Al igual que hace ya unos años (en la JMJ), mis amigos de CECO, me han llevado a dar mi testimonio y visitar la Feria de la Fe, que se ha realizado el pasado día 19 de octubre, en nuestra diócesis de Jaén.

Quedé más que satisfecho por la gran labor que desde la Fundación que lleva mi nombre “beato Manuel Lozano Garrido”, y por parte de Rafael Higueras, mi buen amigo, han realizado una labor encomiable de difusión de mi persona y de mi obra.

Muchas personas, que se acercaban al stand, veían en el mismo mi foto y ya sabían quién era. Pero, lo más asombroso, era que también conocían mi obra ¡ojalá que les sirva de mucho y para bien!

Tras la conclusión del tiempo que nos habían dedicado, mis amigos me dieron un amplio paseo por las diferentes realidades que tiene hoy nuestra diócesis de Jaén, que guay, disfruté como un marrano en un charco, cuánto laico implicado y cuánto joven dando su tiempo y trabajo por un líder como Jesús.

Me enteré de ese congreso que se va a realizar en la segunda quincena de febrero, un congreso de laicos, en mi tiempo eso era ciencia ficción dentro de nuestra iglesia, pero parece que algo va cambiando y que nuestra iglesia y jerarquía se da cuenta que no somos meros consumidores de sacramentos, somos LAICOS EN ACCIÓN, “SOMOS UNA IGLESIA EN MISION”.

Una iglesia activa, misionera, caminante… una iglesia de todos y para todos… ¡Estoy que me salgo del sillón de alegría! tanto que se ha luchado y tantos buenos ratos de discusiones amistosas, antes y después de ese gran concilio que fue el Concilio Vaticano II, como me acuerdo ahora de tantos amigos y de tantas personas implicadas en que hoy este hecho pueda empezar a ser una verdadera realidad.

Los cristianos somos conscientes del protagonismo activo que tenemos dentro y fuera de la iglesia, por eso asumimos con ilusión la corresponsabilidad en el proceso de conversión misionera.

Como pueblo de Dios que somos, queremos llegar a todas las personas, practicantes y no practicantes, creyentes y no creyentes.

Mis amigos de CECO, han prometido llevarme a ese congreso, así que a portarse bien y a disfrutar de estos momentos de recogida que nuestra siembra va dando poco a poco.

Somos impacientes en el tiempo, pero la constancia y el trabajo realizado, desde el amor, nos lleva a recoger unos frutos hermosos en el jardín del Edén.

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