Con los números 20 y 21, Circulares que corresponden a los meses de febrero y marzo del año 1963 y con los que son el 22 y el 23, que corresponden a los meses de abril y mayo de 1963 damos por finalizada la primera etapa de este pequeño repaso a lo que fue, en aquel principio, la obra creada por Lolo y de nombre “Sinaí”.

En realidad, lo que aquí pasa es que con el número 24 de la que hubiera sido una circular más se produce un cambio notable: la Circular, origen de todo esto, pasa a ser revista y, aunque eso ya lo diremos cuando corresponda, que será pronto (lógicamente) creemos que vale la pena apuntarlo porque el tal cambio lo fue para bien y para más que bien.

Tengo que reconocer que acercarse a las Circulares de Sinaí es un no parar de sorpresas que en las mismas se pueden encontrar que no son, sino, verdaderos tesoros para el alma. Y es que, a veces, uno encuentra textos que, habiéndolos leído antes más de una vez descubre que habían aparecido ahí, en Sinaí.

Apuntamos esto porque en la Circular que abarca los dos primeros meses citados arriba se encuentra, como texto que Lolo regalaba a sus lectores, nada más y nada menos que “Oración ante una mano agujereada” aunque, curiosamente, aquí se ha producido un extraño cambio que no es malo sino, al contrario, bueno.

Esto lo decimos por lo que sigue.

Esta Circular, la que hace 20 y 21 de Sinaí, contiene la dicha oración que luego sería publicada el 8 de abril de 1963 en la Agencia Prensa Asociada. Sin embargo, se ha producido, digamos, un “añadido” que diferencia el texto de Lolo de  Sinaí y el de Prensa Asociada. Y nos explicamos.

Como vemos, el texto de la Circular dice esto:

“Todo lo que pienso y eres viene a resumirse en tu Mano. Tu Palma agujerada viene a ser algo así como la insignia del Madrid o el Barça que el hincha lleva en la solapa, salvo que esto es, en el terreno sobrenatural, un Símbolo. Yo, ahora, te cojo con mucho mimo por la muñeca y ya no veo sino el tremendo hoyo que te han hecho. Es como una alcancía al revés, donde las monedas salen y andan fuera como Juan por su casa. Lo que quiere decir que el que se asome a tus Heridas ha de contar ya con que eres un Hombre sin «blanca».

 

Como toda la Riqueza se ha escanciado por ahí, tu Llaga tiene un aire dulce y rumoroso de caño de fuente en el bosque, y es perfectamente redonda, como una Hostia, como una Ofrenda, como la sublime Inmolación que realmente es, y tiene los bordes encendidamente rojos, como un Signo triunfal, como la Esperanza que late en el más bello amanecer.

 

Bueno, y ya puesto a mirar el mundo ¿cómo he de decir lo que veo? Puede que sea lo de siempre, los mismos hombres y paisajes, pero en bonito, como cribado por una guía turística. Con todo, eso es lo de menos; lo importante es la varita mágica que ha transverberado el giro de las ideas y las relaciones de las criaturas. Se toma un hombre cualquiera, un harapiento, por ejemplo, y hasta en su ropa gastada hay un no sé qué de piedra filosofal, de filón de oro. Todos, todos, hasta los que piden limosna, son ricos, inmensamente millonarios. Además, aunque haga frío o calor, por dentro viven en Primavera, como unos árboles repletos de frutos que ya pintan. Ni qué decir tiene que es Tu cosecha, esa siembra de Ti mismo que hiciste una tarde desde un repecho de Judea.

 

Luego viene ese otro clima de Domingo y de Misa. Lo que se ve es un mundo como en vilo y, como lo estamos viendo desde una ventana redonda, se nota enseguida la verdad del Ofertorio tuyo con los hombres, esa sensación de un Cielo con peldaños por el que suben todos dándole el brazo a un hermano mayor. Señor, yo he visto en mi pueblo cuando arrancan los tocones de los olivos. Tiran con furia, sin andarse con chiquitas, y diría que también he escuchado a la vez el gemido alucinante del suelo que se desgarra. Ser generosos cuesta, duele y hasta deja un vacío; pero ese dolor es el martirio santo de todas las redenciones y ese hueco es la venturosa nostalgia y la succión que da cuenta de la inminencia de Tu Llegada.

 

Manirroto mío, Loquito despilfarrador, yo quiero vivir también tu alergia a los bancos; ser lo mismo de dilapidador del corazón que Tú; parecido a esa criatura que se arranca las ilusiones y los deseos, los sube hasta lo alto para que el padre los acepte sonriendo y luego deja que se derramen por las palmas para que se siembren y germinen bajo los pies de los hombres.”

 

Esta es, digamos, la oración original de título “Oración ante una mano agujereada”.

Sin embargo, pocas semanas después, el citado 8 de abril de 1963 se añadió esto que sigue:

“Sobre la cabecera de mi cama hay un Crucifijo muy grande. Desde hace unos días vengo notando que tiene flojo uno de los clavos y al fin me he dicho «de hoy no pasa». En efecto, ahora le tengo ya sobre la mesa camilla y, uno a uno, he ido desprendiendo los tres, y ya los guardo dentro de la mano.

La verdad es que nunca, Jesús, me he visto tan cerca de tu Figura. Tan juntos estamos que se me ha ocurrido que el ventanal de tus Manos son unas buenas lentes, las mejores, para ver y certificar la verdad del mundo.

Uno va a las esculturas que dejaron alguna huella en la sensibilidad del mundo y se queda con cierta gracia que se desconcha por la Fuerza de tu Testimonio. «El Pensador» de Rodin es un hombre «recipiente» que, incluso, ha de apuntalar con la mano en la barbilla su debilidad de criatura cerrada; «El Discóbolo» de Mirón está quieto en un puro narcisismo de los músculos; «El Moisés» de Miguel Ángel sí es ya un personaje que «se sale», pero lo que se derrama es un duro centellear de Júpiter que truena.

Lo Tuyo es otra cosa, aparte de que no eres una estatua, sino Algo muy profundo, prolongado y hasta eternamente Vivo. Alientas tan dado, tan hacia fuera, que te manifestaste desnudo, para no quedarte siquiera con una hilacha. Tus Costillas están al viento; es más, tu Pecho tiene un boquete de aire para dar salida al Corazón y no se amortigüe la Ternura cuando una cabeza busque apoyo.

Puestos a elegir…, a ver si hay una postura de Amor más sincera que la de los Brazos abiertos. Así, los dos en línea recta y con las Palmas hacia delante se está en las estaciones de ferrocarril, cuando el hijo llega de la mili o cuando esperamos a la mujer que viene de operarse, y en el quicio de la puerta, al amanecer, adivinando el punto lejano que se acerca por el camino y adelantándole la prodigalidad de un padre. Tú, más Padre que ninguno, así por siempre y, para que no se cansen y pongan dudas los siglos, atornillado por los clavos para marcar bien las perpendiculares. Miserable de mí que me apego a un mechero de butano, al lapicero de cuatro colores y los dos azucarillos del café, cuando Tú, de haber fumado, no hubieras podido disponer ni del cigarrillo de los condenados. Dime: ¿Dónde tienes los bolsillos? ¿Con qué te abrigas si hace frío? ¿No te va a dar fiebre si hasta has despilfarrado toda la Sangre?” 

A continuación, se pondría la original Oración ante una mano agujereada con subtítulo deTu Palma agujereada un Símbolo” y quedaría, así, todo seguido como ha llegado hasta hoy.

Por otra parte, la Circular con los números 22 y 23 contiene un comentario del Beato Lolo titulado “Las flores de una noticiaque pone, negro sobre blanco lo que tiene por bueno y mejor el creador de Sinaí. Y es que, ante el dolor, ante las cruces que cada cual cargamos (imaginemos las que llevó el de Linares y los demás que forman parte de los grupos de orantes por la prensa católica) hay quienes están al pies de las cruces que llevamos. Por eso nos dice Manuel Lozano Garrido que

“Nuestro comentario quisiera ser en realidad un homenaje a las innumerables criaturas que a su vez están al pie de nuestras cruces. Que el perfumen virginal de mayo suba con ellas al cielo como la mejor de las ofrendas.”

Sigue funcionando el Banco de oraciones al que hicimos referencia en un artículo anterior. Pero eso, al parecer, no es suficiente para Lolo. Y es que en esta Circular crea el llamado “Correo de fortaleza” que tiene como fin el establecimiento de relaciones vía la correspondencia diaria. Lo hace esto Lolo para que, entre quienes sufren males más bien duraderos, se establezcan relaciones que fortalezca el ánimo de cada uno de ellos. Así, como nos dice,

“Las cartas serán así como una cruzada contra el desaliento, el pesimismo y la tristeza. Nuestro llamamiento es también a un apostolado bajo sello postal.”

Los grupos de oración, por otra parte, seguían constituyéndose, conformándose y ampliándose…

 

(Continuará)

 

Puedes leer todos los artículos de la serie Lourdes-Sinaí-Lolo en este enlace

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