Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el beato Manuel Lozano, en amigosdelolo.com, en InfoCatólica y otros medios. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es el beato Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios, la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro ”Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Serie frases que bien valen la pena – Lo que da Dios y lo que damos nosotros

“No hay ni una persona que pudiera decir que ha pasado por la vida sin haber experimentado la bondad de Dios. Por el contrario, Él sí que podría afirmar lo opuesto de la nuestra.” (Beato Lolo, de su libro Bien venido, amor, número 57)

No podemos dejar de reconocer que muchas veces las verdades pueden llegar a doler mucho y, más que nada, a poner las cartas sobre la mesa…

Todas las personas que nos consideramos creyentes y lo hacemos en el seno de la Iglesia Católica sabemos muy bien, además de tener claro que es la única verdadera que existe en el mundo, que tenemos unos principios que debemos tener muy en cuenta.

Entre los principios, el mayor de todos es el Amor. Y lo escribimos así, con mayúscula para poner énfasis en una palabra que, por su importancia en según lo que hacemos o dejemos de hacer, nos muestra bien a las claras lo que somos y cómo somos…

En el texto que traemos hoy aquí de Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y creyente fuerte y de raíz, podemos ver muy bien a qué nos referimos arriba en cuanto al Amor, así escrito con mayúscula.

A este respecto, por muy ciego en la fe que se quiera estar o se quiera manifestar al mundo, está algo más que claro que Dios, Creador nuestro y mantenedor nuestro en el mundo en el que nos ha puesto, nos ama. Y una expresión que bien define su Amor es, precisamente, su Bondad. Dios es, pues, bondadoso con nosotros porque no puede querer nada malo para su descendencia lo cual, por cierto no tendía sentido alguno.

Que Dios es bondadoso lo puede atestiguar todo creyente que sabe que lo es y que se ha visto salvado muchas veces por la Bondad del Todopoderoso, perdonado por su Bondad y amado por su Bondad.

Eso que decimos supra lo entendió muy bien Lolo porque, a lo largo de su vida, experimento la Bondad de Dios en su propia carne y en su propia alma.

Lolo comprendió que Dios era bondadoso con él porque lo había dejado en el mundo a pesar de sus circunstancias físicas o, a lo mejor, por eso mismo. Para ser ejemplo de perseverancia y de aceptación del sufrimiento, espejo donde poder mirarnos y, en fin, realidad propia del Amor del Padre. Y eso bien que lo supo el linarense universal. Y por eso dice Lolo que no hay ni una persona que sea capaz de decir que Dios no ha estado bondadoso con su ser personal…

Pero lo otro también es verdad y es, aquí, lo que resulta tan terrible de leer por haber sido escrito por alguien que supo muy bien del Amor de Dios y de su Bondad.

“Lo otro” es, sencillamente, nuestra falta de bondad. Sí.

Bien dice Lolo que Dios conoce más que bien que nosotros, muchas veces, no somos bondadosos en muchas ocasiones y, como aquel que tanto debía a su señor que le perdonaba una gran deuda pero no quería hacer lo propio con un deudor suyo de muy poco, nosotros, decimos, no somos bondadosos. Es cierto y verdad.

Cuando dice Lolo que Dios sí puede afirmar que nosotros no somos bondadosos quiere poner sobre la mesa que el Todopoderoso todo lo ve y todo lo contempla; en definitiva, que no podemos escapar al conocimiento total que tiene sobre su creación.

En realidad, entre lo que Dios da y lo que nosotros damos hay tanta distancia como la que existe entre nosotros y nuestro Creador según creamos en la misma o no. Y Lolo, que estaba muy cerca del Padre Eterno, tenía más que claro que la Bondad, así en mayúsculas, no era una quimera sino que dependía, exactamente, de cada uno de nosotros.

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Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor» (36)

“Cuando la felicidad no tiene ya el tormento de una sed, su dicha dosificada o los tijeretazos al tiempo, se llama Cielo.”

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