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El Beato Lolo nos presenta una de las encuestas que hace al respecto de la fe y, en concreto, sobre la posibilidad de que Cristo estuviera aquí, en persona, digamos que por segunda vez.

Lolo no hace preguntas muy difíciles de contestar sino que busca la respuesta de cada cual según su pensamiento y, también, según lo que cada cual hace en su vida ordinaria. Por eso pregunta a un abogado, a una religiosa, a un ama de casa, etc.

De las respuestas que nos dan los entrevistados hay una que es común a todos los que responden. Y es que todos están de acuerdo en que Jesucristo insistiría en algo que es, por decirlo así, su santo y seña: el amor. Y, claro, seguro que nadie se equivoca en eso.

 

 

Publicado en “Cruzada”, en diciembre de 1955.

 

Si Cristo naciera hoy…

Cristo, es verdad, nace todos los días. Desde la Cruz del Sur a la Siberia no hay coordenada, ni minuto, en que no se haga exacto su natalicio en una misa. Más que venir cada día, Cristo, con su carne y su sangre en los sagrarios, tiene una permanente natividad de veinte siglos. Si aun andamos entre la vida y la muerte, si no se dio todavía el “hombre nuevo” necesario, es porque voluntariamente trabamos nuestros pies en ese paso de comer su carne para hallar la Vida. Y es que, en el fondo, tenemos bien hipotecada la fe. “Si no viereis milagros y prodigios, no creeréis”.

Para que todos le veamos, y le vean, nos hemos permitido la pirueta, el minúsculo prodigio de actualizar su figura visible en una encuesta por la que desfilan nueve personas de distintas ocupaciones. Hay en ellas, no obstante, un punto común: Todos se han dado al interrogatorio con un interés y una pasión impresionantes. El lector podrá o no estar de acuerdo con algunas apreciaciones. En todo caso que ellas le sirvan como punto de arranque para una nueva meditación.

SI CRISTO NACIERA HOY

1º ¿Qué cree que haría con preferencia en nuestro tiempo?
2º ¿Sobre qué precepto insistiría ahora como más necesario?
3º ¿Tendría más cosas que aplaudir, o que condenar?
4º ¿Cómo reaccionaría el mundo a su presencia?

En los versos del P. Bertrán ya nace

Poeta profesor y conferenciante. Humilde. De lo que valen sus versos, he aquí un índice: Pemán le incluye como valor acusado en la “Summa poética”. Tiene un montón de libros, pero lo bueno ahora es su preferencia por la Navidad. Cantándola, su pluma revolotea, alta, como uno más de sus ángeles músicos. Nos respondió así:

1º Difícil contestación. Pero no creo que tuviera que rectificar la conducta de la primera vez. Enseñaría con el ejemplo y con la palabra. ¿Tal vez más insistencia en nuestro común origen , en nuestra filiación divina, por tanto, en acentuar nuestra fraternidad humana?
2º Casi dicho ya, en la caridad de unos con otros.
3º El mal es chillón y se muestra; el bien, por serlo, y por lección evangélica, se oculta. Pero hay mucho escondido.
4º Con generosidad y con egoísmo, las dos eternas actitudes, pero tal vez con menos indiferencia.
Cáritas al habla.

Fernando Gaitán, el hombre, es aficionado a la prestidigitación.

Para verle en lo suyo, dadle unas cartas y hasta un sombrero de copa. Ahora que, su gran jugada, esa en la que va la vida del artista –los pobres- la hace Fernando al frente de la “Cáritas”. Para ellos va y viene y esponja la mantequilla como si se tratara de un paquete de algodón. Claro que Cristo fue también un prestidigitador… pero sin truco.

1º Dedicarse a formarnos. Sólo a la falta de formación se puede achacar la indiferencia y hasta las contradicciones que caracterizan nuestros actos.
2º En el del amor, que es caridad. Nuestro “yo” egoísta nos ha hecho olvidar el “amaos los unos a los otros como Yo os he amado”. En la Caridad está la fuente de todas las virtudes y ya es hora de que resplandezca la Justicia, virtud esencialísima, hoy pisoteada y escarnecida.
3º Hay muchas más cosas que aplaudir que condenar, aunque nuestro medio ambiente, con su materialismo, nos impida ver los triunfos de Dios y de su Iglesia.
4º Estamos tan necesitados de la Justicia, que sólo los soberbios se pondrían frente a Él. Todos, a pesar de nuestras ingratitudes, le guardamos un lugar predilecto.

El nuevo “fichaje” de CRUZADA

Antonio Navarrete no es de Linares, pero aquí dejó “recuerdos” de estudiante. Que lo digan, si no, sus compañeros, a los que hacía pasar guardapolvos por gabardinas. Ahora, claro, ya es formal y sigue con sus buenos versos y cuentos que le publican revistas como “Cuadernos hispanoamericanos”. CRUZADA le ha fichado ya desde este número.

1º Jesús, en nuestro tiempo, haría igual que en aquel otro en que nació: predicar su divina doctrina. Quizás, en vez de hablar a las masas a la orilla de un lago, lo hiciera en el suburbio, en una fábrica siderúrgica o en un Instituto Laboral. Haría, sencillamente, lo que hoy hace la Iglesia por Él fundada: romper a cincel la sordera de las masas, endurecidas por la técnica.
2º En el amor al prójimo. Las más bellas y completas consecuencias de este precepto deberán ser todas las modernas legislaciones sociales; porque el amor ha de saltar del corazón a las instituciones jurídicas.
3º Tendría más cosas que condenar, porque Cristo no iba a encarnarse para aplaudirnos. Vendría a enseñar; y el enseñar implica desterrar defectos y sistemas anteriores.
4º Como reaccionó entonces. El contacto con Cristo, a pesar de la civilización, siempre deja a los hombres en carne viva; y nosotros no somos ni más ni menos hombres que aquellos de Galilea. Quedaríamos electrizados, abiertos de par en par, como Simón el pescador, como los paralíticos del Evangelio, como la Samaritana.

La monjita que le acuna a diario.

La Madre Nieves es la Superiora de esas religiosas que, cuando enferma la mujer de un obrero, le hacen todos los menesteres para que él no falte al trabajo. Son ya popularísimas. Para ellas, Cristo nace todos los días.

1º Continuaría siendo el humilde obrero que ganara su pan con el sudor y la fatiga.
2º Sobre el del amor. El mundo se desmorona por su ausencia.
3º Dada nuestra condición humana, tendría más cosas que condenar, pero también aplaudiría tantas generosas voluntades como se levantan a favor de “un mundo mejor” bajo todos los cielos.
4º ¡Lo mismo que ayer!… Muchos se prendarían de Él; otros, inconscientes, pasarían al margen sin ver nada; otros, cegados por las pasiones, buscarían derrotarle.

Uno que no calla

“A medida del santo, son las medallas”. El doble gigante, físico y espiritual que es Juan Calles, el “hombre fuerte” de nuestras bodas de plata, necesitaría un “extra” del periódico para el que el “dice” no da permiso. En pago, él contestó destapándose.

1º Hoy, como entonces, buscaría a los desgraciados, a los pobres, a los perseguidos, para consolarles y mostrarles el Cielo.
2º El del amor. La paz entre los hombres de buena voluntad. La concordia entre familias y pueblos. En una palabra: en la misma Caridad Cristiana que nos hace hijos de Dios.
3º Supuesta una segunda venida de Cristo, esta Humanidad tendría más culpa. Hay menos justificación porque poseemos la inmensa enseñanza de la Iglesia que Él fundó y nos condenaría más duramente que a los escribas y fariseos. Pocos aplausos tendría para esta generación que corre tras el placer y la moda, a sabiendas de que le está crucificando.
4º No seríamos capaces de abandonarlo todo para oírle. No se pueden “dejar” nuestros negocios de 1955-56, tan delicados y complejos que no nos permiten ni hacer Ejercicios una semana cada año. Tal vez, si hablaba por la radio, diríamos: “¡qué lástima que la gente no se dé cuenta de esta doctrina tan hermosa!”. Si leyésemos algún trabajo suyo en la prensa, lo calificaríamos de “muy bueno”. En una palabra: se le escucharía, como se escucha a su Vicario, el Papa: cómodamente y “sin dejar las redes”. También habría excepciones, y le seguirían los Myzhenti y Stepinac.

Una casada también opina.

Encarnación Pulpillo de Moreno, maestra, esposa de abogado y hermana de médico, forma con ellos una trinca feliz. Es mujer de hogar, inteligente y apostólica, con preferente acción sobre las muchachas obreras.

1º Volvería, sencillamente, a predicar su evangelio con ejemplos de actualidad.
2º Antes y ahora, como más necesario, la Caridad.
3º Los defectos y virtudes del corazón humano serían condenados o aplaudidos por Cristo al igual que entonces. Si referimos la pregunta a cosas universales, a pecados o méritos de la Humanidad, aplaudiría el movimiento social que está permitiendo la igualdad de clases y razas, si bien es cierto que la iniciativa partió de Él.
4º Exactamente como reaccionó en Palestina: considerando la mayoría de la Humanidad loco a Cristo y de imposible cumplimiento su doctrina.

Soler, el incondicional.

Cuando Pepe Soler fue “quinto” se hizo una encuesta entre los peques sobre el problema más acuciante. Un chaval contestó: “La marcha de Soler a la mili”. De esto ya hace, y después fue Presidente. Ahora sigue en la brecha y … ¡a mandar, amigos!

1º Celar la pisoteada inocencia de los niños, el pudor de la juventud, la santidad del matrimonio. Actualizarnos el dolor de la Iglesia del Silencio.
2º Sobre el mayor de todos: la Caridad. Si todas las virtudes son nada sin la caridad, ¿qué no será cuando hasta ahora faltaron la Fe, la Esperanza, la Justicia, la Fortaleza, la Templanza…?
3º Para ambas cosas tendría que ser extremo. Canonizaría a infinitas criaturas buenas de hatillo, levita, dedal o ventanilla. Habría de restallarle el látigo frente a los sepulcros blanqueados de “la Iglesia a un lado y el negocio a otro”, los anticoncepcionistas, los del tremendismo y la crudeza comercial en el cine, la novela y las tablas…
4º Está naciendo ya. Le traen de la mano el Papa y el laborioso quehacer del mundo mejor. Se han cuarteado ya Capitalismo, Liberalismo, Comunismo y tantos sistemas que se le oponían, y todo es una ansiosa expectación suya. Aun el dolor actual del mundo es como un gigantesco clamor de alumbramiento. Para Él están listos ya pesebres en los corazones que sufren. Hay también quien afila la lanza con el borde de sus monedas injustas.

El abogado que se hizo obrero.

Sólo por Cristo, porque le veía a Él en los obreros, Ramón Vallés dejó un día su bufete de Barcelona para irse a los martillos, en lo hondo de nuestras minas. De él diríamos muchas cosas si no nos lo vedara una promesa. ¡Qué se va a hacer! Aunque, claro, a los trabajadores es difícil hacerles callar.

1º Exactamente lo que hizo en el suyo.
2º En el del amor.
3º Me remito a las palabras del Papa: “estamos frente a un negro crepúsculo, pero con sólida fe en una nueva primavera para la Iglesia”.
4º Cristo está, hoy, entre nosotros. Con una visión real y buena voluntad, todos podemos ver cuál es la reacción.

Santamaría, el periodista

Hay nombres que no necesitan de entradillas. Menos aún aquí para Antonio Santamaría. El lector no asiduo tiene ahí esa sección. “Por el mismo sendero”, que hoy inicia. Ha dirigido “Mensaje” y colabora en “Jaén” y “Enfermos Misioneros”. Gusta de los temas juveniles. Buen punto final el suyo.

1º No le dejaríamos hacer. Hay demasiados Judas entre nuestros cristianos para dejarle vivo por mucho tiempo.
2º Dios es caridad; y Cristo es Dios. La Caridad es la vida misma de Cristo ¿Quién de nosotros tiene caridad evangélica? Cristo insistiría sobre la caridad, el amor.
3º Cristo vendría de incógnito, como en Belén. No nos daría tiempo a colocar macetas, colgaduras, o limpiar nuestras iglesias y deslumbrarlo con comuniones generales y concentraciones con altavoces, vivas y lágrimas. Y entonces vería nuestro odio, nuestra impureza, nuestra frivolidad.
4º Cristo está en nuestros pobres y necesitados. En nuestros sagrarios y nuestros sacerdotes. La gente no reacciona, por falta de fe. Un Cristo recibido sin fe, no nos haría reaccionar.

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