Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el beato Manuel Lozano, en amigosdelolo.com, en InfoCatólica y otros medios. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es el beato Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios, la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro ”Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Serie frases que bien valen la pena – Lo que Dios hace por sus hijos 

Regalo, por último, el de Dios mismo, con su Ideario y su Carne, positivando la inutilidad y dándola al revoleo de la Verdad, de la Caridad, de la Fe y de la Esperanza.” (Beato Lolo, de su libro El sillón de ruedas)

Manuel Lozano Garrido titula un capítulo de uno de sus libros “De profesión, inútil”. Y es que, a lo mejor, creía que su situación era la propia de una persona que, como decimos arriba, ni sirve ni vale para nada.

De todas formas, la actitud de Lolo no es, precisamente, la de alguien así. Y lo demuestra en estas palabras que, alojadas en su libro El sillón de ruedas muestran hasta dónde Dios hace con aquellos que ha creado y que son semejanza suya.

Dios, por una parte, tiene un “Ideario” pero, a su vez, es real como la vida misma y es, así, “Carne” en el sentido más elemental que podamos aportar.

Podemos decir que lo que Dios hace con sus hijos lo hace desde una forma de hacer las cosas que tiene su espiritualidad intrínseca pero que, a su vez, tiene resultados efectivos y reales en quienes reciben de Sí bienes, dones y gracias. Esa decir, hay en qué basarse y tiene tal realidad consecuencias muy reales y verdaderas.

Por tanto… ¿qué es lo que hace Dios con sus hijos?

A este respecto, el Beato de Linares (Jaén, España) lo dice aquí con toda claridad: le da la vuelta a todo lo que puede considerarse malo para que sea bueno y favorezca, así, a quien puede encontrarse en la situación anterior que debe cambiar.

En realidad, positivar lo negativo es lo mismo que pasar de lo malo a lo bueno, de lo negativo a lo positivo. Y todo eso con las consecuencias reales que tiene tal situación.

Es decir, que pasar la inutilidad a la utilidad no es poca cosa sino mucha y más que mucha. Y es que podemos imaginar lo que puede suponer, para quien se crea inútil darse cuenta de que no lo es y que, al contrario, puede ser más que útil a sí mismo y al prójimo. Y eso es lo que le pasó, precisamente a Lolo y es la razón por la que debió escribir esto que hemos traído hoy aquí.

La cosa, con ser importante, no queda ahí sino que va más allá de la mera positividad de lo que no lo era. Y por eso aporta el linarense universal lo que supone esa utilidad nueva, ese ser que, ahora, no se siente inútil sino que se da al mundo en toda su grandeza (la de ser hijo de Dios que ha visto revuelta su vida)

Así, que las virtudes que llamamos “cardinales y la Verdad misma hagan aquí su aparición tiene todo que ver con lo que es posible llevar a cabo ahora que lo negativo a venido a ser positivo.

La Verdad es la que ha hecho posible, Dios mismo, el tal cambio; la Fe es la que ha aumentado al ver la propia acción del Todopoderoso; la Esperanza es la que cimentará, en lo sucesivo (si es que no lo hacía ya) el devenir personal y no cabrá desesperación alguna; y, por fin, la Caridad, ese Amor expresado en acciones y oraciones en favor del prójimo, se adueñará del corazón de quien ha visto como su vida ya no es inútil sino, al contrario, más que útil.

Y todo esto porque Lolo se dio cuenta de que eso es lo que le había pasado a él mismo. Nada más y nada menos que eso habiéndose dado Dios como regalo.

_______________________________________________________

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo «Bienvenido, amor» (34)

El nido que recibe el pájaro, la lluvia que desciende sobre el árbol, y ese ancho pan que es el trigo, los sentimientos y las esperanzas para el hombre, son los frutos diarios de la justicia del Creador. ”

Compartir:
Accesibilidad