No descubrimos nada si decimos que, a la altura de las Circulares, ya Revista “Sinaí”, en la que estamos no había nadie que no supiera qué era, precisamente, “Sinaí”. Sin embargo, como era más que posible (los grupos están en expansión y la Revista, también) que hubiera quien se topara con la misma y se preguntase qué era, Lolo decide insertar, en el número 27 de la Revista (en realidad, el 4 de la Segunda Época de “Sinaí”) esto:

’Sinaí’ es:

Una obra que persigue redoblar la eficacia de la Prensa Católica con la oración y el sacrificio:

Pertenecen de preferencia:

Los enfermos y aquellas personas que por su dedicación a la vida espiritual puedan aportar un tesoro a la germinación de la palabra escrita.

El funcionamiento

Es muy sencillo: a cada doce personas se les facilita el nombre concreto de un diario, revista u organismo de apostolado periodístico para que ofrezcan por él de una manera concreta sus oraciones y sacrificios, sin olvidar nada del ancho apostolado escrito de la Iglesia, así como sus fines y necesidades.

Para pertenecer

Basta con solicitarlo a ‘Sinaí’. Apartado 112 Linares (Jaén)

Recibirá

Mensualmente la Revista, sin ningún cargo económico. ‘Sinaí” sólo necesita la garantía de su espíritu de generosidad de ofrenda.”

Como podemos ver, toda una explicación del sentido de “Sinaí” y de la voluntad que mueve al apostolado, la oración y el sacrificio en favor de la prensa católica de su tiempo y, como veremos dentro de más de un capítulo, de hoy mismo porque la Obra Pía Sinaí no ha dejado de estar en vigor.

Como se puede apreciar, no es que hayamos dado un salto desde la Revista “Sinaí” número 25 (causa del anterior artículo) hasta el 27 sino que hemos creído oportuno dedicar este artículo a los números  26 y 27 de “Sinaí” porque tienen en común, sobre todo, dos cosas:

  1. Un periodista en silla de ruedas y,
  2. Unas encuestas, dentro de la sección “Reportaje de “Sinaí”) sobre qué entienden determinadas personas sobre el dolor, el sufrimiento y la oración

Sobre el primer punto, lo que hace Manuel Lozano Garrido es una especie de diario en el que refleja el devenir diario de un periodista que, en efecto, está postrado en una silla de ruedas lo que no le impide, sino seguramente al contrario, hacer su trabajo lo mejor posible. Y no podemos dejar de destacar esto que dice quien escribe el diario:

“Los que escribimos, batallamos todo lo posible por hacemos asequibles a las criaturas, pero el milagro de nuestra fecundidad lo comparten esa legión de almas que encaraman hasta el cielo la buena simiente de las oraciones y los sacrificios por nuestras cuartillas.”

Y, en cuanto a lo segundo, el tema de las encuestas, el autor de todo este milagro informativo-sacrificial, hace preguntas (que han de contestar  personas de todo tipo y condición) como, por ejemplo:

1ª ¿Qué utilidad y qué sentido da el dolor?

2ª ¿Qué ha supuesto la presencia del sufrimiento en su vida?

3ª ¿Qué hechos y qué realidades ha venido a destacarle personalmente?

4ª A través de la experiencia ¿cómo saldría al encuentro del dolor y qué le diría si hoy fuera su primer día de enfermedad?

5ª ¿Cómo relaciona la aparente vida quieta y gris de un enfermo con la actividad evangélica y la transcendencia que el catolicismo da al dolor para la salvación del mundo?

No podemos olvidar, a este respecto, que el título que pone Lolo a esta sección (número 26 de “Sinaí”) es, nada más y nada menos, que “Cuando el dolor se vive como una fortuna”.

En cuanto a la otra encuesta, la relacionada con la oración (muy propio que en una se hable del sufrimiento y en la otra del mismo hecho de orar…) se pregunta esto (en el número 27 de “Sinaí”), por ejemplo:

1ª ¿Cómo resumiría su experiencia personal sobre la oración?

2ª ¿En qué sentido pudo influir su oración sobre la enfermedad?

3ª ¿Qué misión cabe reservar a la oración en el progreso actual de la humanidad?

4ª ¿En qué medida se puede ser útil a los demás con la oración y el sacrificio?

Arriba decimos que tienen una relación muy estrecha unas preguntas y otras pues, como es bien sabido, la Obra “Sinaí” relaciona, precisamente, el sufrimiento y la oración y procura, a través del ofrecimiento del primero y la práctica de la segunda, beneficiar, si así podemos decirlo, a toda aquella persona que dedique su profesión o trabajo personal al noble esfuerzo de informar de lo que pasa en los más diversos ámbitos pero siempre desde un punto de vista católico.

Por otra parte, no podemos dejar de mencionar que en el número 27 de “Sinaí” escribe el beato Lolo el “Decálogo del periodista católico” que, por sí mismo, merecería otro artículo pero que ahora sólo mencionamos para dedicarle más tiempo en otra ocasión, cuando Dios quiera que eso sea.

Y ya para finalizar (estos dos números dan para mucho, como puede verse) el autor de “Sinaí” introduce un texto del P. José Luis Martín Descalzo, publicado en “La Gaceta del Norte” (que bien conoció a Lolo) en el que, con el título “Una iniciativa que nos emociona” loa la labor de “Sinaí” a favor de los periodistas como, por ejemplo, él mismo y otros muchos. Y es que ha recibido Martín Descalzo un ejemplar de “Sinaí” en el que se hace constar qué se hace desde tal Obra espiritual. Y se emociona el periodista que se da cuenta de que hay quien ofrece su sufrimiento para que él haga un buen trabajo. Y termina diciendo:

“Por todo eso el periodista no ha tirado esta única hojita. La ha guardado en su bolsillo para meterla a la mañana siguiente bajo el cristal de su mesa de redacción. Cuando a las tres de la mañana el cansancio le llegue le bastará mirarla para saber que hay otros cansancios – quién sabe en qué hospital – que sostienen el suyo. Gracias, “Sinaí”.

 

Y Amén, decimos nosotros.

 

(Continuará)

 

 

 

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