Queridos amigos de Lolo,
preparando el Pentecostés, este año hemos pensado compartir, con el pueblo filipino, la riqueza de la herencia de los santos que más nos han acompañado este tiempo. Queríamos acercarles la vida de los santos como testigos vivos de la vida nueva en el Espíritu.

En una de las capillas la de la Santa Cruz instalamos las reliquias de nuestro querido Lolo, deseando que en estas tierras pueda hacer algún milagrito que ayude a su pronta canonización.

Nos acordamos mucho de todos, pedimos por todos y nos encomendamos a sus oraciones.
Un abrazo muy fuerte, Dario

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