El templo parroquial de Santa María la Mayor acogió ayer, a las doce y media de la mañana, la afectuosa despedida que los linarenses relizaron a Lucy Lozano Garrido. La hermana de “Lolo” fue “las manos y los pies” del beato en el tiempo que duró su enfermedad.

Escrito por Mariela Soriano

Estuvo al lado de Manuel Lozano Garrido, conocido como “Lolo”, desde el principio y se convirtió en sus pies y en sus manos durante los años que se prolongó su enfermedad. Lucy era la que se encargaba de prestarle todos los cuidados que precisaba, que eran muchos, en colaboración con su médico personal, ya también fallecido, Juan Pérez Martínez.

“La grandeza de Lucy no estaba en ser sólo la hermana de Lolo, sino en cómo fue la hermana de Lolo”

, explica el postulador de la causa de beatificación de Manuel Lozano Garrido, Rafael Higueras. Considera que la mejor descripción de sus cualidades la realizó el propio Lolo en su obra “Las estrellas se ven de noche”, entre las páginas 194 y 196.

También colaboraba dentro de lo posible en la redacción de los trabajos periodísticos que el beato realizaba, tanto para las revistas que dirigía como para otros medios, “codo con codo” con su secretaria. En todo momento, Lucy estaba pendiente de su hermano y llegó a renunciar, incluso, a cualquier ocio. Se dedicó por entero a su atención, ya que por la enfermedad que padecía, poco a poco, iba dejando imposibilitado al periodista, hasta el punto de que terminó en una silla de ruedas y sin movilidad. Una dedicación total hasta el fallecimiento del escritor.

“Normalmente se dice que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer. Y eso le pasó a Lolo. Es como si llevaran vidas paralelas. Pero, sin embargo, no es la sombra de Manuel Lozano y tiene su propia vida”, manifiesta Rafael Higueras.

De esta forma, concreta, demuestra sus capacidades de esposa al igual que antes hizo lo propio con las de hermana y amiga. Así, posteriormente se casó con el también periodista y escritor catalán Enrique Pascual Ortiz, que se afincó en Linares, tras su paso como director de Radio Tánger. Aquí ejerció su marido labores periodísticas como corresponsal en varios medios de comunicación hasta que fundaron los dos una administración de loterías que mantuvo Lucy en la calle Riscos hasta su jubilación. Una persona muy querida en la ciudad, como quedó ayer de manifiesto durante su despedida en Santa María la Mayor. A pesar de que su parroquia era otra, la ciudad quiso que estuviera, en la última despedida, junto a “Lolo”.

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