Buenos días,

Hace unos días me dejaron un libro para leer titulado «Mesa redonda con Dios«, me puse a leerlo y la verdad es que me encantó, no sé mucho de su autor pero comentándolo con una amiga me informó de una página donde había mucha información (www.amigosdelolo.com). Poco a poco me la iré viendo para poder conocerle un poquito.

En esa página he visto este correo y me he decidido a escribir para compartir una carta que le he escrito a Lolo (aunque no la pueda leer) cuando empecé a leer su libro.

 

Querido Lolo: ✍️

Me adentraba hoy de lleno en las páginas de tu libro, en concreto me leía el apartado titulado «navegación de altura (para las horas de luz)».

Curioso título pues me imagino que navegando por las alturas estarás tú ahora.

¿Sabes? Según leía tus artículos me hacías pensar en la luna. 🌚

Me fijaba en ella anoche mientras paseaba a orillas del mar.

Difícil no clavar los ojos en ella. Estaba preciosa, redonda, toda luminosa.

Una vez más me sorprendía pensar que, en realidad, toda esa luz que reflejaba no era suya.🌞

Ahora, es en tus palabras donde se queda fija mi mirada mientras me pregunto quién hay tras ellas.🤔

¿Quién fue Lolo? Ya me perdonarás pero poco sé de ti.

Al hacerlo, al preguntarme por ti, de inmediato pienso en el Señor, y es que me causas el mismo efecto que la luna.

La veo y no la veo pues en realidad veo la luz del Sol.

Con tus palabras pasa lo mismo, te veo y no te veo pues siento reflejadas en ellas la luz del Señor.

Pensar en ello me causa una cierta sensación de vértigo y un profundo respeto hacia tu persona.

Quizás pasa con tus páginas como con la zarza de Moisés 🔥

Se acerca uno a ellas con curiosidad, intentando descubrir de dónde sale tanta luz y de repente descubres que tras ese fuego quien está es el Señor y te quedas perplejo.

Dices que un hombre es criatura predestinada a la claridad y desde luego tú lo eres. Predestinado has sido para ser luz. A mí me ha llegado un rayito de ella y te lo agradezco.

Gracias Lolo 🙂

Maite

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