“La obra de la redención se crece sobre el hágase de Getsemaní”.

La Circular que hace los números 17 y 18 de los de Sinaí termina con esta expresión de fe y de reconocimiento de una gran verdad: todo comenzó cuando Jesucristo le reconoció a su Padre, Dios Todopoderoso, su Amor. Y en el fondo Lolo sabe que en el sufrimiento, el que cada cual soporta, está el origen de la salvación.

Con la que hace 19, Sinaí comienza un nuevo año, 1963, que sería más que importante para esta obra de oración y sufrimiento porque en lo que sería el número 24 de las Circulares, las mismas pasan a tomar forma de revista sin cambiar, claro, de nombre pero sí de sustancia y de expresiones varias que pasan a ser contenidas en ella.

Pues bien, la 19 lo hace tomando “El pulso de la humanidad” que es la reflexión que el Beato Lolo escribe para tal número. Se hace, por decirlo así, un repaso al valor que el sufrimiento, ofrecido por la prensa católica del mundo y, en un momento determinado nos dice el autor de tal reflexión:

“Y es que no hay que perder nunca de vista el poder de sementera del dolor, del sacrificio y de la plegaria. La oración más sencilla o la ofrenda más leve actúan por el mundo como el mejor de los antibióticos espirituales.”

Y es que

“Vuestro dolor, amigos, está en la vanguardia de las inquietudes  misionaras, en el meollo fecundo de la Verdad en las palabras que se escriben y se pudren necesariamente para hacerse espiga sobre el ancho corazón del mundo”.

Lo que no podemos decir es que la obra Sinaí no estuviera teniendo repercusión internacional. Y es que en el ya clásico apartado “Noticiario de Sinaí” nos pone al día de cómo va la cosa en tal sentido. Y, según ya nos dijo en los números 15 y 16 de las Circulares (artículo VI de esta serie) acerca de la demanda de información sobre la obra Sinaí por parte del director de “Journalistes Catholiques” publicación de la Unión Internacional de Prensa Católica, en la circular de la que ahora hablamos ya se ha producido la tal publicación en el medio citado. Y lo hizo así con el título de “España. Los enfermos oran y sufren por la Prensa Católica”:

“’Sinaí’ es una agrupación de enfermos que oran y sufren para atraer la bendición de Dios sobre el trabajo de la Prensa Católica. Interesándose por toda ella, piensa sin embargo de una manera particular en la obra Propaganda Popular Católica, por iniciativa de la cual hay visto la luz. ’Sinaí’ tiene actualmente un centenar de miembros esparcidos a través de toda España y acaba de anidar en Roma”.

Los enfermos se constituyen en equipo de 12, una especie de Colegio Apostólico que tiende a sostener espiritualmente una publicación o una institución de la Prensa Católica. Importa, no obstante, advertir que en este equipo de doce se cuenta siempre un miembro ‘colectivo’, preferentemente una comunidad contemplativa.”

Constan, también, las habituales noticias sobre conformación y crecimiento de los grupos ya existentes, como, por ejemplo, en el grupo C.E.D.E o en el Mensajero del Corazón de Jesús o en el referido a la Agencia Prensa Asociada…

Hay algo, sin embargo, que, como iniciativa, resulta curioso e interesante  a la vez. Y es que en esta Circular se propone la creación de un “Banco de oraciones” que es algo bien curioso. Y es que tuvo la brillante idea de recoger las necesidades urgentes que pudieran plantearle los lectores para que sus “enfermos” y, por tanto, él mismo, orasen por las necesidades ajenas.

Y, sin embargo, esto no está hecho como ocurrencia oportuna o algo por el estilo. Y es que en su libro “Dios habla todos los días”, publicado en su segunda edición en 1962 (esta Circular, la 19, es de enero del 1963, como decimos arriba) y, en concreto, en la página 77 de la edición original, nos dice esto que tiene todo que ver con tal “Banco de oraciones”:

“La oración es como un talonario de cheques que Dios consigna a nuestro nombre, mientras dice: “Hala a repartir dinero por el mundo”.

Por tanto, nada mejor que un tal tipo de banco llevado por un banquero tan experto en extender tal tipo de cheques y, por tanto, el ejemplo perfecto para sus colegas de sufrimiento.

Nada, pues, como vemos, es extraño en esta obra de Dios.

(Continuará)

 

Puedes leer todos los artículos de la serie Lourdes-Sinaí-Lolo en este enlace

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