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La Revista Sinaí, en lo que sería su número 2 (que corresponde con la Circular número 25) es uno que lo es verdaderamente luminoso. Y es que se puede apreciar en ella el gozo de haber dado un cambio radical (de raíz, pues) a lo que había venido siendo una comunicación entre los enfermos y las personas que llevaban directamente Sinaí (digamos que, sobre todo, Manuel Lozano Garrido)

El caso es que empezar y no acabar de decir cosas buenas de este número es todo uno. Y eso es lo que vamos a hacer porque la misma contiene, nada más y nada menos, que “El Credo del sufrimiento” (1). Y otras muchas cosas de admirar y tener en cuenta.

Credo del sufrimiento

Lolo escribe el Credo del sufrimiento con intención de que se comprenda que sufrir también puede resultar gozoso, entendiendo en su justa medida lo que quiere decir eso.

Podemos decir que Lolo expresa, en un texto de título “La ventana que nunca se cierra», bajo un dibujo de Paco Baños, lo que significa la Obra Sinaí. Y es que, al final de este, dice esto:

“Eso, eso sí que es un cristiano, un testigo de dolor, pero también de triunfo: ‘He aquí que por la Cruz nos vino al mundo la alegría toda.”

Y es que, antes, había, por decirlo así, definido qué es un cristiano:

“Cristiano, así, es un hombre al que todas las cosas le vibran con la nota más aguda de la esperanza.

Cristiano es el que vive siempre en proyección, hacia afuera, y que cuando habla, piensa o actúa lo hace con el aire de grano de trigo que vuele en el otoño.

Cristiano es el que pasa repicando por las tremendas agonías de cada hora porque sabe que la verdad de la superación es la alegría y la paz infinitas.

Cristiano, en fin, es el que va en vilo por las calles, los pisos, los talleres, las redacciones, el hospital, el sanatorio, aunque sea en la cama, pero siempre aupado en la fibra íntima del corazón, navegando hacia arriba, seguro y recio, como un águila que tiene las alas inabatibles de un Dios, que eso es la Gracia, y que sabe que en la fuerza de su plumaje está, a su vez, el ansía mejor de cada uno de los hermanos en la fe.”

Este número, decimos, el 2 de la Revista Sinaí, refiere mucho del mundo propio del sufrimiento y de lo que es la existencia de la propia Obra en cuanto a conocimiento exterior que se tiene de la misma.

Así, en cuanto a lo primero, a causa de dos cartas que le han llegado a Lolo le piden oraciones para sí mismos (periodista, uno, y consagrado, el otro) porque, por ejemplo, dice en una de las cartas que “Tengo una crisis tremenda que necesito echar fuera contando cosas de las gentes que valen y no delas que aireamos” o “He perdido doce kilos, duermo cinco horas y, no obstante, es necesario trabajar porque la Verdad no admite vacaciones. Necesito del testimonio y la fuerza de ellos”.

Por eso Manuel, mostrando así a los miembros de los grupos Sinaí que son muy necesarios porque

“El fruto de vuestra tensión de cada día, aquí lo tenéis, amigos, en esa fotocopia que es la letra de imprenta. /…/ Importa que os dejéis crecer rabiosamente  por dentro del concepto de lo útil /…/ Lo que nos hace grandes a sanos y enfermos es ese codo a codo sin privilegios en la forja de la salvación definitiva. Dios es aupado por las manos que llevan por dentro la savia del amor, y el amor está sobre las peripecias de las enfermedades.”

En cuanto a lo segundo (conocimiento exterior de la Revista) nos dice el Beato Lolo que

“A su vez, la oportunidad de la letra impresa nos ha valido para relacionarnos con un mundo, el del periodismo, que entra en el campo de nuestros fines primordiales.”

Y es que “Los periódicos os necesitan” porque, insiste Lolo, “Estad seguros de que Dios abonará el nuevo y estupendo sacrificio que los pedimos así” porque “Son muchas e importantes las publicaciones que nos solicitan los frutos espirituales de Sinaí”.

No podemos decir, por tanto, que la Obra creada por nuestro hermano en la fe pasara, precisamente, desapercibida…

Digamos que, este número de Sinaí cuenta con una noticia que, para el grupo de ciegos que pudiera seguirla, era no poco importante. Se trata de los “Libros hablados” que La Organización Nación al de Ciegos ha preparado para que sus asociados hagan provecho de las grabaciones de “obras culturales, recreativas y literarias”. En aquel entonces eran, ya, más de 2.000 las que se habían preparado.

Y, por supuesto, las altas en los grupos se iban produciendo a un ritmo no poco importante.

(Continuará)

NOTA

(1) Hemos procurado hacer todo lo posible para obtener una imagen lo más nítida posible del original de Sinaí que contiene el Credo del Sufrimiento por el valor histórico que tiene el mismo y dicho en su tiempo. Pedimos perdón si no lo hemos conseguido.

 

 

 

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