No es nada extraño que en este artículo Lolo escriba de lo que es su profesión. Y es que el linarense universal es, y más que nada, periodista por dar noticia diaria del mundo, del suyo y del otro.

Esto es cierto. Por eso contempla la realidad con los ojos escrutadores de quien conoce lo que pasa y de repente… ¡Cristo! Y es que Manuel Lozano Garrido, como todo lo que hace siempre, lo ha de derivar hacia su hermano y Dios Jesucristo.

El Hijo de Dios aquí también tiene mucho que ver. Bueno, en realidad, lo tiene que ver todo porque, como nos dice Lolo, en el trajín y el sudor de los hombres se encarna el rostro de Cristo. Y es que Lolo, que sabe que el Enviado de Dios todo lo preside, no puede dejar de verlo en todo… ¡en todo! Por eso su Pasión siempre se hace presente.

 

 

Publicado en Prensa Asociada, el 19 de enero de 1966

 

23 de enero, día de la prensa e información de la Iglesia

He aquí un rodillo que gira, veloz, e infatigable. De madrugada, un hombre pulsó los conmutadores y la máquina empezó a cantar su serenata de hierro. Por la calle no se oía más que el chuzo de un sereno. En el alto había estrellas. Dentro, alguien cerraba al fin un teletipo, casi al mismo tiempo que otro, en el taller, se ceñía vigilantemente una visera.

El rodillo, de cerca, es como una minúscula geografía de ladera y montañas, una inteligente geografía de ideas y de mensajes; como la otra, la grande, la que escribe Dios sobre la cima de los montes o nos cuelga de los chopos de las riberas.

En la calle, sabe Dios donde, un ‘Pegaso’ atropelló a una viuda con siete hijos; junto a una mesa redonda se sientan un puñado de hombres, para discutir el precio de unos cereales; un sabio ha descubierto la vacuna contra un virus; cierto atleta desbanca una plusmarca; las cotizaciones de bolsa fluctúan y al derruir un paredón, se encuentran unas monedas. Entonces, un hombre, muchos hombres, escriben en un bloc de notas la menuda o grande peripecia de cada día. Luego, otros las recogen en el teletipo, con una taza de café al lado, para no rendirse. Y de mañana, cuando el cielo es un estallido de nobles claridades, seis reales o dos pesetas dan a las pacíficas e ilusionadas criaturas el colosal y enérgico latido del mundo que habitamos.

La noticia corazón del mundo, pulso de la vida del mundo. La noticia, palabra, idea, suceso del rebullir colectivo de los hombres. La noticia, también, mensaje, peripecia con sentido, pura lección de esa hermosa caminata que es el vivir.

Todo lo que nos ocurre tiene su norte, su entraña, su posibilidad, su escalera, su flor. No importa el alma negra de algunas noticias, lo que de desolación o de fracaso remonten en apariencia hasta los titulares. Cada noticia es como una parábola, una combinación de anécdotas y sucesos que se da para nuestro bien. La verdad está en saber descascarillar esa nuez para comerse la pulpa, en la recta interpretación, en la fecunda asimilación del resultado. Escritas en inglés o en somalí, en cursiva o en negativa, por detrás de las columnas asoma el rostro de los hombres, como también algo más: el gran, el enorme, el maravilloso y dulce rostro del Cristo que encarna en el trajín, el sudor, las ilusiones y el esfuerzo de todos los hombres. Si uno cae, Cristo se conduele en cruz, si uno salta, Cristo se remonta sobre el Tabor, si uno lucha y espera, si no se rinde, si canta, si ama, Cristo se desliza como un río por la vida, dando su tic-tac en el cruce de las calles, las carreteras, las casas con toda la vega con escarcha y sudor de siembra. Lo que cuenta es descubrirle hora por hora, palabra por palabra; hacerse de sus pensamientos, cuajarse en su voluntad. Lo que interesa es la lealtad, manipular limpiamente con su lenguaje, abrir los ojos, la mente y el corazón al semáforo que nos tiende sin cesar: los que nacen la noticia y los que la reciben; los que la sudan y los que la gozan; los que, en suma, circundamos a esa cruz que, también ahora, como siempre, nos redime anidada en la hermosa alegría de vivir.

Compartir:

Etiquetas:
Accesibilidad