El 2 de noviembre de 2011, UCIP-E otorgaba el III Premio Lolo de Periodismo Joven a Pedro J. Rabadán, Editor en Telemadrid, presentador, Doctor en Periodismo, especializado en Com. Política, TV y elecciones. Agradecemos su generosidad atendiendo nuestra entrevista.

Fuiste premio Lolo en 2011, en la tercera edición del mismo ¿Qué significó para ti haber ganado el premio Lolo? Hoy día ¿sigue significando algo para ti?

Fue un premio muy importante por tres motivos. Primero, porque lleva el nombre de Lolo, un periodista que sabía reflejar la grandeza del alma y de las personas. Segundo, por quién lo concede, la UCIP-E, maestros del Periodismo a quienes admiro. Y tercero, porque vino a premiar la cobertura de la JMJ de 2011 que hicimos en Telemadrid, y que fue muy difícil personalmente por las dificultades internas a las que tuve que hacer frente y que me produjeron grandes sinsabores. Este premio vino a compensar muchos otros malos momentos y a refrendar que el Periodismo, cuando es entrega -y en este caso por una inmejorable causa- brilla.

 

El jurado UCIPE valoró tu trabajo realizado en la cobertura informativa de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, calidad informativa que has continuado realizando estos 8 años… ¿cómo influye Lolo en tu trabajo?

Los meses previos y posteriores a la JMJ fueron muy difíciles. Lo mejor, sin duda, los días de la JMJ con retransmisiones extraordinarias. Le voy a contar un secreto. Desde la organización de la JMJ me ofrecieron presentar algunos de los actos desde el escenario, estar cerca del Papa. Tuve que declinar porque me llegó también la oferta de retransmitirlo para Telemadrid. Lo que era una gran oportunidad se convirtió en una gran responsabilidad y en una prueba de resistencia. Lo pasé mal y estuve tentado de abandonar, dejar a otro mi puesto en esa retransmisión e intentar retomar la oferta de subirme al escenario de la JMJ. Pero, siguiendo el ejemplo de Lolo, seguí fiel a mi responsabilidad con el objetivo de que el protagonista de las retransmisiones que teníamos por delante fuera la Verdad y no los periodistas, que quien tuviera la voz fuera el Papa y los jóvenes, y que no fuera un espacio para el lucimiento personal. El resultado fue un éxito. Más allá del Premio Lolo, hubo otros reconocimientos más íntimos que a nivel personal significaron también mucho para mí. Por contra, aún arrastro algunas de las etiquetas que se me colgaron entonces. El ejemplo de Lolo también me ayuda a llevar esto. En general, esa experiencia y el Premio Lolo me permitieron acercarme más a este beato, el primer periodista elevado a los altares.

 

Periodista, presentador de TV, speaker, experto en comunicación política, Doctor en periodismo, profesor universitario, escritor, creador de programas de TV… con tu dilatada experiencia profesional ¿Qué crees que aporta, o puede aportar, la figura del Beato Lolo a los periodistas de hoy?

Creo que el ejemplo de Lolo es hoy una auténtica luz y guía en esta profesión. Lamentablemente el Periodismo vive hoy una crisis profunda. Muchos confunden la función social periodística con la de ser un altavoz ideológico en connivencia con los poderes políticos. Para otros es una plataforma de lucimiento personal en busca de la fama por encima de la verdad. Lolo enseña que el Periodismo es servicio, al hombre, a la Verdad. Sólo la Verdad nos hará libres. Este mensaje resuena hoy como algo imprescindible para recuperar la credibilidad del sector y que la profesión se convierta en una referencia para las personas. Esto lo transmito a mis alumnos. Lolo es compañero, maestro y beato.

 

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