Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el beato Manuel Lozano, en amigosdelolo.com, en InfoCatólica y otros medios. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es el beato Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios, la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro ”Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Serie frases que bien valen la pena – La realidad es cómo somos nosotros

“Morir es seguro y difícil, pero lo esencial es que Tú has muerto también, y eras el amor, la impecabilidad y la esperanza.” (Beato Lolo, de su libro Dios habla todos los días)

En realidad, Manuel Lozano Garrido no dice nada que se pueda decir que es del otro mundo ni ha descubierto planeta alguno. Y es que dice, sencillamente, que la muerte la tenemos asegurada. Pero también dice que es difícil.

Esto es verdad. Primero que, para nuestra desgracia dado que, a lo mejor, así no estaba previsto por Dios (por lo menos no así, de la forma en la que morimos), la muerte, la nuestra es como es. Y si nuestros Primeros Padres no hubieran hecho lo que hicieron es cierto y verdad que nuestro adiós al mundo podría haber sido como el que fue y que celebramos hace muy poco, el 15 de agosto, la Asunción de la Virgen María. Sí, podríamos haber subido al Cielo en cuerpo y alma si no hubiera entrado la muerte y el pecado en el mundo con el pecado de Adán y Eva que es de lo que Dios privó, precisamente, a nuestra Madre.

Bueno, de todas formas, esto no es más que una idea del que esto escribe pero es que sería la mar de maravilloso que eso pudiera haber pasado. Pero, de todas formas, ante eso no podemos hacer nada porque las cosas son como son y, por eso, Lolo asegura que, en efecto la muerte es segura…

Pero también dice Lolo que la muerte es difícil. Y lo es según sea el listón que nos tengamos puesto en cuanto a la fe se refiere. Es decir, si estamos, en el fondo, alejados de Dios, es cierto y verdad que la muerte ha de ser algo muy difícil pues no se confiará en que haya nada después de la misma. Pero si tenemos una fe recia y a prueba de toda mundanidad y tentación de Satanás, es más que posible que creamos y estemos seguros en que después de nuestra muerte nos espera un mundo mejor.

Sin embargo, muy bien dice el Beato de Linares (Jaén, España) que en esto hay algo que es más importante y que es, por eso mismo, “esencial”.

Apunta lo que dice de Jesucristo a cómo somos nosotros.

Esto lo decimos porque dice Lolo del Hijo de Dios que sí, que el hijo de María murió como lo hace cualquier persona pero, como es bien sabido, Jesucristo no era cualquier persona. Y no nos referimos a que era Dios hecho hombre, que también, sino que apunta Manuel Lozano Garrido a ciertas características humanas y espirituales que adornan al Hijo de Dios o que, para ser más certeros, adornaban cuando vino al mundo por primera vez.

Dice Lolo que Jesucristo era el amor, la impecabilidad y la esperanza.

Como suele ser habitual en lo que escribe Manuel acierta de pleno en lo que escribe y nos muestra la perfecta comprensión que tenía, aquí también, del Hijo de Dios.

Que Cristo era el Amor, así con mayúscula, es cierto del todo pues así lo demostró muchas y más veces. Nada que objetar sino afirmar, con Lolo, una verdad tan clara y grande como ésa.

Que Cristo estaba agraciado de impecabilidad es algo que tenemos por fe y que, además, no puede ser de otra manera: ni tenía defecto alguno ni pecado tampoco. Y por eso se suele decir que era en todo igual a nosotros menos en el pecado…

Que Cristo era el ejemplo más profundo de lo que es la esperanza lo dejó bien claro a lo largo de su vida pública donde siempre manifestó su corazón el bien que era el porvenir de la humanidad que en Él creyese.

¿Y nosotros, cómo somos?

En cuanto al amor… en fin… no tenemos más que mirar nuestras acciones y omisiones…

En cuanto al pecado… en fin… no tenemos más que mirar nuestro corazón…

En cuanto a la esperanza… en fin… no tenemos más que darnos cuenta de cuántas veces nos desesperamos…

Nos quiere decir Lolo que como Cristo ha muerto y siendo cómo era… vamos… que no deberíamos quejarnos tanto de nuestra muerte. Ahora bien, tampoco es como para mirar para otro lado ante lo que tiene que pasar… Y eso lo decimos por la necesaria preparación (toda una vida antes de la muerte) ante el adiós de este mundo y, Dios quiera y nosotros también, la bienvenida al otro… ¡Sí!, el mejor y más duradero.

Lolo, sobre esto o, mejor, en esto, triunfó a la perfección.

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Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor» (33)

¿El Dios de la noche, la enfermedad y la agonía? El Dios de las mañanas con sol, el desvelo paternal y la dicha eterna. ”

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