PONTIFICIA UNIÓN MISIONAL | ENFERMOS MISIONEROS
por Carmen Paniagua, UEM

Manuel Lozano Garrido (1920-1971), conocido como «Lolo», fue beatificado el 12 de junio de 2010 en su Linares natal, Jaén, y su festividad se celebra el 3 de noviembre.

Fue un joven de Acción Católica, periodista, comunicador de alegría desde su enfermedad -muchos años de parálisis y, luego, ceguera-. Ejemplo de santidad al que mirar en nuestro camino de vida cristiana, de hoy y para el hombre de hoy, su perfil eucarístico, mariano, de discípulo misionero, hijo fiel de la Iglesia.

En mayo de 1958, en su peregrinación a Lourdes, la Santísima Virgen le hizo un gran regalo. Hay que poner el dolor y el sufrimiento al servicio de los demás, y hacerlo a través de la oración:

«¡No puede existir un dolor inútil!».

Este viaje supuso para él un verdadero descubrimiento espiritual. Cuando se dio cuenta de la situación en la que se encontraban otras personas, empezó a creer que lo suyo «no era para tanto». Aquello le impactó de tal forma que llegó a pensar que había pasado una noche oscura, y le marcó en cuanto a saber soportar sus intensos sufrimientos.

El papa Francisco nos propone: «Yo soy una misión en esta tierra» (Evangelii Gaudium 273). Lo sorprendente, en el caso de Lolo, es que la suya, a priori, parecía una «misión imposible»; pero, como dijo Benedicto XVI con motivo de su beatificación, «propagó las verdades evangélicas» y «supo irradiar el amor a Dios».

El sufrimiento, desde su medio metro de sillón de ruedas, actuaba como el mejor agente evangelizador. Lolo tiene confianza en Dios

«Cristo está en todo el que sufre. Y está no solo para compartir, elevar y  suavizar los sufrimientos, sino para asociarlos a los suyos, para atribuirles la misma virtud de redención que la Cruz, su Cruz, tuvo para el mundo».

«Y si no vemos a Cristo, delante de nosotros, cuando sufrimos, es porque está a nuestro lado llorando también con nosotros».

Como consecuencia nace su colaboración con grupos de enfermos que ofrecen su vida, como una vocación, a la misión de la Iglesia y a sus misioneros. «Tres letras de luz»; así define Lolo la sigla UEM, Unión de Enfermos Misioneros. ¿Por qué ser solo enfermo si puedes ser enfermo misionero?

Lolo estuvo muy vinculado a esta Unión de 1959 a 1971, y escribió más de 40 artículos en las publicaciones de OMP, constituyendo una excepcional encarnación del espíritu de la UEM y de su revista, hoy tríptico.

El beato Lolo siente y ama la misión de la Iglesia. «Es sobre todo una vinculación «vital», de hombre enfermo que, al sentir la pasión por la Iglesia, ve el torrente de fuerza que puede ser el dolor ofrecido por la misión» (Mons. Del Hoyo).

Hay esperanza en la misión del enfermo: pese a sus circunstancias, también puede plantar en el mundo la semilla del amor, ensanchando así el corazón y llegando donde los pies no pueden llegar.

Como escribió a su muerte, J. L. Martín Descalzo:

«Creer y ser cristiano no eran para él un adjetivo secundario. Eran como una profesión: se dedicaba a ser cristiano. Se dedicaba a creer. Y lógicamente estaba alegre«. Porque, para Lolo, la Alegría era una Persona, era Cristo.

Cuadro ‘La alegría vivida’, en honor a la vida y obra del beato Manuel Lozano Garrido ‘Lolo’, pintado por Ana Isabel Mercado, se encuentra en la parroquia San Félix de Valois, en Jaén capital. Fotografía: Deme Martínez.

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