la Juventud de A.C. espa帽ola: "A m铆 me form贸 m谩s聽"SIGNO" la revista estandarte de los j贸venes, que los c铆rculos de estudio, sin que esto desmerezca de ellos"聽 (Semanario SIGNO n潞 771, 23 octubre 1954).

Con ese gran 'piropo' que lanza Lozano Garrido a aquel semanario SIGNO, comenzamos hoy a publicar una serie de art铆culos que m谩s tarde Lozano Garrido public贸聽 en este peri贸dico.

Hoy comenzamos con uno de los primeros cronol贸gicamente publicados por Lolo. Y su texto puede servirnos de ambientaci贸n para una fecha dentro de unos meses.La declaraci贸n de cientos de m谩rtires de Espa帽a de aquellas fechas. Entre ellos el Obispo Basulto, de Ja茅n, que confirm贸 a Lolo聽 y otros聽 compa帽eros m谩rtires.

Hay que hacer notar otro detalle en la vida de Lolo: Cuando al final de la guerra del 1936-39 se abre una causa general de represalia, la familia Lozano Garrido que hab铆a sufrido el asesinato del hermano mayor, y que padecieron c谩rcel otras 2聽hermanas y 茅l mismo, no denunciaron a nadie. Devolvieron la hoja de acusaciones en blanco; 鈥渄emasiada sangre derramada y odio ha habido鈥, dice el Beato Manuel Lozano.

聽Pero no por ello hay que negar los hechos reales y verdaderos. En aquella lucha fratricida muchos cayeron por sus ideales religiosos. El mismo Lozano Garrido fue encarcelado por 'repartir clandestinamente la Eucarist铆a'. Y a todos esos que murieron por la fe, no por otra raz贸n,聽se les podr铆a declarar como m谩rtires. En esos sentimientos de martirio que no quitan el dolor, pero en el que triunfa el amor a los enemigos, escribe Lozano Garrido este art铆culo: V铆a crucis del siglo XX.

Rafael Higueras 脕lamo
(Postulador de la causa de Canonizaci贸n de Lolo)

V铆a crucis del siglo XX 1

Manuel Lozano Garrido
Semanario Signo, 21 de abril de 1951

Si Don Emilio Bell贸n dif铆cilmente podr谩 olvidar aquel v铆a crucis penitencial que en 1931 recorriera las calles de Linares, los actuales j贸venes de su Centro siempre recordar谩n con emoci贸n este otro que el Martes Santo de 1951, bajo el brillo enlutado de las estrellas, parti贸 de la cripta de los m谩rtires y, recorriendo sus mismos caminos dolorosos, les hizo sentir el escalofr铆o de lo sublime. Entre uno y otro, veinte a帽os, y el milagro, hecho primavera espiritual, de un ideal de palmas y cruces entrelazadas, que se transmite fragante hasta la actual generaci贸n. Porque fue poco m谩s de un a帽o antes de la primera fecha cuando el Centro de Linares, a煤n en su cuna, recibi贸 la t贸nica martirial que hab铆a de ser su acuciante norma de conducta. El d铆a de su constituci贸n oficial -1掳 de enero de 1930- Dios puso en labios de un sacerdote estas palabras, que luego tendr铆an el terrible refrendo de su sangre: "Vuestro apostolado ser谩 fecundo cuando teng谩is un m谩rtir". Y desde aquel instante m谩s de un joven arrull贸 el sue帽o de dar la vida por Cristo.

Pasaron los a帽os. Bajo las losas fr铆as del presbiterio parroquial, hoy una inscripci贸n da testimonio de una consumaci贸n por la que nuestros j贸venes pueden cantar alegres ante el horizonte oscuro del porvenir: "Manuel Molina Estepa, Consiliario. Antonio Cobo Mu帽oz, Presidente Fundador..., bebieron el c谩liz del聽 Se帽or". Debajo, palmas; y muy cerca la presencia real de Jes煤s en el sagrario鈥Tal y como fueron sus vidas: inmolaci贸n y eucarist铆a. Y como tambi茅n fueron sus muertes: paralelos y sangrantes G贸lgotas que junto al sagrario empezaron a desfilar, y que cabe el sagrario recitan hoy la s煤plica por la mies de su sementera. Por esto y por ellos, la juventud de hoy canta ante el porvenir...

Todos los actos de la vida parroquial se inician ante la presencia yacente de estos m谩rtires. Y cada ceremonia pone聽al descubierto, junto a una nueva faceta del recuerdo, el clamor de una nueva lecci贸n. 驴Cu谩l ha sido la de hoy?

*聽聽聽聽聽聽聽聽聽 *聽聽聽聽聽聽聽聽聽 *

Pasaba ya la median铆a del mes de julio de 1936 cuando, una tarde incierta y caliginosa; un hombre, postrado de rodillas ante el sagrario, implor贸 -del que es Vida- la fortaleza y vitalidad de su apostolado. Era Antonio Cobo Mu帽oz, un joven que con Jes煤s terminaba en esos d铆as de hacer madura realidad un sue帽o de muchos a帽os. Para 茅l estaba ya en el pasado aquel d铆a en el que se presentara a don Emilio con el deseo y el ofrecimiento de ganar para Cristo a todos los j贸venes de su pueblo. Entonces, edad, fortuna y carrera le sonre铆an; era modelo de empresarios y la cabeza de un hogar feliz. Pero 驴qu茅 importaba todo esto, aunque alentara al servicio de Cristo, si a煤n hab铆a j贸venes que no le conoc铆an y, por tanto, no le amaban? Los "sensatos" de su 茅poca calificaron de quimera el tratar de hurgar en aquel c煤mulo de indiferencia; pero Antonio, que entend铆a de minas y sab铆a que a aquel fil贸n de juventud se聽 pod铆a llegar con el buen ejemplo聽 explotarlo con la ayuda de Dios, se hizo donaci贸n y entrega absoluta para la tarea. Y no s贸lo personal: 茅l ten铆a una esposa que comprend铆a y era el espolique m谩s firme de sus ilusiones. As铆 se explicaba que a veces el mobiliario de su hogar "se mudara" al Centro incipiente y que el dinero -acciones para el cielo- se prodigara sin tasa. 隆Todo era un medio hac铆a la consecuci贸n del ideal!

Por eso, aunque aquella tarde de julio pod铆a ya ofrecer al Se帽or un pu帽ado de dirigentes, montones de j贸venes agrupados en decurias, un aspirantado que con las anteriores fue el modelo y germen del resto de Espa帽a, e incluso una amplia acci贸n social, Antonio ten铆a el coraz贸n clavado por la irredenci贸n de los que a煤n no conoc铆an a Dios. Y el Se帽or adivin贸 y acept贸 un deseo latente en su alma: ganarlos por el holocausto de su vida.

*聽聽聽聽聽聽聽聽聽 *聽聽聽聽聽聽聽聽聽 *

Una turba enloquecida irrumpi贸 en el templo y,聽 no se detuvo hasta llegar a 茅l, que segu铆a en actitud de arrodillado. En la tremenda hora de su Getseman铆 se irgui贸 y con el rosario entre las manos sali贸 al encuentro de los perseguidores. Todo su af谩n era el de alejar a Jes煤s de todo peligro de profanaci贸n. Prevenido por el clamor de los asaltantes, acudi贸 el p谩rroco-consiliario, y sobre los dos se desat贸 el odio ciego de aquellas gentes.

Yo recuerdo que cuando les conoc铆, si Antonio Cobo me atrajo por su humildad y valent铆a, don Manuel Molina me cautiv贸 por su callada paciencia. Y as铆聽 precisamente iban aquel d铆a por las calles c茅ntricas de Linares 鈥搇a mismas del v铆a crucis de hoy-: Antonio, delante, abriendo marcha; despu茅s, don Manuel, con su gesto de bondad, llevando esta vez, por la vistosidad de sus ropas talares, la parte m谩s principal de los golpes del populacho. As铆 en unas escenas imposibles de describir por lo horripilante del sufrimiento, llegaron al lugar fijado y que hab铆a de ser la divergencia de sus caminos. En don Manuel volvieron a repetirse los momentos siguientes a la flagelaci贸n de Jes煤s. Sentado en un banquillo, el "adivina qui茅n te dio" se hizo carne de veinte siglos. "Cuando despu茅s le volv铆 a ver 鈥揹ec铆a un testigo- era un "Ecce-Homo"; ten铆a la cara completamente desfigurada por los golpes-". De su muerte, m谩s que cuanto se pueda escribir, la definen sus 煤ltimas frases al grupo de ejecuci贸n: "Dios mi贸, perd贸nalos, que no saben lo que se hacen.". "M谩s me merezco". "Les besar铆a las manos a todos los que creen hacerme da帽o".

Antonio a煤n tuvo ocasi贸n de sembrar y edificar a sus compa帽eros de prisi贸n. Despu茅s perdonar铆a a sus asesinos, a los que, tras de la muerte, les alcanzar铆a la gracia de la conversi贸n. Y en el supremo tr谩nsito, aquel ser que no hab铆a nacido sino para amar, abri贸 los brazos y estrech贸 contra su coraz贸n a su hermano Javier聽 -otra ofrenda martirial-,聽 con la fuerza y la emoci贸n de quien se aleja de su propia聽 obra聽 y, en un "En el cielo nos veremos" deja un tesoro de eternidad. De 茅l dir铆a despu茅s el padre Garc铆a Alonso: 聽"Con pocos seglares 聽he tropezado en mi vida del temple de aquella alma. La Acci贸n Cat贸lica Espa帽ola pude mirarlo como una de sus glorias m谩s puras".聽

Si el azar no existe y "las cosas destinadas a cada uno llegan en el momento m谩s oportuno para darnos una ense帽anza", no cabe duda que Dios amonton贸 en esa noche del Martes Santo todas las circunstancias precisas para mostrar a los j贸venes de hoy que su apostolado es fecundo, porque cuenta con intercesores. 驴Qu茅 importa, pues, que los hombres sangren por el contacto de la cruz, que los pies enrojezcan al roce del asfalto y que el esp铆ritu lleve las tra铆llas de la humillaci贸n, cuando las cruces son de Cristo, los pies caminan por la misma calle dolorosa de los sembradores y el alma limpia lleva el aguij贸n dorado de unos nombres orlados con letras que hablan de c谩lices y de 鈥減ossumus鈥?

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[1] Art铆culo premiado en el Semanario 鈥淪igno鈥. Parece ser que 茅ste es el primer premio obtenido por M. Lozano Garrido. Se reprodujo en Cruzada, septiembre 1951.
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Lolo, periodista Santo
(Blog de ReligionEnLibertad.com)
Beato Manuel Lozano Garrido, 01/04/2015