Hoy traemos a nuestra particular historia de “Sinaí” los números 31 y 32 de la misma. Y no es poco el contenido ni poco profundo sino, al contrario, abundante y más que arraigado en el corazón.

Por ser el mes de enero (1964) en el que ve  la luz el número 31 de la revista de los Grupos de oración por la prensa católica, el tema de la unión de los cristianos cobra un gran protagonismo. Por eso el Director de la revista, a la sazón, Lolo, hace hincapié tanto en la historia del denominado “Octavario por la unión de las Iglesias” como en los momentos de la historia de la Iglesia de Cristo en los que ha habido movimientos, digamos, poco santos y tendentes a romper la unidad de la Iglesia que fundó el Hijo de Dios dándole las llaves de esta a Cefas, luego Pedro, luego San Pedro.

Así, nos relata, a modo de repaso anual, en lo que denomina “La nostalgia de la unidad, noticia a noticia” como en

1856 se convirtió el conde ruso Gregorio Petrovich Schuvalov e ingresó en el noviciado de los padres barbanitas de Monza. Y allí queda impresionado por una oración que se suele rezar y que busca la unidad de los discípulos de Cristo.

Y como entre

1895 y 1989 el pastor norteamericano Wattson, ante una petición de predicar sobre el Primado de Pedro, propone la celebración del Octavario de Oraciones que debería concluir en la fecha de la conversión de San Pablo (el 25 de enero)

Y, así, sucesivamente, se fue dando forma a esos días en el mes de enero en los que se ora y reza, muy especialmente, por la unidad de los cristianos pues en 1916 Benedicto XV acaba por extender la práctica del Octavario a toda la Iglesia.

Y sobre lo otro, sobre las separaciones habidas a lo largo de la historia en el seno de la Esposa de Cristo, ya apunta Lolo que ya desde que el Señor anunció en la Sinagoga de Cafarnaún el misterio de la Eucaristía, ya hubo quien dijo que aquella doctrina era dura y que habría que preguntarse que quién la iba a aceptar. “Y se separaron de Él”, dice la escritura.

Por eso, al Director de “Sinaí”, que hace un repaso de las muchas separaciones que, desde entonces, ha habido (Manes, donatistas, arrianistas, pelagianistas, nestorianos, eutiquianos, luteranos, etc.) seguro que no le extrañaba nada de nada que hiciese falta  mucha oración por la unidad de aquellos que, ya desde el mismo principio del cristianismo, se habían separado de la principal unidad (si es que la hubo, podemos decir nosotros…)

Por otra parte, el número 32 de las Circulares (ya revista “Sinaí” pero así nos entendemos…) es bastante especial. Sí, como todos (porque cada número lo es) pero este contiene algo que, visto ahora y desde nuestro ahora mismo resulta hasta simpático.

Resulta que, en un momento determinado escribe Manuel Lozano Garrido esto que titula así: “¿Un español primer periodista santo?»

Esto, dicho así, pudiera parecer algo así como una profecía referida a Él mismo. Sin embargo, si en una ocasión ya tuvo que decir a un mando del ejército (que le había dicho que tenía fama de beato) que ni era beato ni creía que nunca lo sería, ahora no se trata de eso sino de otra cosa que, dada la coincidencia entre la pregunta que hace y él mismo, en fin…, que la cosa da para echarse una sonrisilla que, seguro, no molestaría al Beato Lolo.

El caso es que se refiere Manuel a que el director del diario “La Independencia”, de Almería, que había muerto mártir en la Guerra Civil española (1936-1939), en concreto, el 15 de agosto de 1936 en la playa de La Garrofa en su tierra natal, andaba camino de los altares porque se había abierto la etapa en la que se pedía su beatificación. Y no, no fue entonces cuando eso sucedió sino que, en todo caso, habrían de pasar muchos años hasta que el 12 de diciembre de 2019 el Papa Francisco aprobara la beatificación de 27 mártires almerienses entre los que se encuentra don Fructuoso Pérez Márquez, director del diario citado arriba.

Por otra parte, como ya decíamos en un artículo anterior, Lolo vuelve a hablar del doctor americano Tom Dooley. Y es que reproduce una parte del libro de título “Tom Dooley tiene una cita con la muerte” cuyo autor era el amigo de Lolo Alejandro Fernández Pombo y que iba a editar la “Editorial Ángeles de las Misiones” aquel mismo año 1964 (este número, el 32 sale a la luz en febrero de tal año) Y en el extracto que nos trae del libro el Doctor América (como era conocido entonces) habla de su cáncer. Y es que cree el buen hombre que mostrar que él también puede padecer tal enfermedad puede ayudar a muchas personas a enfrentarse a esta como lo hace él mismo.

El Director de “Sinaí” se ve en la obligación (nobleza obliga, podríamos decir) de dar las gracias a todos aquellos que difunden la existencia de la Obra que fundó cuando volvió de su viaje a Lourdes (1958, mayo) porque eso supone un empujoncito a la misma. Así, tanto “La Editorial Católica” como “Cáritas Nacional” se han incorporado como protectores, llamados por Lolo, de honor.

Y, además, los grupos siguen creciendo sin pausa y, quiere el Director de “Sinaí” que sigan así durante mucho tiempo…

 

(Continuará)

 

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