Por una vida abnegada,
cuidando de un hombre bueno
te acogió Dios en su seno.

Obediente a su llamada
y al ser por Lolo esperada,
ya que fuiste su consuelo,
se vio cumplido tu anhelo…
de unirte en eterno lazo,
fundiéndote en un abrazo,
con él al llegar al cielo.

Texto de Antonio García

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