El día de hoy, 1 de mayo, celebramos en el seno de la Iglesia católica a San José en una advocación, por así decirlo, muy sentida: San José, patrón del trabajo. Sí, ya sabemos que este buen y fiel hombre fue muchas cosas en la historia de la salvación aunque no le hayamos oído decir palabra alguna pero el silencio, a veces, es más elocuente que un largo discurso. Y el trabajo es el trabajo, por así decirlo.

El caso es que nuestro amigo, el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo (y estamos en su casa) tiene mucho que ver con el espíritu de aquel trabajador artesano, manual, que tanto enseñó a su hijo (putativo) Jesús. Y estamos más que seguros que el Mesías pasó muchos años de su vida trabajando la madera o haciendo esas obrillas que hacían faltan en las casas y a las que tan aficionados son los que llamamos “manitas”.

Si el trabajo podemos definirlo como una especial entrega a determinada labor (algo así como una especialización en lo que sea que uno se especialice) lo bueno y verdadero es decir que Lolo se especializó en ser un cristiano de pies a cabeza y que todo lo relacionado con eso lo llevó a cabo a la perfección y como si nada…

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que Manuel entregó todo su ser en el trabajo que llevaba a cabo. Él era periodista, y gran periodista, y a eso dedicó su vida hasta que Dios, que quería a su lado un cronista de la universidad de la vida, lo llamó a su Casa.

Ciertamente causa pasmo y es terrible si queremos compararnos con su hacer, el trabajo que hizo Lolo a lo largo de su vida, tan sufriente y doliente ella.

No es poco decir lo que es más que conocido por todos, a saber: cientos de artículos publicados en la prensa de la época y ahora recuperados en ésta, su casa, los miércoles, para deleite de aquellos que nunca lo hayan leído y para regozo (si se puede decir así) de aquellos que hayan podido llevarse a la vista y al corazón, algunas de sus obras de arte.

Por otra parte, nos dejó nueve libros a los que se han ido añadiendo otros que conforman una maravillosa obra escrita de valor, verdaderamente, incalculable. Y es que leer, tan sólo, alguno de sus miles de párrafos, nos transporta mucho más allá de este mundo y nos lleva a paraísos del corazón donde están aquellos que han sabido comprender que Dios, en su Amor infinito, nunca los abandona y, de paso, les dona una serie de gracias que algunos, como Lolo, hacen rendir más del cien por cien, como se dice en la Parábola del sembrador.

El rendimiento de nuestro amigo en este trabajo de ser periodista es tan alto que resulta muy difícil poder equiparar su labor a la de muchos otros. Lo que pasa es que Lozano Garrido nació en Linares, Jaén, España y, con ser importante su pueblo (para él más que mucho) de haber hecho lo propio, digamos, en Paris o en Nueva York es seguro que habría alcanzado una fama que tiene más que merecida. Y es que ya sabemos cómo somos los españoles con los nuestros y cuánto admiramos lo foráneo…

Decimos, por tanto, que su labor lo merece y su trabajo requiere ser recompensado por la admiración de sus amigos pues, estamos seguros, que su Padre Dios ya le habrá agraciado cuando lo recibió en su definitivo Reino llamado Cielo.

Sí, Lolo es un ejemplo que podemos poner como trabajador incansable pues, al parecer, su cansancio lo transformaba, por arte de la fe y del amor a Dios y a su prójimo, en muchas luces para los que lo hemos leído y tenemos el gusto de leerlo y de ver su ejemplo de vida.

Es verdad… siempre nos vamos a quedar cortos si queremos decir parabienes de Lolo o loarlo como se merece. Y es que nunca vamos a saber, creemos, el nivel al que llegó de esfuerzo, de templanza y de ansia por hacer bien las cosas que hacía.

Lolo, incansable loador de Dios

con su obra,

lúcido afán de su corazón salido,

día a día, mano a mano con el dolor,

sobrenadador del sufrimiento,

esforzado ganador de la palabra,

amigo incomparable, incomparable luz,

ruega por nosotros,

por nosotros pide al Padre

nos dé un corazón dado al afán

de vernos, en ti, como en un espejo.

Amén.

 

PD: gracias por la TarjeCita, que tanto dice de Lolo trabajador…

 

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