Como suele ser habitual en cada número de la revista “Sinaí”, Lolo escribe sobre la repercusión que la misma tiene en el mundo de la comunicación. Y en el número 34 de la misma hace lo propio su Director. Lo que pasa es que, en cuanto a eco que la misma tiene en los medios de comunicación, en esta ocasión ha dado un salto más que grande y a destacar.

Esto lo decimos porque quien se ha referido a “Sinaí” (no ya a la revista sino a la Obra del mismo nombre (o, al revés) es, nada más y nada menos, que Radio Vaticana con la repercusión que eso debió tener en su día.
Nos dice Lolo que el 20 de marzo de 1964 la Radio de la Ciudad Santa dedicó un reportaje de 10 minutos (que en la radio no es nada desdeñable) a “Sinaí”. Y, aunque aquella fuera una emisión enviada por las ondas a quien pudiera recibirlo (queremos decir que no era algo escrito como una revista, etc.) es claro que quedó huella de lo que entonces se dijo hablando de los grupos de orantes por la prensa católica:

“Ellos ofrecen también dolores y plegarias sobre nosotros, y un escalofrío nos recorre el alma ante el hecho real de que, detrás de una palabra o de una página impresa, el buen Dios, y por la intercesión de estos grupos, ha colocado para nosotros la porción de luz o de tibio calor que, pobres e indigentes por medio de nuestra salud, necesitamos cada día. Ellos remolcan suave y amorosamente al Buen Dios hasta las páginas de libros y periódicos. Ellos aúpan y alzan a Dios hasta allí.”

Vemos, por tanto, que ha llegado bastante lejos aquella idea que tuviera Manuel Lozano Garrido a la vuelta de su viaje a Lourdes.

De todas formas, este número 34 es una verdadera joya porque contiene, nada más y nada menos, que el “Decálogo del Apóstol”, pues ya sabemos la afición que tenía Lolo a escribir “Decálogos” de la más diversa índole, especie y condición.

Pues bien, en el mismo se dice, por ejemplo esto:

“I Te desayunarás cada amanecer con el buen Panecillo de Dios y luego te llenarás de su milagro repartiendo los panes y los peces de tu corazón.

III Nunca pienses en el “mirlo blanco” de una cosecha. Tú, a tus zapatos, que es el arar y arar de continuo.
VI Échate al mundo sin guardaespaldas a todo riesgo, que no hay vacuna como la de la Gracia y hasta el peor de los hombres te podría contagiar un algo que te faltase.

IX En el cielo no entran ni las tortugas ni los caracoles. Tú lo escalarás en equipo con un buen sello de urgencia estampillado en el corazón.”

Por otra parte, era de esperar que el Director de “Sinaí” recogiese la celebración de la primera reunión nacional de la Fraternidad Católica de Enfermos pues, no podemos olvidar que su Obra Pía tiene todo que ver con aquellos que sufren de algún tipo de enfermedad o dolencia por mucho que la ofrezcan por el bien de los medios de comunicación católicos.

De lo que se trata es de que los enfermos mantengan relaciones de fraternidad y que se puedan ayudar, al menos, espiritualmente, sobrellevando mejor las pruebas por las que pudieran estar pasando.

Pero es que, además, la propia Fraternidad dio comienzo a la publicación de una colección de título “Cruz y Guía” que consistía en la publicación de libros “dedicados a los que sufren”. Y da noticia del primer título, “Cara al viento” que consta de tres biografías (escritas por el P. Duato, S.J. y el P. José María Salaverri, Sm.)

Pues bien, en ninguno de los tres casos se dice el nombre pero nosotros estamos más que seguros que el P. Salaverri debió escribir sobre Faustino Pérez Manglano, ahora Venerable de la Iglesia Católica (desde el 14 de enero de 2011 al aprobar Benedicto XVI las virtudes heroicas del muchacho), que falleció a los 16 años y que, como se nos dice en “Sinaí”, se tratabaDe un alma tan extraordinaria que unía lo cotidiano a lo sobrenatural, lo humano a lo divino, con naturalidad y recias pinceladas de carácter. Así, en el reverso de un texto del Trapense Fray Rafael María Arnáiz -ahora San Rafael Arnáiz y otro gran fiel sufriente-, que siempre tenía a mano, figuraba… un proyecto suyo de selección nacional de fútbol”. Y eso sin decir que era muy aficionado al Valencia CF, lo cual lo honraba sobremanera, según nuestro modesto saber y entender.

Por cierto, en el apartado “Punto, Raya, Punto” que viene a ser como un cajón donde entra todo lo positivo que se pueda llevar uno al corazón, se recoge esto:

“Un laboratorio de Barcelona ha descubierto un nuevo hemostático que ahorra un 80 por 100 de sangre no extravasada y disminuye en un 60 por 100 el tiempo de sangría”.

Y estamos más que seguros que a Lolo, con todas las extracciones de sangre que tuvo que soportar, le pareció la mar de bien que las ciencias avanzaran que es una barbaridad, como dice la zarzuela… ¡Un 60% menos de tiempo!

(Continuará)

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