Lo que vale, no es la relatividad del tiempo, sino su plenitud, su eficacia, gozar continuamente del esplendor de una luz, sin que cuente de donde proceda”.

Eso lo dice el Director de “Sinaí” en el Editorial del número doble que con los números 59 y 60 cubre los meses de mayo y junio de 1966. Y lo titula “El afilador” pues habla de eso, de las personas que, por el mundo, entonces iban (ahora muy pocos se ven ya) remediando los estropicios de los cuchillos y objetos similares.

El caso es que Lolo, como sabe hacer muy bien, lleva el tema del que está hablando al ámbito espiritual con una facilidad pasmosa. Y por eso habla de la persona que afila cuchillos y relaciona la piedra de pedernal con la que trabaja, su girar, con los giros que da nuestra vida, con “las aspiraciones y el deseo; los días, enroscándose y distendiéndose, uno detrás de otro, como un muelle”. También dice esto:

“El tajo, por ejemplo, de ese cuchillo de mote que se llama Sufrimiento. Viene, viene, y los hombres tiritamos. Yo, sudo; tú cierras los ojos; aquel, baja  la cabeza /…/ Todos, con la hoja de acero sobre la propia entraña. ¡Oh, qué agobio, qué misterio, qué destino!”

Pues bien, Manuel Lozano Garrido sabe muy bien que a “Sinaí” hay que echarle una mano. Y es que, como bien nos dice, hay muchas personas que conocen la Obra que llevan a cabo y quieren colaborar; preguntan cómo. Y Lolo, lo dice:

“A ‘Sinaí’ se le puede ayudar:

1º – Relacionando con la Obra los enfermos de larga duración que tengáis conocimiento.

2º  – Concretándonos listas de posibles enfermos simpatizantes.

3º  – Buscándonos también miembros propagandistas.»

Y así hasta 8 posibilidades de echar una mano a la revista y Obra de nombres “Sinaí”. Y no olvida lo “otro” o, lo que es lo mismo, el dinero, la cuota que puede  pagar, a saber: de 25 pesetas en adelante, como socio protector o bien de 500 pesetas como socio protector honorario.

Pero hay otras formas: costeando la tirada de un ejemplar, o más, de “Sinaí”.

Vemos, por tanto, que había muchas formas de echar una mano a “Sinaí” y muchos los espíritus que querían hacerlo, según nos dice el mismo Lolo.

Por otra parte, este número doble nos habla de algo, una noticia, que, una vez se ha leído, le llena a uno el corazón de ternura. Es la misma que el General De Gaulle prodigaba a su hija Ana. Padecía, desde antes de nacer, lo que hoy día se llama Síndrome de Down. Entonces el autor del artículo, a saber, el mismo Lolo, la llama “débil mental, una mongólica que permanecerá mientras viva envuelta en las sombras de la noche”.

El caso es que aquella hija sólo le vivió a De Gaulle y a su esposa veinte años (1928-1948) y nos relata Lolo, sucintamente, la vida de la joven y su muerte, su entierro, en Colombey-les-Deux Eglises ordinario, como otro cualquiera, como quería su padre.

Y esto tiene que ver, además de la enfermedad de Ana (por lo del sufrimiento y la Obra “Sinaí”) con que el General De Gaulle, a partir de tal momento, sufragó, con los derechos de su obra “Memorias de guerra”, la “Fundación Ana de Gaulle”, que prestaba su atención a “niños subnormales, a los que nunca son como los otros.”

Como no podía ser menos, en estos dos números también aparece la sección, ahora especializada en sus noticias, referida a todo aquello que a diversos niveles puede levantar el ánimo del hombre. Así, en “Ciencia, Punto, Raya” nos dice:

“-Hasta el 65 por ciento de casos tratados por la Asociación Española de Lucha contra el Cáncer han sido sacados adelante.

-Las personas  privadas de voz podrán mantener una conversación normal, gracias a un aparato que ha sido inventado en Inglaterra y que da tono normal a lo que se emita como un simple susurro. El aparato mide 76 por 25 mm.

-La silicosis, el mal de las minas, tiene ya su específico, el ’202’. Es capaz de sanar en los casos iniciales y detiene el proceso en los más avanzados.”

Y, también, en “Enfermos, Punto, Raya”, esto otro:

“-Una mujer invidente desempeña desde hace 25 años la jefatura del servicio de plancha del Hospital Asilo de San Vicente de Paúl y desempeña su labor con increíble soltura y envidiable perfección. María Labión Noves, de 55 años, realiza, además, las más difíciles labores de plisado y zurcido.

-La agencia para el Desarrollo Internacional ha anunciado un programa para salvar de la desnutrición a 269 millones de niños en las zonas del mundo libre de ultramar.

-El Cementerio de Piedra del Cebrero (Lugo), construido hace dos años, no ha sido utilizado todavía. La longevidad es un fenómeno característico de toda la comarca.”

Y, por último, en “Iglesia, Punto, Raya”:

“-Dos seminaristas del Sudán estudian en Roma gracias a la ayuda económica de una azafata.

-Del 27 al 29 de mayo se ha celebrado en Roma la primera ‘Ultreia’ de Cursillos de Cristiandad.

-El obispo de Astorga donó su anillo a la campaña ‘Alas para un ángel’, lanzada para construir un colegio para readaptación de niños subnormales.”

Como podemos ver, las noticias que nos aporta el Director de “Sinaí” tienen todo que ver con aquello que puede hacer elevar el alma y el ánimo de los que las lean, sean enfermos o no lo sean.

Y no nos podemos resistir en traer aquí la sección “¡Hay, qué risa!”:

NIÑO

-“’Papa: en el techo hay una araña’

-‘Písala y me dejas’”

HOTEL

-“’Camarero: este plato sabe a rancho’

-‘Como que los garbanzos son mejicanos’”

Y un último chiste para terminar:

 ESCUELA

-“’Mi niño, señor maestro, lleva dos años en la escuela y no sabe hacer la O con un canuto’

-‘¿Y qué quiere, que yo también ponga el canuto?’»

Y es que es más que bueno terminar así.

 

(Continuará)

 

 

 

 

 

 

 

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